Never Rest
Potential Skills
Flujo: Reencarnación
Lv. 1DAÑ físico infligido +16%.
Después de que la habilidad del portador recupere PH, el portador obtiene DAÑ físico infligido +5% mientras que los demás operadores del equipo obtienen DAÑ físico infligido +3% durante 30s.
Acumulaciones Máx. de efectos con el mismo nombre: 5. La duración de cada acumulación se cuenta por separado. El efecto solo se activa una vez cada 0.1 s.
Weapon History
Mientras los grandes cañones tronaban hacia los cielos, la noche por fin regresó al Fuerte Forgefane. El vapor dejó de sisear cuando el último Aggelos fue triturado hasta grava. La victoria trompeteó por los campos de hielo, el clarín del triunfo hizo eco entre bastiones derrumbados hasta llegar a una cripta de piedra usada como morgue provisional para alojar a los guerreros caídos. Para los herreros del Fuerte Forgefane, aquel clarín se sintió más como una despedida final al soldado. Un herrero arrastró un carro de equipo recuperado y se detuvo ante un joven Guardián del juramento, hacía rato ya sin aliento. ¿Por qué se detuvo el herrero? ¿Fue su miedo a la muerte? No lo creía. Soñó con caer como un verdadero soldado Guardián del juramento desde el día en que entregó sus papeles de alistamiento a la Orden del juramento de acero. Y desde su primera llegada a las puertas del Fuerte Forgefane, estaba decidido a ser un clavo, martillado permanentemente en su puesto. Solo había dos cosas que podrían impedirle blandir su martillo: que el futuro con el que soñaba se hubiera logrado, o que fuese necesario que alguien más ocupara su puesto. El herrero se inclinó y tomó la espada larga de las manos del joven soldado. No podía apartar la mirada del rostro del soldado. ¿Estaba rindiendo su último respeto a un antiguo camarada? No. Ya había dicho adiós a toda clase de personas en el sur antes de marchar al norte. Vio a sus seres queridos llorar en secreto por él, fue testigo de la reticencia en sus ojos, e incluso asistió al funeral de un amigo cercano la noche antes de presentarse en el campo de entrenamiento. Pero lo que sintió en ese momento era nuevo. Una oleada misteriosa de emociones lo clavó al suelo, aunque intentó, una y otra vez, obligarse a marcharse. Pasos pesados resonaron en la cripta. El herrero alzó la cabeza y contuvo el aliento. “¡Castellano Gerald! Disculpe, solo estoy... recuperando el equipo.” El gigante acorazado extendió la mano y tomó la hoja del herrero. El filo estaba doblado y una fina grieta corría a lo largo. “¿Lo conoces?” “No... No nos conocemos. Pero sí compartí una bebida con él en el banquete de bienvenida que nos hicieron hace unos días...” “¿Qué piensas hacer con esta hoja?” El herrero tomó la espada y sacudió la nieve de la empuñadura. Estudió con cuidado las heridas que sufrió el arma y dio su veredicto: “Será un honor devolver esta hoja al horno y volver a colarla, y la alegría será igual a verte mandar a este Anfitrión de Aggeloide de vuelta de donde vino. Es un héroe... que nadie recordará.” “También es un hombre común, tan común como esta hoja.” “Mi señor Castellano... ¿qué quiere que haga con esta hoja?” “Incluso la hoja perfecta un día se hará añicos”, Gerald dio una palmada en el hombro del herrero. “Será devuelta a la forja, pasará por las filas de los Guardianes del juramento y cumplirá su deber inconcluso.”