Ardelia
Department
ENDFIELD INDUSTRIES
Battle Tag
Natural
Attributes
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Profile Records
INFORMACIÓN BÁSICA
<@profile.key>NOMBRE CLAVE: Ardelia GÉNERO: Femenino AUTENTICACIÓN: Rhodes Island Fecha de nacimiento: 18 de octubre RAZA: Caprinae [ESTADO DE INFECCIÓN POR ORIPATÍA] Oripatía negativa, según informes de examen médico. [EXAMEN FÍSICO INTEGRAL] FUERZA FISIOLÓGICA: Normal HABILIDAD DE COMBATE: Estándar PERICIA TÁCTICA: Normal ASIMILACIÓN DE ARTES DE ORIGINIO: Excepcional</>
RESUMEN DE RECURSOS HUMANOS
<@profile.key>Ardelia es una geóloga experta de Rhodes Island. Se especializa en riesgos volcánicos y ha hecho aportes significativos a la investigación geológica de Talos-II. Ahora, empleada por Endfield, dedica gran parte de su tiempo a realizar investigaciones en sitio. Ardelia es una de esas mentes excepcionales a la vanguardia del descubrimiento científico. Lo que la distingue no es solo su pericia, sino su perseverancia, espíritu intrépido y, sobre todo, su amor genuino por la ciencia y su insaciable curiosidad. Sin investigadoras dedicadas como ella, quizá nunca comprenderíamos de verdad el mundo en que vivimos. A menudo la encontrarás aventurándose sola — recogiendo muestras, estudiando estructuras geológicas y transformando observaciones en teorías. Gracias a sus esfuerzos, Endfield ha logrado una comprensión mucho más profunda de la geología de Talos-II y de las amenazas que plantea la Plaga. Su investigación ha sentado las bases para planes de emergencia en caso de brotes de la Plaga. Siento un gran respeto por Ardelia: por su humildad, su gracia y su inquebrantable sentido de propósito. Es como si llevara un manantial infinito de fortaleza, siempre segura del camino que debe seguir. — Martin Marvin Malen, Asistente, División de RR. HH., Endfield Industries</>
ARCHIVO 1
<@profile.key>El juego de Sr. Dolly I Poco después de unirse a Endfield, Ardelia visitó un sector de Talos-II asolado por la Plaga. La catástrofe geológica había destrozado un asentamiento antes pacífico, dejando grietas que palpitaban con energía residual. Los sobrevivientes cargaban heridas que iban más allá de lo físico; sus ojos, vacíos con el tipo de trauma que solo conocen quienes han sobrevivido a una catástrofe. Ardelia permaneció un tiempo en el refugio. Los heridos abarrotaban camillas de acero — miembros perdidos, miradas vacías, voces cortadas por el trauma. Cortinas blancas compartimentaban su sufrimiento mientras los monitores médicos palpitaban como corazones cansados. Ardelia trabajaba sin descanso — organizando suministros, cambiando vendajes, murmurando “Comprendo su dolor” a los heridos. Hasta que una voz, aserrada por el dolor, la interrumpió: “No entiendes.” Era una chica joven. Pequeña pero feroz, forzó las palabras entre dientes apretados: “Tú te mantienes erguida. Tus pasos no titubean. Ningún desastre ha grabado sus marcas en ti.” La chica se dio la vuelta, con la voz deshilachándose por los bordes. “Detente. Solo deja de fingir. Quizá estuviste enferma, pero te curaste. Esa es una suerte que nunca probaremos. Nuestras historias terminan en la misma frase: dolor para toda la vida. Así que cuando dices que ‘entiendes’... ¿es la moneda barata de la lástima? Guárdatelo.” Ardelia se quedó allí con su bata de investigación, la coleta impecable, los pasos firmes y los ojos brillantes. El Originio había depurado la enfermedad de la reconvocadora, sintonizándola con los susurros del viento y las fracturas microscópicas en la piedra. Y, sin embargo, allí, ante quienes aún se ahogaban en el dolor, su perfección obtenida la dejó muda. Cuando la oscuridad cayó sobre la tierra, apareció Sr. Dolly. Corría entre camas y pasillos, dejando el caos a su paso: volcó botiquines, volteó bandejas de té y pateó una bolsa de agua caliente recién llenada para meterla bajo almohadas. Las enfermeras