Información
Lynae
Lynae VA
Chino: Zhu Jing
Japonés: Inoue Marina
Coreano: Choi Hyeon ji
Inglés: Elsie Lovelock
Informe de Examen Forte de Lynae
Poder de Resonancia
Espectro radiante
Informe de Evaluación de Resonancia
[Archivo de la Unión Intergaláctica : registro estudiantil de la Academia Fuegostelar ]
[Informe de examen del Forte RA2906-G]
Nombre de la alumna: Lynae
Calificación de Sincronista: No
Resumen del Forte: El análisis de la prueba ha revelado una curva de Rabelle con una onda periódica pronunciada que tipifica a Lynae como Resonadora congénita . La Marca Tácita de Lynae se encuentra en la parte posterior de su muslo izquierdo.
Según el archivo personal de preadmisión y el relato de la propia estudiante, el sujeto muestra una sensibilidad congénita a la luz visible y un gusto natural por colores complejos e inusuales. Usando sus «botes de pintura», ajusta la longitud de onda o frecuencia de la luz visible en un área limitada, «mezclando» colores a voluntad. Estos colores se usan principalmente como pigmentos de aerosol. Las pruebas indican que tales pigmentos difieren de los industriales, comportándose más como proyecciones ópticas que físicas.
Además, los informes de testigos presenciales de otros estudiantes sugieren que el sujeto puede alterar las longitudes de onda de luz visible cercanas para afectar al funcionamiento de los instrumentos de detección de frecuencia, logrando un efecto similar a la «invisibilidad» desde una perspectiva visual y analítica.
«De todos modos, eviten que use dicha habilidad para faltar a las clases».
«¿Y alguien podría confirmar si ese grafiti gigante de la cabeza de un gato del edificio de Ciencias Energéticas de ayer es obra suya?»
Informe de Diagnóstico de Overclock
El gráfico de forma de onda de este sujeto muestra fluctuaciones elípticas con un Dominio del tiempo estable. No se observan signos de fluctuaciones anormales. Los resultados de la prueba se evalúan dentro de la fase normal.
Diagnóstico: La Criticidad resonante es alta. La estabilidad del sujeto es consistente. No hay signos ni historial de overclock .
Actualmente, no necesita asesoramiento psicológico.
«La prueba transcurrió sin problemas. Llevábamos tiempo sin ver una forma de onda tan estable. Es prácticamente igual a los modelos del libro de texto del Sr. Rabelle... Sinceramente, es tan de libro de texto que parece antinatural».
Objetos Apreciados y Favores de Lynae
«Un nuevo comienzo»
Después de aprobar el examen de ingreso, Lynae recibió su propia carta de aceptación, convirtiéndose oficialmente en estudiante de la Academia Fuegostelar . Esa fina hoja de papel marcó el comienzo de una nueva aventura. Y ahora, por primera vez, puede seguir de verdad su propio camino, escogiendo la vida que quiere y el lugar al que desea pertenecer.
Kit de piezas «no aprobado»
Un kit repleto de todo tipo de piezas de modificación y complementos funcionales para motocicletas, incluyendo, entre otros, un módulo lanzador de fuegos artificiales, alas de planeador plegables y una plataforma portátil para cocinar fideos. Cualquier elemento es suficiente para hacer que el Sr. SIGMA corra con todas las luces de advertencia parpadeando.
«¡Solo las construí por probar! ¡Nunca las instalé en un vehículo de verdad!» es una explicación que ha repetido muchas veces cuando se menciona el caos que oculta en su dormitorio.
Almohada de cactus
Un regalo de un compañero de clase a quien Lynae ayudó una vez. Su diseño clásico recuerda a una de sus películas favoritas de la Nueva Federación.
Es suave, verde y tiene forma de cactus, aunque carece de pinchos y maceta. Simplemente descansa en su blanda cama, vigilando silenciosamente cada sueño en el que se sumerge... siempre que sepas ignorar su muy «única» expresión.
