Finchaser 3.0
Potential Skills
Supresión: Intención de Cazaletas
Lv. 1ATQ +5%.
Cuando la habilidad de batalla del portador aplica Solidificación, el enemigo objetivo sufre DAÑ criogénico recibido +7% durante 15 s.
Los efectos con el mismo nombre no se pueden acumular.
Weapon History
Yo soy el jefe, Kuehl. Tu hermano por fin atrapó al Rey aleta de los mares. Mira. ¿Brilla como lo recordabas? Cuando aún navegábamos en el Lothar, pescábamos cuanta aleta había en los océanos. Nuestra suerte se acabó aquella noche de tormenta. El Pequeño Bertha fue el primero en verlo desde su posición en lo alto del mástil. ¡Era tal y como dice la leyenda! ¡Una gran aleta revestida por completo de escamas doradas brillantes! Pensé que esta era la única captura que necesitábamos para inscribir nuestros nombres en la Historia talosiana de los Grandes pescadores. Ignoré los consejos de tu buen hermano Links y dirigí al Lothar directo a la tormenta... Uf. Te diré la verdad. Aún me arrepiento de todo lo que hice ese día. Era un viejo terco y necio. La aleta dorada destrozó nuestro Lothar y dejó al Pequeño Bertha en silla de ruedas. Links no volvió a hablarme. Pero me negué a admitir la derrota. Soy Spencer, el Gran Pescador. Me niego a permitir que alguien más atrape al Rey Aleta Dorado y convierta a mi tripulación en una burla. Su brillo dorado era lo único que veía cada vez que cerraba los ojos. “Si atrapo esa mega aleta reluciente, recuperaré todo lo que perdí”. Pero fuiste el único que me creyó, idiota cabeza hueca con cerebro-plaga. ¿Por qué confiarías en un viejo cabrón como yo? ¿Por qué sacaste ese préstamo bancario de la C.G.C.T. y me conseguiste un barco nuevo? ¡Debiste seguir a los demás y renunciar! Desperdiciaste los dos mejores años de tu vida y te uniste a mi persecución demente de esos efímeros brillos dorados. Casi lo atrapamos aquella noche de tormenta, pero pagaste mi locura con tu vida... Probablemente no sabrías lo que pasó después. El Gran Talos gaseoso me maldijo con sobrevivir... y no volví a salir al mar. Hasta la semana pasada, eso sí. Los truenos me despertaron de mis sueños y vi ese brillo dorado familiar titilar por las rendijas de mi puerta. La abrí y vi al Rey Aleta en mi pecera. ¡¿Pero CÓMO?! Ese finito era solo un pez arcoíris tropical común que tu cuñada compró en un acuario. Le pedí a un ex-estute que lo probara. Resultó ser solo un pez arcoíris tropical común. Los legendarios destellos dorados no son más que tejido graso mutado... que se hace visible cuando la grasa se ilumina con un relámpago. Entonces, ¿qué te puedo decir, Kuehl? Tu hermano por fin atrapó la aleta. Pero aquello era el cebo y el fin era yo. Una aleta nadando en un mar de vacío, atraída por un anzuelo llamado obsesión.