maldijeron el súbito bochorno; los niños chillaron por ‘algo peludo’ que se escabullía bajo sus mantas. Ardelia persiguió al Sr. Dolly hasta una vieja sala de descanso, donde tiró de una lona para revelar un piano ahogado en polvo. Pisoteó las teclas, un tintineo discordante que sacudió a Ardelia hacia la claridad. Ardelia se acercó y apartó el polvo. Las teclas amarillentas la miraron de vuelta; algunos graves disonantes, pero funcionales. Se sentó, y la yema de sus dedos trazó en el aire viciado una secuencia tentativa de arpegios de Leithanien. Primera pieza... segunda... y, al iniciar la tercera, unos pasos suaves susurraron desde el fondo del pasillo. El Sr. Dolly yacía acurrucado cerca, un silencioso cojín de calor. Los niños se acurrucaron contra su pelaje; sus respiraciones se sincronizaron con el piano de Ardelia mientras las notas se tejían por el aire viciado. La joven también entró, posándose en silencio en el rincón más alejado. “Todavía duele”, murmuró, “pero cuando tocas... el mundo se vuelve algo que vale la pena soportar.” </>
ARCHIVO 2
<@profile.key>El juego de Sr. Dolly II La geología de Talos-II... a diferencia de los volcanes que ella conocía, rebosantes de la vitalidad de la expansión, la erupción y el flujo. Bajo la erosión, mostraba más bien corrosión, marchitamiento y consumo. Los estratos rocosos perdían su lógica; la tierra como si estuviera enferma. Su piel se desprendía, las venas se retorcían, y algunas áreas se deformaban por la aberración. Ardelia vino a estudiar la Plaga, a seguirle el paso a su propagación impredecible. A menudo se internaba sola en zonas de alto riesgo, convirtiendo su vida en listas de tareas. Empezó a hablar menos; ya no entretejía sus pensamientos en poesía. Su voz se volvió más baja, con frecuencia olvidaba comer, y por las noches sus puños se cerraban inconscientemente mientras dormía. Aquello que tanto se había esforzado por proteger — sus ojos, sus oídos, el ritmo de su pulso — ahora la llenaba de una silenciosa inquietud. La salud que había recuperado se erosionaba lentamente por un temor invisible. “¿Cuánto tiempo me queda?”, se preguntó. No temía a la muerte, sino una carrera desesperada contra el desmoronamiento de esta extraña tierra nueva. Hasta que, aquel día, el Sr. Dolly saltó de una fosa poco profunda. Tiró su pico y arrebató el estuche del instrumento. Ardelia lo siguió, gritando en vano. Corrieron cada vez más lejos — fuera de ruta, fuera del plan. Se suponía que debía inspeccionar una Grieta de la Plaga recién formada, pero en su lugar se encontró en un valle tranquilo, resguardado por acantilados. Ante ella se extendía un vasto afloramiento de roca ígnea columnar. Pilares hexagonales se elevaban del suelo como teclas de piano. Bajo sus pies yacían ruinas volcánicas antiguas, tan bien conservadas que era como si el tiempo se hubiera detenido. Esa chispa familiar volvió a encenderse en su corazón. Ardelia se arrodilló, sacó su cuaderno y empezó a dibujar — no por una misión ni por datos, sino simplemente porque era hermoso y cautivador. Esa noche, Ardelia y el Sr. Dolly acamparon cerca. Una brisa fresca susurraba en el aire mientras las estrellas surgían entre las dentadas agujas de roca. El Sr. Dolly, acurrucado a sus pies, soltó un estornudo que hizo rodar la tapa de su pluma hacia el pasto. “Me trajiste aquí a propósito, ¿verdad?” El Sr. Dolly no respondió. Se revolcó y golpeó su bota con la pata. “Crees que dejé de ser yo misma... que ahora lo único que hago es preocuparme, corriendo contra la Plaga.” “Pero yo también tengo miedo. Miedo de que, si desacelero aunque sea un momento... sea demasiado tarde.” Pasó los dedos por el lomo del Sr. Dolly y cerró los ojos. El calor de su pelaje contra su palma fue tan reconfortante que, por primera vez, durmió plácida y dulcemente a cielo abierto. A la mañana siguiente, registró en su diario: “Ruinas volcánicas antiguas descubiertas en el noreste. Disyunción columnar bien conservada.” “Traída hasta aquí por el Sr. Dolly. Reconecté con mi amor por la geología. Estado de ánimo: contenta.” “Nota para mí misma: Ir más despacio. Mantenerme sana.”</>