«¿Eh? ¿Esta almohada? ¡Es adorable! ¡Y es la versión promocional limitada de relanzamiento!»
Historia de Lynae
Registro de faltas
En el sistema académico de la Academia Fuegostelar , el registro de faltas de Lynae se lee más como un colorido diario de viajes fantásticos que como un expediente disciplinario.
Mientras sus compañeros de clase se sentaban obedientemente en el auditorio escuchando la conferencia de Historia Cultural Mundial del profesor Mauclair, Lynae estaba a varios kilómetros de distancia, encaramada en la rama de un árbol, mientras reforzaba cuidadosamente el frágil nido de una camada recién nacida de Kronapuffs.
Mientras otros practicaban ejercicios de combate en el campo de entrenamiento, ella se encontraba en el Archivo Intergaláctico, consolando a una estudiante de Ciencias Energéticas al borde del llanto y rescatando meticulosamente datos críticos para su proyecto de graduación de un montón de archivos dañados.
Esas manos, entrenadas para empuñar armas y descifrar cerraduras de seguridad, ahora manejan aerosoles con una delicadeza inesperada. Lynae simplemente no puede quedarse quieta mientras su curiosidad la lleva de un rincón a otro de la Academia, y sus razones para faltar a clases siempre son ingeniosas.
«Estaba ayudando a una estudiante de último año a evitar que su proyecto de graduación escapara por la ventana».
«Estaba recalibrando los sistemas de cocina inteligente de la cafetería. ¿Cómo iba eso a provocar accidentalmente una caída de todo el sistema?».
«Los Hiloescarchas mostraban fluctuaciones espectrales anormales en la cápsula de simulación. ¡Tenía que registrarlas!»
Al principio, la profesora Voss pensaba que no tenía remedio. Pero conforme pasaban los días, se acumulaban las señales que hacían pensar lo contrario: una serie de cartas de agradecimiento de alumnos que llegaban al buzón de sugerencias y destacan la labor de una «chica voluntariosa», esa reunión de Ciencias Energéticas donde el profesor Mauclair mostró con entusiasmo un conjunto de datos espectrales notablemente claros (en sus propias palabras, «unos puntos de observación especiales, proporcionados de forma anónima, que podrían ser un caso de uso perfecto») y, finalmente, una recomendación formal del Departamento de Ingeniería, señalando que Lynae había protegido todo el equipo de exploración para la siguiente expedición al Páramo Helado durante unaTormenta de Vacío .
Enfrentada a un registro de faltas tan ridículamente largo como innegablemente impresionante, la profesora Voss solo pudo esbozar una sonrisa cansada y resignada.
Aunque esta chica no solía estar en clase, de alguna manera dejaba huella en cada rincón de la Academia, cuidando silenciosamente el lugar que consideraba «hogar», a su modo, completamente único.
—Me temo que esto no la exime de presentar el trabajo.
—Está bien…
Cabizbaja, Lynae salió arrastrando los pies de la oficina, pero las comisuras de sus labios se elevaron al percibir esa mezcla familiar de irritación y cariño en los ojos de la profesora Voss.
Mientras sus compañeros de clase se sentaban obedientemente en el auditorio escuchando la conferencia de Historia Cultural Mundial del profesor Mauclair, Lynae estaba a varios kilómetros de distancia, encaramada en la rama de un árbol, mientras reforzaba cuidadosamente el frágil nido de una camada recién nacida de Kronapuffs.
Mientras otros practicaban ejercicios de combate en el campo de entrenamiento, ella se encontraba en el Archivo Intergaláctico, consolando a una estudiante de Ciencias Energéticas al borde del llanto y rescatando meticulosamente datos críticos para su proyecto de graduación de un montón de archivos dañados.
Esas manos, entrenadas para empuñar armas y descifrar cerraduras de seguridad, ahora manejan aerosoles con una delicadeza inesperada. Lynae simplemente no puede quedarse quieta mientras su curiosidad la lleva de un rincón a otro de la Academia, y sus razones para faltar a clases siempre son ingeniosas.
