White Night Nova
Potential Skills
Imposición: Nova de la Noche Blanca
Lv. 1DAÑ por artes infligido +12%.
Después de que el portador aplique Combustión o Electrificación, el portador obtiene DAÑ por artes infligido +12% e Intensidad de artes +25 durante 15 s.
Los efectos con el mismo nombre no se acumulan.
Weapon History
Comenzó a preguntarse por qué la habían elegido para esta misión. Era por su dominio de las Artes criogénicas y su adaptación a los campos helados, pero más importante aún, por su habilidad para encontrar el camino en tierras salvajes. Era algo intuitivo para ella. Sabía leer las estrellas en el cielo nocturno y usarlas como faros guía. La Orden del Juramento de Acero había sido fundada apenas un año atrás. Ella era la mejor candidata como exploradora y como la persona capaz de restablecer el vínculo entre las civilizaciones que habían sido separadas. Ella comprendía su misión, y partió con ese disco duro. El disco duro contenía toda la información que la Orden había recopilado durante el año sobre el Norte, sus enemigos y aliados. Las almas valientes alguna vez se separaron del grupo y crearon una formación distinta. Recitaron sus duros juramentos de acero y dejaron la Civilización para adentrarse en el Norte, de vuelta a los devastados campos de guerra. Ahí se ofrecieron como carnada para desviar las ofensivas de los Aggeloides... Muchos vieron su partida como una señal — una señal de la inminente desintegración de la Civilización. Los pesimistas creían que una vez que la Civilización comenzara a movilizar a personas para que se sacrificaran, inevitablemente seguiría usando a ciertos grupos como carne de cañón... Aquellos individuos que se sacrificaron, a quienes ahora llamamos los Guardianes del Juramento, eran conscientes de esto. Por eso, debían reconectar a las Civilizaciones. La información obtenida con sus vidas debía convertirse en una estrella guía para iluminar el camino. Y ahora esa pequeña y naciente “estrella”, descansaba en la mochila de la mensajera. Respiraba con dificultad a cada paso, en medio del aire helado y la nieve. La sangre corría por sus brazos y goteaba sobre todo el suelo. Su brazo y pierna izquierda estaban prácticamente destrozados. Sentía cada descarga ardiente de dolor cuando los fragmentos de hueso rozaban el tejido blando. Sus heridas se las había causado un nuevo Aggeloide que jamás había sido registrado. La mensajera pensó en las puertas del fuerte... Quizás aquella abominación había sido creada como un arma de asedio. Por su mente cruzaban pensamientos aleatorios. Cuando los Guardianes del juramento marcharon al Norte por primera vez, se encontraron con Aggeloides no catalogados casi todos los días. Era como si estuvieran siendo acosados por un interrogador ansioso por mostrar su colección de instrumentos de tortura. En el campo de batalla, comenzaron a aparecer Aggeloides diseñados para matar y masacrar con una eficacia cada vez mayor. Derrotar a ese anfitrión será costoso — requerirá incontables vidas decididas a avanzar sin rendirse... “Derrotar al anfitrión.. Es correcto...” La mensajera recordó de pronto que seguía viva. Ella, no los Aggelos, fue quién venció en esa batalla... Ella fue quien congeló ese largo, pesado y furioso aglomerado de roca... y lo hizo pedazos... Sus fragmentos brillaban bajo el sol como si fueran estrellas. Otros pensamientos comenzaron a aflorar. “Las estrellas pueden guiar mi camino. Mamá y papá me enseñaron que podían guiar a los viajeros por las tierras salvajes... No... Somos las estrellas mismas... Debo decirles que resistimos en el lejano Norte, donde es más frío que la muerte... Ellos oirán esto... y encenderán las brasas de la esperanza...” Fluyó más de su sangre y se filtró en el permafrost. “¿Pero dónde está la estrella? ¿Está en mis manos?” “¿Dónde estoy?” “No puedo verla. La noche cubre mis ojos, pero ¿por qué... por qué ninguna estrella brilla para mí?” ...... “Es porque las viejas estrellas se han desvanecido, pero las nuevas aún no han nacido...” Intentó levantar su mano tan alto como pudo... Sus artes hicieron que el hielo brotara desde la tierra empapada en sangre, se arrastrara por su cuerpo, cubriera su rostro, recorriera su brazo y se extendiera hacia el cielo. Su punta señalaba hacia la seguridad. “Más arriba, y más arriba aún... Sé la nova que señala el camino.” Su pensamiento final quedó cristalizado. Todo lo que quedó fue la estrella naciente, forjada por completo en hielo gélido. ...... Ella jamás sabría que después de muchas semanas otros mensajeros siguieron su guía y llegaron más al sur. Su viaje terminó al borde del permafrost. Más personas la siguieron: cantantes de tristes hannas, viajeros que debían cruzar los campos de guerra... La pequeña “nova” pasó de mano en mano para muchas personas. En su destino final, utilizó la gran nave llamada Dijiang para iluminar los cielos del norte.