ARCHIVO 3
<@profile.key>El juego de Sr. Dolly III Al contemplar la costa reluciente y los rascacielos lejanos, a la mente de Ardelia acudió un nombre largamente olvidado — Siesta, una ciudad volcánica envuelta en recuerdos cálidos. Pero esta era La Fantoma — la joya de la Franja, la ciudad dorada de Talos-II. Como geóloga de renombre, Ardelia fue invitada a hablar en un importante foro académico sobre el “Orden en la nueva ecología geológica de Talos-II.” Solo planeaba ofrecer una presentación estándar, pero para su sorpresa, su discurso causó gran revuelo. Representantes corporativos la rodearon enseguida, compartiendo planos de un nuevo parque industrial y solicitando su opinión. Investigadores sénior compartieron con entusiasmo sus hallazgos más recientes, con la esperanza de iniciar posibles colaboraciones con Ardelia. Incluso funcionarios de gobierno llevaron voluminosas carpetas y la invitaron a unirse a su próximo gran proyecto. Así, una discreta investigadora de campo se convirtió en la estrella del evento. Lo que empezó como simples apretones de manos pronto se transformó en cálidos halagos — “Eres una inspiración para todos nosotros.” En el elevador, alguien detuvo a Ardelia con una libreta, pidiéndole un autógrafo para colgarlo en su laboratorio. En los cruces peatonales, los niños gritaban: “¡Yo también quiero ser científica!” Hasta un vendedor ambulante le ofreció un refresco diciendo: “A mi sobrino le encanta la geología — ¿tienes alguna recomendación de libros?” Al principio, a Ardelia le pareció conmovedor. Asintió con cortesía a cada rostro sincero y respondió con paciencia cada pregunta bien intencionada. Pero poco a poco se fue abriendo paso el agotamiento. No resentía a esa gente ni le disgustaba su atención. Es solo que... no estaba lista para “ser conocida”. Tras una agotadora mesa redonda de tres horas, empujó la puerta y echó a correr. Pasó junto a un enorme póster suyo rotulado “Modelo a seguir: joven científica” y desapareció entre la multitud. Fue entonces cuando se dio cuenta: El Sr. Dolly había desaparecido. Nadie sabía qué era ni adónde se había ido. En un centro comercial, una mujer gritó por “algo esponjoso” que se le había estrellado encima. En una azotea, una jardinera quedó aplastada por “algo rosa.” Alguien incluso publicó una foto borrosa de “algo redondo” pasando veloz sobre el torniquete — llevaba una bolsa de algodón de azúcar. Ardelia siguió esas pistas y recorrió media ciudad. Sus zapatos se desgastaron, el lodo se pegó a su falda y un dolor de cabeza comenzó a invadirla. Casi sin aliento, salió tambaleándose de un callejón lateral y se detuvo. Era un paraje de área silvestre intacta en el borde de la ciudad — indómita, rebosante de flores silvestres. La brisa marina llevaba su fragancia en suaves oleadas. Y allí yacía el Sr. Dolly, extendido en el corazón de todo aquello, inmóvil como la misma tierra. “¿Qué estás haciendo aquí?” Preguntó Ardelia, medio frustrada, medio divertida. El Sr. Dolly no respondió. Solo se dio la vuelta con desgana. Ardelia se acercó y se sentó a su lado. Luego apagó su terminal portátil. Las reuniones, las obligaciones — todo podía esperar. Después de todo, nada le sienta mejor a una geóloga que la naturaleza al aire libre.</>
ARCHIVO 4