«Estaba ayudando a una estudiante de último año a evitar que su proyecto de graduación escapara por la ventana».
«Estaba recalibrando los sistemas de cocina inteligente de la cafetería. ¿Cómo iba eso a provocar accidentalmente una caída de todo el sistema?».
«Los Hiloescarchas mostraban fluctuaciones espectrales anormales en la cápsula de simulación. ¡Tenía que registrarlas!»
Al principio, la profesora Voss pensaba que no tenía remedio. Pero conforme pasaban los días, se acumulaban las señales que hacían pensar lo contrario: una serie de cartas de agradecimiento de alumnos que llegaban al buzón de sugerencias y destacan la labor de una «chica voluntariosa», esa reunión de Ciencias Energéticas donde el profesor Mauclair mostró con entusiasmo un conjunto de datos espectrales notablemente claros (en sus propias palabras, «unos puntos de observación especiales, proporcionados de forma anónima, que podrían ser un caso de uso perfecto») y, finalmente, una recomendación formal del Departamento de Ingeniería, señalando que Lynae había protegido todo el equipo de exploración para la siguiente expedición al Páramo Helado durante una
Enfrentada a un registro de faltas tan ridículamente largo como innegablemente impresionante, la profesora Voss solo pudo esbozar una sonrisa cansada y resignada.
Aunque esta chica no solía estar en clase, de alguna manera dejaba huella en cada rincón de la Academia, cuidando silenciosamente el lugar que consideraba «hogar», a su modo, completamente único.
—Me temo que esto no la exime de presentar el trabajo.
—Está bien…
Cabizbaja, Lynae salió arrastrando los pies de la oficina, pero las comisuras de sus labios se elevaron al percibir esa mezcla familiar de irritación y cariño en los ojos de la profesora Voss.
Sombras acechantes
En la noche, el puerto se alzaba como una bestia dormida. Ella permanecía en el muelle, con su aliento desvaneciéndose en el viento. Sostenía el arma con firmeza, y su oscuro cañón reflejaba la misma quietud fría en sus ojos que, sin parpadear, se fijaban en la figura ante ella.
Incluso mientras encañonaba al «objetivo de la misión» en la frente, este hablaba con una calma inquebrantable. Una ligera y burlona sonrisa surgió en su rostro mientras la miraba.
—Ambos sabemos que esto es un juego… y tú, solo un peón en esta gran farsa. Mírate. Tan profesional, pero... ¿vale la pena? ¿Todo esto, por una promesa que nunca existió? Baja el arma. Márchate. Podrías ser cualquiera... en cualquier lugar. ¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?
«¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?»
Su latido se aceleró. Una gota fría de sudor rodó por su sien. Ese miedo dormido, enterrado hace mucho, resurgía de nuevo.
—Cállate...
Su propia voz sonaba extraña, áspera, quebrándose como un rugido ahogado. Su dedo temblaba sobre el gatillo.
«¡Bang!»
Ningún proyectil salió de su arma, pero un disparo resonó en la noche. Las luces se encendieron. Ella se estremeció. La última gota de sudor frío finalmente se deslizó y cayó sobre el arma de atrezzo.
Entonces los aplausos surgieron como una ola.
—¡Corten! ¡Sí, sí! ¡Eso es! ¡Perfecto!
—¡¡Lynae!! ¡Ha sido increíble!
—¡Arthus, tu entrada de sonido se ha vuelto a adelantar!
Parpadeando como si despertara de un sueño, Lynae miró a su alrededor. El mundo monocromático del set se desvaneció. El color parecía extenderse desde sus palmas, iluminando su mundo una vez más.
Su «objetivo de la misión» caminó hacia ella. Ya no la miraba burlón, sino radiante, desbordando emoción y admiración.
—¡Estuviste increíble! ¡Como una agente secreta de verdad!
—...
Naturalmente, estaba en el Club de teatro, sustituyendo a una estudiante de último año que había resultado herida durante una expedición de campo. La obra era una adaptación de una película clásica de espías de la Nueva Federación.