<@profile.key>El juego de Sr. Dolly IV El día que Ardelia abordó la Dijiang con su caja de muestras, se dio cuenta de que faltaba algo. “¿Dónde está Sr. Dolly...?” Invisible para la mayoría, esta criatura esponjosa ya vagaba feliz por la Dijiang. A plena vista, Xaihi se inclinó en señal de disculpa hacia el espacio vacío y dijo: “Mis más sinceras disculpas, no quise pisarte, noble ser invisible.” “¡Algo acaba de irrumpir aquí!” “¡¿Quién lamió la mitad del caldo del hotpot?!” El comedor zumbó con gritos de sorpresa. “¡¿Quién cambió el sonido de mi alarma a ‘baa baa baa’?! Ay no, ay no... ¡Voy a llegar tardísimo a la práctica de espada!” “¡Debe ser un fantasma! ¡Y es rosa! “Oooohhh, ¡yo lo aparto!” Yvonne salió disparada por el pasillo, emocionada. Cuando llegó Ardelia, encontró al Endministrator agachado junto a la puerta, extendiendo la mano lentamente, como esperando un consentimiento silencioso. El Sr. Dolly miró al Endministrator un momento antes de inclinarse, dejando que los dedos se hundieran en su densa lana, sin decir palabra. “Esa hermana devota... pone poca atención a algo que no sea la búsqueda de la sabiduría.” “¿El cocinero jovial? Oh, oculta pensamientos más pesados detrás de esa sonrisa. No confundas su soltura con descuido, no hasta que salde sus cargas.” “La chica que sueña con ser una heroína... ¿Despertará de esos sueños? ¿O doblará el mundo para hacerlos realidad?” “Y la que comparte mi tono de rosa... Ya encontró su camino. Ya es feliz.” En el puente, Ardelia se sentó con el Sr. Dolly a su lado. Más allá del ventanal, las estrellas titilaban como linternas distantes, y la propia Dijiang dormía en la quietud de la oscuridad, un gigante silencioso a la deriva en el cosmos. “En cuanto al enmascarado...” El Sr. Dolly movió las orejas y dejó escapar un suave y satisfecho “baa” — como diciendo: “Puedes confiar en el Endministrator.”</>
Voice Lines
Preparación de la operación 1
Haga lo que sea necesario, Profesor. Haré todo lo que pueda para ayudar.
Preparación de la operación 2
Veamos... ¿Dónde debería recolectar mis datos esta vez?
Añadir al equipo 1
Ya preparé las herramientas de prospección, Profesor. Podemos partir cuando guste.
Añadir al equipo 2
Me siento mucho más segura cuando el Profesor está conmigo.
Cambiar de arma
Podría retroceder un poco más, Profesor? Yo, eeh... No quiero lastimarlo por accidente.
Cambiar de equipamiento
Las expediciones de campo pueden ser muy peligrosas. Debemos asegurarnos de estar bien protegidos.
Activación de la matriz de habilidades
Mi diario es como los anillos de un árbol antiguo. Guarda un registro de cada lección que aprendí al crecer.
Viendo los registros de combate
¿Cómo puede el enemigo convertir la tierra en una... una devastación tan carente de vida?
Ascenso de operador 1
¡Bien, Ardelia! ¡Concéntrate en ese sendero! ¡Sigue explorando y sigue mejorando!
Ascenso de operador 2
¡De verdad agradezco su aprobación, Profesor! ¡Trabajaré aún más duro y lograré mucho más en Endfield!
Ascenso de operador 3
No se preocupe por mí, Profesor. Seguro que no me estoy excediendo. ¿Mmm? ¿Que por qué tengo ojeras? Ah, eh... es que el libro estaba demasiado interesante. No pude evitarlo.
Ascenso de operador 4
Este mundo tiene tantos misterios por descubrir. Deberíamos conocerlo mejor, así como... así como deberíamos aprender más sobre nosotros mismos. ¿No le parece, Profesor?
Operador reportándose para el deber
Saludos, Endministrator. Me llamo Ardelia y soy una geóloga de Rhodes Island. Actualmente me concentro en las correlaciones entre los desastres geológicos y el Plano del éter. He oído hablar de usted desde hace tiempo, Endmin, y tengo tantas preguntas que hacerle. Ah, y otra cosa... ¿Puedo llamarlo “mi profesor”?
En espera 1
Manténgase positivo este día también, Profesor.
En espera 2
Escuché sus pasos, Profesor.
Asignando a una instalación
Déjemelo a mí, Profesor. Estoy esperando también probar algo nuevo.
Saludo 1
¿Le gustaría compartir este mille crêpe conmigo?
Saludo 2
Justo estaba por ir a buscarlo, Profesor.
Charla libre en Dijiang 1
Tenga cuidado al caminar por la Dijiang, Profesor... Hay todo tipo de señales de advertencia a bordo de la nave y... y sigo tropezando con ellas. Es que no las noto cuando estoy pensando en otras cosas.
Charla libre en Dijiang 2
Puedo ver muchos de los sitios que exploré personalmente desde aquí a bordo de la Dijiang... Las tierras salvajes, las praderas y el norte se ven tan pequeños desde este lugar. La vista desde la órbita abarca fácilmente todos esos largos viajes de campo que hice... ¡Debo decir que estar aquí arriba es algo emocionante... je, je!
Charla libre en Dijiang 3
Profesor, ¿le interesa el grupo de lectura que estoy organizando para mañana? ¿Qué compartiremos? ¡Oh, puede ser cualquier cosa que le guste leer! Hablando de eso, el Sr. Krad una vez trajo una revista fotográfica sobre los volcanes de Talos-II. ¡La llevaré al grupo de lectura si le interesa!
Charla libre en Dijiang 4
¡Debe tener hambre después de tanto trabajo, Profesor! Pruebe estos. Son bocadillos de Higashi que me dio la señorita Akekuri. Eh, en realidad no necesito ninguno, porque... Yo ya comí algunos. ¿Por qué está sin abrir? Ah, eh... ¡La señorita Akekuri me dio otra caja!
Charla libre en Dijiang 5
¿No lo ha notado, Profesor? Siempre va al frente, como si tratara de protegernos de cualquier peligro que haya por delante. A veces hasta tengo que trotar un poco para poder seguirle el paso. Tal vez... no tiene que ir tan rápido. Estamos aquí con usted... y también queremos ayudar.
Charla libre en Dijiang 6
Cada viaje de regreso a la Dijiang es tan relajante. Cuando no estoy compartiendo historias de mi viaje con mis colegas, visito las Cámaras de crecimiento para ver cómo están las plantitas. Incluso les doy un poco de cuidado con cariño si me sobra algo de tiempo. Es un pequeño pasatiempo mío. Se siente tan satisfactorio verlas crecer.
Ofreciendo regalos
¿Tiene un momento, Endmin? Reuní algunos recuerdos durante la prospección. Plumas decorativas del Circuito Hannabit, dijes de jade de Hongshan y medallas de la Orden del Juramento de Acero... Son todos para usted. Espero que le gusten.
Aceptando regalos
¿Un regalo? ¿Para mí? ¡Awww, gracias! Veamos qué hay dentro... *Risita* Profesor, parece que usted está aún más ansioso que yo.
Diálogo de confianza 1
¿Está bien, Profesor? Se ve muy cansado. No me diga que volvió a desvelarse. Vamos, sabe que eso le hace mucho daño... ¡Ajá! Nada de peros. Ahora le toca descansar.
Diálogo de confianza 2
¡Ay, deje de mordisquearle la ropa al Profesor, Sr. Dolly...! Uf. Lo siento mucho. Es que son tan traviesos. ¿Mmm? ¿No puede verlos? Oh... El Sr. Dolly solo se deja ver cuando quiere... ¿El Sr. Dolly es el Soberano? No. “Sr. Dolly” no es un nombre para uno solo, ya que en realidad son un grupo de Dollies... ¡Awww, salgan y díganselo al Profesor ustedes mismos! ¡Sr. Dolly, sé que puede hablar!
Diálogo de confianza 3
Hoy escalé otra montaña. La brújula geológica me ayudó a determinar la orientación y el ángulo de las capas rocosas, mientras que el pico me permitió recolectar muestras de rocas sedimentarias para estudios ópticos y de textura... No estoy nada cansada, Profesor. Todavía puedo escalar más montañas, hacer más viajes y recolectar más datos geológicos. Desentrañar los misterios de este planeta me da tanta alegría... ¡Ni siquiera puedo explicar lo feliz que me siento!
Diálogo de confianza 4
¡Tener amigos a tu lado en un momento tan festivo se siente tan bien! Esto me recuerda cuando llegué por primera vez a Endfield. La gente organizó una fiesta de bienvenida con todas las cosas que me gustan. Ah, los dulces, las flores y la música alegre y feliz. ¡La señorita Yvonne incluso me tomó de la mano y bailamos al ritmo de las canciones de moda! Los giros y los pasos me dejaron algo mareada, pero hice mi mejor esfuerzo por recordar cada sonrisa.