Sin embargo, por un momento, se había sentido como si fuera...
—¿Lynae...? ¿Estás bien?
—Estoy bien —dijo, forzando una sonrisa y añadiendo un gesto teatral. —Me metí demasiado en el papel, ¡ja, ja! La culpa es del guion de Annan. ¡Es demasiado bueno!
Las risas y la charla llenaron la sala de ensayos nuevamente. Los miembros se apresuraron, preparando utilería y ajustando el escenario de la siguiente escena. Lynae se sentó en la esquina mientras el presidente del club le pasaba un refresco.
—¡Lynae, ¿seguro que no quieres unirte a la compañía? ¡Tu actuación fue increíble! —exclamó el presidente, cerrando los puños con emoción. —Ya tengo el papel perfecto para ti en la próxima Celebración...
—Perdona, pero creo que paso.
—Oh... vale, no importa. Sé que aún no eres de ningún club, solo preguntaba. ¡Pero si alguna vez te apetece, aquí siempre serás bienvenida! ¡Oye, Germain! ¡No puedes colocar esa decoración así!
Mientras el líder corría a rescatar la decoración, los dedos de Lynae estrujaron la botella de refresco.
«¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?»
Las palabras resonaron nuevamente, pinchando bajo su piel.
«¿Cuánto tiempo crees que puedes quedarte aquí?»
No lo sabía, pero no quería pensar en ello.
Así que todo lo que podía hacer era mantenerse firme en este momento y permitirse respirar la calidez fugaz del ahora.
Incluso mientras encañonaba al «objetivo de la misión» en la frente, este hablaba con una calma inquebrantable. Una ligera y burlona sonrisa surgió en su rostro mientras la miraba.
—Ambos sabemos que esto es un juego… y tú, solo un peón en esta gran farsa. Mírate. Tan profesional, pero... ¿vale la pena? ¿Todo esto, por una promesa que nunca existió? Baja el arma. Márchate. Podrías ser cualquiera... en cualquier lugar. ¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?
«¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?»
Su latido se aceleró. Una gota fría de sudor rodó por su sien. Ese miedo dormido, enterrado hace mucho, resurgía de nuevo.
—Cállate...
Su propia voz sonaba extraña, áspera, quebrándose como un rugido ahogado. Su dedo temblaba sobre el gatillo.
«¡Bang!»
Ningún proyectil salió de su arma, pero un disparo resonó en la noche. Las luces se encendieron. Ella se estremeció. La última gota de sudor frío finalmente se deslizó y cayó sobre el arma de atrezzo.
Entonces los aplausos surgieron como una ola.
—¡Corten! ¡Sí, sí! ¡Eso es! ¡Perfecto!
—¡¡Lynae!! ¡Ha sido increíble!
—¡Arthus, tu entrada de sonido se ha vuelto a adelantar!
Parpadeando como si despertara de un sueño, Lynae miró a su alrededor. El mundo monocromático del set se desvaneció. El color parecía extenderse desde sus palmas, iluminando su mundo una vez más.
Su «objetivo de la misión» caminó hacia ella. Ya no la miraba burlón, sino radiante, desbordando emoción y admiración.
—¡Estuviste increíble! ¡Como una agente secreta de verdad!
—...
Naturalmente, estaba en el Club de teatro, sustituyendo a una estudiante de último año que había resultado herida durante una expedición de campo. La obra era una adaptación de una película clásica de espías de la Nueva Federación.
Sin embargo, por un momento, se había sentido como si fuera...
—¿Lynae...? ¿Estás bien?
—Estoy bien —dijo, forzando una sonrisa y añadiendo un gesto teatral. —Me metí demasiado en el papel, ¡ja, ja! La culpa es del guion de Annan. ¡Es demasiado bueno!
Las risas y la charla llenaron la sala de ensayos nuevamente. Los miembros se apresuraron, preparando utilería y ajustando el escenario de la siguiente escena. Lynae se sentó en la esquina mientras el presidente del club le pasaba un refresco.