Diálogo de confianza 5
¿Qué es el Plano del éter? Esa pregunta me ronda la cabeza una y otra vez. Si el universo tiene tanta crueldad preparada para nosotros, ¿hay algo que yo pueda hacer para ayudar a todos...? ¿Usted también está pensando lo mismo, Profesor? Mmm, eso quiere decir... que no estamos solos.
Charla 1
Su voz es tan reconfortante, Profesor. Oh, yo, eh... no quise decir nada más con eso. Es solo que... ya sabe, como cuando uno despierta de un sueño, los sonidos siempre llegan antes que las imágenes. Antes de que mis ojos siquiera vieran su rostro, fueron sus pasos y su voz los que llegaron primero a mis oídos... Sí. La mayoría de los seres vivos tiene su propia voz, ya sean insectos, bestias, árboles o plantas. Esas voces me conmueven. Son la razón por la que decidí proteger este mundo que todos amamos, a mi manera.
Charla 2
Todos en Endfield son increíblemente amables. La señorita Yvonne siempre me comparte sus últimos hallazgos científicos y sus nuevos discos de vinilo. La señorita Akekuri siempre me invita al lugar de siempre para tomar el té de la tarde. Y por supuesto está el Sr. Antal... Me dijo que podía modificar mi bastón para convertirlo en una herramienta de prospección portátil *y* además adornarlo con una variedad de funciones maravillosas. ¡Si la señorita Akekuri no se lo hubiera llevado después de tres horas, probablemente habría pasado todo el día explicándome cada detalle!
Charla 3
Los geólogos de campo tenemos bastante libertad, pero la falta de fondos puede ser muy frustrante a veces. Para conseguir fondos, solía dar seminarios y conferencias en varias empresas, con la esperanza de que mi fe y visión fueran lo bastante convincentes. La mayoría de las empresas, salvo Endfield, no mostraban interés en los sistemas de alerta temprana para desastres geológicos. Pero cuando el Grupo Siesta supo de mi investigación, me ofrecieron su patrocinio Inquebrantable. Creo saber por qué son tan generosos... Tal vez este encuentro sea parte de mi destino.
Charla 4
Una vez viajé con un Aldertone del Circuito Hannabit. Cantaba unas canciones hanna hermosas y me habló del Aldertone que lo guiaba. Todos en el Circuito habitan esta tierra, así que sienten un profundo respeto por quienes la estudian — como nosotros. Je, je., me sentí muy feliz cuando me lo dijo. Pero siendo sincero, fue gracias a su hanna que encontré mi propósito y motivación. Así es, Profesor. Ese fue el viaje que hice antes de descubrir mi verdadera vocación en Talos-II.
Charla 5
¿Otro desgarre en mi ropa? Oh, de verdad, no se preocupe. Puedo arreglarlo. Las expediciones de campo siempre son algo rudas con la ropa de todos modos... Tengo que escalar picos montañosos en busca de muestras minerales raras, y las rocas puntiagudas no son precisamente gentiles. Pero esa sensación, cuando estás tan cerca de tu meta... a veces te hace olvidar lo arriesgado que puede ser cada paso. Por favor, no se preocupe, Profesor. Tendré más cuidado la próxima vez.
Tema: Plano del éter
El Plano del éter es algo completamente nuevo que debemos enfrentar en Talos-II. Hay teorías que lo describen como un fenómeno físico único, mientras que otras lo consideran una dimensión espacial y temporal extraña. Pero tengo la sensación de que es... una habitación polvorienta y olvidada, llena de cosas viejas que a nadie le importaban ya. Profesor, quizá el plano del éter tenga algo que ver con nuestros orígenes.
Tema: Rhodes Island
Vengo de Rhodes Island, donde recibí todo tipo de formación y enseñanzas que me ayudaron a construir mi propia identidad. No tenía parientes, infancia ni pasado que pudiera llamar mío, pero Rhodes Island nos enseñó a vivir y a entendernos a nosotros mismos. Profesor, Rhodes Island es mi hogar... y todos me dijeron que también lo fue para usted.
Tema: Dolly
El Sr. Dolly en realidad es muy animado. No entiendo por qué no quiere mostrarse a los demás. Ahora mismo no lo puede ver, pero le encanta jugar con usted. ¿Qué está haciendo el Sr. Dolly ahora? Bueno, está intentando sentarse en su... ¡Ay, cielos! ¡Sr. Dolly! ¡Detente! ¡Deja de jugar con el Profesor...! Uff. Bueno, así es el Sr. Dolly. Nos conocimos un día bastante normal, y desde entonces decidió quedarse conmigo y jamás se ha ido.
Tema: Yvonne
La señorita Yvonne es una científica increíble. Cuando llegué a Endfield, compartió un montón de información importante para ponerme al tanto del Plano del éter. Incluso compartió conmigo los hallazgos de su investigación, con la esperanza de que pudieran ayudar a otros investigadores de nuestro campo. ¡Y para colmo, ambas compartimos el amor por la música! Aunque a mí me gustan las melodías suaves y a ella los ritmos rápidos y pesados, igual me regaló varios álbumes de pop de La Fantoma. Es asombrosa.
Tema: Talos-II
Una vez vi cómo un enorme cúmulo de Originio fue engullido y descompuesto por la Plaga, que se alzó como una marea oceánica. No quedó nada, salvo un valle baldío. Una Bestia colmilluda sobrevivió al desastre y volvió a su hogar, sola y confundida... El Plano del éter y la Plaga son como anatemas el uno del otro, y nosotros apenas logramos mantener el equilibrio entre ambos para sobrevivir. Nací del Originio, y por eso sentí la necesidad de aprender sobre el Éter. Mi único deseo es hacer de este mundo un hogar más seguro para todos.
Recurso/Coleccionable detectado 1
Esos recursos parecen útiles. No olvides recogerlos.
Recurso/Coleccionable detectado 2
Estos recursos son muy importantes. Intentemos reunir más.
Zona inexplorada detectada
Hay algo confuso más adelante. ¡Déjame el reconocimiento a mí!
Enemigo poderoso descubierto
Hay algo peligroso más adelante. Será mejor que estemos bien preparados.
Minería 1
En un momento clasifico e identifico estos minerales.
Minería 2
¡Déjame ayudar también!
Abriendo una caja
¡Una recompensa por las dificultades que enfrentamos!
Adquiriendo Aurileno
A diferencia de la Plaga y las grietas, los Aurilenos no son tan peligrosos.
Eliminar la Plaga
Perfecto. Ya no podrá herir a nadie.
Descanso
Hemos caminado mucho... todos deben estar cansados. Bien pensado lo del descanso.
Uso táctico 1
¡Tú puedes con esto, y me tienes a mí!
Uso táctico 2
Uf... Me siento mucho mejor.
Alertando a un compañero
¡Ten cuidado!
Herida
¡Estoy bien! ¡Aún puedo con esto!
0 PV
No puedo... decepcionar al Profesor...
Ánimo del equipo 1
¡Increíble movimiento!
Ánimo del equipo 2
¡Todos están colaborando!
Respuesta al ánimo 1
¡Gracias por el visto bueno!
Respuesta al ánimo 2
¡Gracias a todos!
Comienza el combate 1
Cuidado con sus pasos, gente.
Comienza el combate 2
¡Seguiremos hasta el final!
Victoria en el combate 1
Ninguna dificultad nos detendrá.
Victoria en el combate 2
Lo logramos. Espero que no estés cansado, Sr. Dolly.
Victoria en el combate 3
Sabía que podíamos lograrlo.
Victoria en el combate 4
Por fin lo conseguimos... Y fue porque todos nos mantuvimos unidos.
Derrota en el combate
Perder no es el fin del mundo. Aprendamos de la experiencia y lo haremos mejor la próxima vez.
Golpe final 1
¡Abran paso!
Golpe final 2
¡Erupción!
Habilidad de batalla 1
¡Impacto de cordero!
Habilidad de batalla 2
¡Ya basta!
Habilidad de batalla 3
¡Aquí vamos!
Habilidad de combo preparada 1
¡Yo también ayudaré!
Habilidad de combo preparada 2
¡Déjenme intentarlo!
Lanzando combo 1
¡Esto va a doler!
Lanzando combo 2
¡Florece!
Remate 1
¡Es el momento!
Remate 2
¡Solo vete!
Habilidad máxima 1
¡Ayúdame, Sr. Dolly!
Habilidad máxima 2
No te alejes mucho, Sr. Dolly.
Habilidad máxima 3
Sé amable, Sr. Dolly.
Voice Actors
Chinese
Cool
English
Lindsay Sheppard
Japanese
Kanemoto Hisako
Korean
Kim Ha-ru