—¡Lynae, ¿seguro que no quieres unirte a la compañía? ¡Tu actuación fue increíble! —exclamó el presidente, cerrando los puños con emoción. —Ya tengo el papel perfecto para ti en la próxima Celebración...
—Perdona, pero creo que paso.
—Oh... vale, no importa. Sé que aún no eres de ningún club, solo preguntaba. ¡Pero si alguna vez te apetece, aquí siempre serás bienvenida! ¡Oye, Germain! ¡No puedes colocar esa decoración así!
Mientras el líder corría a rescatar la decoración, los dedos de Lynae estrujaron la botella de refresco.
«¿Cuánto tiempo crees que puedes esconderte?»
Las palabras resonaron nuevamente, pinchando bajo su piel.
«¿Cuánto tiempo crees que puedes quedarte aquí?»
No lo sabía, pero no quería pensar en ello.
Así que todo lo que podía hacer era mantenerse firme en este momento y permitirse respirar la calidez fugaz del ahora.
Viento cambiante
Al principio, pensó que no eran más que correos basura.
Por la mañana temprano, entre clases, bien entrada la noche, o incluso entre risas con amigos, esas cadenas de código rojo e indescifrable aparecían repentinamente en su terminal. Cada línea se deslizaba en su corazón, a través de su pulso, llegando más y más profundo en sus venas.
Le costó tiempo descifrarlas, pero cuando restauró el mensaje original, un escalofrío le recorrió de pies a cabeza.
Fractsidus.
Puede que lo presintiera cuando recogió la carta de aceptación, pero se había aferrado a una pizca de esperanza. Eligió no pensar demasiado, permitiéndose hundirse felizmente en una vida universitaria mucho más hermosa de lo que jamás se había atrevido a imaginar.
... Hasta que llegó esa «misión».
«Piratea el sistema del Instituto. Recupera y altera los parámetros del Detector Hyvatia».
Conocía la importancia de la Ceremonia del Nuevo Sol tanto para laUnión Intergaláctica como para Lahai-Roi , y sabía exactamente cuán crucial era el Detector Hyvatia para ese evento. Una gran conspiración se abría paso entre las sombras de Lahai-Roi y, en ese momento, Lynae lo entendió con una claridad escalofriante: su elección podía sumergir a Lahai-Roi en peligro.
No creía que una mercenaria fugitiva como ella pudiera realmente amenazar a una organización tan enorme, pero el pensamiento circulaba por su mente sin descanso.
LaAcademia Fuegostelar , la «utopía» bajo el Páramo Helado, el lugar que genuinamente había comenzado a considerar hogar. ¿Cuánto tiempo más podría seguir haciendo la vista gorda, fingiendo que merecía esta pacífica «vida universitaria»?
Dándose cuenta de que no podía esconderse para siempre, tomó una decisión. Había llegado el momento de ponerle punto final.
El primer paso: cortar su papel como «infiltrada».
Su dedo tembló ligeramente mientras presionaba enviar. Era el primer mensaje que había escrito como infiltrada de los Fractsidus:
«Datos objetivo extraídos. Entrega en persona».
Las coordenadas adjuntas apuntaban a las afueras del hábitat de la sierpe de vacío. Cuando sonara el disparo, latormenta de vacío borraría todo rastro de su estratagema.
Después de enviar el mensaje, se recostó sobre su moto y miró el cielo de Lahai-Roi.
El viento había cambiado. Y esta vez, no habría vuelta atrás.
Por la mañana temprano, entre clases, bien entrada la noche, o incluso entre risas con amigos, esas cadenas de código rojo e indescifrable aparecían repentinamente en su terminal. Cada línea se deslizaba en su corazón, a través de su pulso, llegando más y más profundo en sus venas.
Le costó tiempo descifrarlas, pero cuando restauró el mensaje original, un escalofrío le recorrió de pies a cabeza.
Fractsidus.
Puede que lo presintiera cuando recogió la carta de aceptación, pero se había aferrado a una pizca de esperanza. Eligió no pensar demasiado, permitiéndose hundirse felizmente en una vida universitaria mucho más hermosa de lo que jamás se había atrevido a imaginar.
... Hasta que llegó esa «misión».
«Piratea el sistema del Instituto. Recupera y altera los parámetros del Detector Hyvatia».
Conocía la importancia de la Ceremonia del Nuevo Sol tanto para la
No creía que una mercenaria fugitiva como ella pudiera realmente amenazar a una organización tan enorme, pero el pensamiento circulaba por su mente sin descanso.
La
Dándose cuenta de que no podía esconderse para siempre, tomó una decisión. Había llegado el momento de ponerle punto final.
El primer paso: cortar su papel como «infiltrada».
Su dedo tembló ligeramente mientras presionaba enviar. Era el primer mensaje que había escrito como infiltrada de los Fractsidus:
«Datos objetivo extraídos. Entrega en persona».
Las coordenadas adjuntas apuntaban a las afueras del hábitat de la sierpe de vacío. Cuando sonara el disparo, la
Después de enviar el mensaje, se recostó sobre su moto y miró el cielo de Lahai-Roi.
El viento había cambiado. Y esta vez, no habría vuelta atrás.
Negro y dorado
Al principio, pensó que era una misión más.
Gris, negra, pálida como el yeso... otra tarea rutinaria para eliminar a varios individuos que la Nueva Federación consideraba «amenazas potenciales». Nunca se le permitió preguntar por qué esas personas que no habían hecho nada amenazante necesitaban desaparecer.
Observó al objetivo escabullirse por el oscuro callejón, huyendo presa del pánico. No era la única cazadora en la oscuridad. Delgadas líneas rojas de los puntos de mira se cruzaban y cambiaban como fantasmas, agitándose y enfocándose, listas para llevar el inevitable final en absoluto silencio.
Respiraciones ásperas, cargadas de estática, llegaron por su auricular.
—No te preocupes... llegaré aLahai-Roi en el tiempo señalado... a la Academia Fuegostelar ... Y completaré la misión encomendada.
Era una resistencia inútil.
Para cuando se acercó a ella, el último vestigio de su vida ya había desaparecido.
Debería haber sido una misión más, pero había algo diferente.
Una veta dorada en la carta de aceptación caída captó su atención, como una mancha de pintura sobre yeso blanco como la tiza, como una astilla de luz filtrándose a través de una grieta. Simplemente, no podía dejar de mirar.
«Lynae», rezaba el nombre grabado en la hoja. Parecía una broma del destino: medio mentira, medio verdad. Se inclinó, sacudiéndose el polvo y las manchas de sangre, y su cabello oscuro brilló con un reflejo dorado. Encendió una llama en su pecho, algo que su trabajo como mercenaria no había conseguido apagar: un anhelo de libertad.
—¿Tú eres Lynae, de la Nueva Federación?
Ante la pregunta de la maestra, sintió un ápice de culpabilidad. Jugueteó con una hebra de su cabello, antes castaño oscuro, ahora recién teñido en un suave dorado (aunque conservaba algunos mechones de su color original) y asintió, sonriendo tan abiertamente como pudo.
—Sí.
—No te pongas nerviosa. Sabemos cómo trata la Federación a los Resonadores... pero aquí, en Lahai-Roi, eres completamente libre. Cada oportunidad y cada pieza de conocimiento está disponible para todos.
Se quedó callada mientras la maestra hojeaba el archivo estudiantil que había llenado casualmente. Había asumido muchos disfraces para misiones, pero ninguno la había puesto tan nerviosa.
—¿Oh? Tu sección de «pasatiempos e intereses» está en blanco...
Es verdad, debería haber escrito algo allí. ¿Grafiti, quizás? Sí, disfrutaba pintando después de las misiones, algo que había aprendido de una película, pero los mercenarios no podían dejar rastros, así que siempre los borraba. O tal vez las motocicletas, con el viento corriendo junto a ella mientras aceleraba por carreteras abiertas y saboreaba el fugaz aroma de la libertad auténtica. ¿Contaban como «pasatiempos»?
—Está bien. —Viendo que se perdía en pensamientos, la mujer de cabello largo con sombrero cerró el archivo con una sonrisa y colocó una nueva tarjeta de estudiante en la palma de su mano.
—Tómate el tiempo que necesites para descubrirlos.
Gris, negra, pálida como el yeso... otra tarea rutinaria para eliminar a varios individuos que la Nueva Federación consideraba «amenazas potenciales». Nunca se le permitió preguntar por qué esas personas que no habían hecho nada amenazante necesitaban desaparecer.
Observó al objetivo escabullirse por el oscuro callejón, huyendo presa del pánico. No era la única cazadora en la oscuridad. Delgadas líneas rojas de los puntos de mira se cruzaban y cambiaban como fantasmas, agitándose y enfocándose, listas para llevar el inevitable final en absoluto silencio.
Respiraciones ásperas, cargadas de estática, llegaron por su auricular.
—No te preocupes... llegaré a
Era una resistencia inútil.
Para cuando se acercó a ella, el último vestigio de su vida ya había desaparecido.
Debería haber sido una misión más, pero había algo diferente.
Una veta dorada en la carta de aceptación caída captó su atención, como una mancha de pintura sobre yeso blanco como la tiza, como una astilla de luz filtrándose a través de una grieta. Simplemente, no podía dejar de mirar.
«Lynae», rezaba el nombre grabado en la hoja. Parecía una broma del destino: medio mentira, medio verdad. Se inclinó, sacudiéndose el polvo y las manchas de sangre, y su cabello oscuro brilló con un reflejo dorado. Encendió una llama en su pecho, algo que su trabajo como mercenaria no había conseguido apagar: un anhelo de libertad.
—¿Tú eres Lynae, de la Nueva Federación?
Ante la pregunta de la maestra, sintió un ápice de culpabilidad. Jugueteó con una hebra de su cabello, antes castaño oscuro, ahora recién teñido en un suave dorado (aunque conservaba algunos mechones de su color original) y asintió, sonriendo tan abiertamente como pudo.
—Sí.
—No te pongas nerviosa. Sabemos cómo trata la Federación a los Resonadores... pero aquí, en Lahai-Roi, eres completamente libre. Cada oportunidad y cada pieza de conocimiento está disponible para todos.
Se quedó callada mientras la maestra hojeaba el archivo estudiantil que había llenado casualmente. Había asumido muchos disfraces para misiones, pero ninguno la había puesto tan nerviosa.
—¿Oh? Tu sección de «pasatiempos e intereses» está en blanco...
Es verdad, debería haber escrito algo allí. ¿Grafiti, quizás? Sí, disfrutaba pintando después de las misiones, algo que había aprendido de una película, pero los mercenarios no podían dejar rastros, así que siempre los borraba. O tal vez las motocicletas, con el viento corriendo junto a ella mientras aceleraba por carreteras abiertas y saboreaba el fugaz aroma de la libertad auténtica. ¿Contaban como «pasatiempos»?
—Está bien. —Viendo que se perdía en pensamientos, la mujer de cabello largo con sombrero cerró el archivo con una sonrisa y colocó una nueva tarjeta de estudiante en la palma de su mano.
—Tómate el tiempo que necesites para descubrirlos.
Donde comienza la historia
La vida tras reinscribirse no parecía muy diferente de antes.
A pesar de dar lo mejor de sí misma, la primera clase matutina aún la hacía cabecear, aunque dominaba el arte de fingir tomar notas antes de que la mirada aguda de la maestra se posara en ella. Ya había cursado esa asignatura antes, y los apuntes le servían... así que sentirse somnolienta era perfectamente razonable.
Sus descansos estaban saturados: ayudaba a estudiantes de último año de Ingeniería a probar nuevos motores de vehículos, creaba llamativos «efectos de transición» para el escenario del club de teatro y ocasionalmente escribía algunos análisis, entre otras cosas.
Lo que era diferente, sin embargo, era poder arrastrar a la persona que solía ser su «aprendiz», ahora {Male=plantado;Female=plantada} en la misma línea de salida que ella, a la cafetería para probar algunos «nuevos sabores».
Desde la inscripción, {Male=él;Female=ella} había estado aún más {Male=ocupado;Female=ocupada} que antes. Este momento {Male=juntos;Female=juntas} era infrecuente. En un banco en la Plaza Estrellagrama, compartían una «Sorpresa Enlatada» recién comprada que Lynae había insistido en probar.
Antes, se habría puesto ansiosa en los momentos de silencio, que siempre llenaba con tareas o charla. ¿Pero ahora? Notaba una paz cálida y reconfortante.
Lynae se giró para mirar ese perfil siempre sereno a su lado, solo para ver esos ojos dorados ampliarse ligeramente después de probar algo un poco demasiado... sorprendente. Estalló en risa, recordando la primera vez que {Male=lo;Female=la} conoció. Había tenido la misma expresión.
En aquel entonces, Lynae no tenía idea de si {PlayerName}, caído directamente del cielo, había presenciado el momento exacto en que llevó a cabo su plan. {Male=Lo;Female=La} había visto levantarse del suelo y su dedo instintivamente había ido directamente al gatillo. La frialdad despiadada de sus ojos se desvaneció cuando vio la carta de aceptación caída boca abajo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que ya no era la «mercenaria» entre las sombras. Ahora era una alumna más, alguien que solo quería una vida repleta de libertad que finalmente pudiera llamar suya.
Guardó el arma de inmediato, mientras el sudor frío recorría su espalda. ¿Acababa de derribar a {Male=un alumno nuevo recién llegado;Female=una alumna nueva recién llegada}? ¡Eso sería incluso peor que cualquier otra cosa en su desastroso registro de faltas! Si {Male=él;Female=ella} se negaba a perdonarla, ¡estaba perdida!
Así que extendió la mano de inmediato, empujando a {PlayerName} al asiento trasero de su moto. Y en ese mismo momento, la sierpe de vacío se retorció por el suelo, abalanzándose sobre {Male=ellos;Female=ellas} de una forma ciertamente insidiosa.
En ese momento no lo sabía, pero la auténtica historia de Lynae ya había comenzado.
A pesar de dar lo mejor de sí misma, la primera clase matutina aún la hacía cabecear, aunque dominaba el arte de fingir tomar notas antes de que la mirada aguda de la maestra se posara en ella. Ya había cursado esa asignatura antes, y los apuntes le servían... así que sentirse somnolienta era perfectamente razonable.
Sus descansos estaban saturados: ayudaba a estudiantes de último año de Ingeniería a probar nuevos motores de vehículos, creaba llamativos «efectos de transición» para el escenario del club de teatro y ocasionalmente escribía algunos análisis, entre otras cosas.
Lo que era diferente, sin embargo, era poder arrastrar a la persona que solía ser su «aprendiz», ahora {Male=plantado;Female=plantada} en la misma línea de salida que ella, a la cafetería para probar algunos «nuevos sabores».
Desde la inscripción, {Male=él;Female=ella} había estado aún más {Male=ocupado;Female=ocupada} que antes. Este momento {Male=juntos;Female=juntas} era infrecuente. En un banco en la Plaza Estrellagrama, compartían una «Sorpresa Enlatada» recién comprada que Lynae había insistido en probar.
Antes, se habría puesto ansiosa en los momentos de silencio, que siempre llenaba con tareas o charla. ¿Pero ahora? Notaba una paz cálida y reconfortante.
Lynae se giró para mirar ese perfil siempre sereno a su lado, solo para ver esos ojos dorados ampliarse ligeramente después de probar algo un poco demasiado... sorprendente. Estalló en risa, recordando la primera vez que {Male=lo;Female=la} conoció. Había tenido la misma expresión.
En aquel entonces, Lynae no tenía idea de si {PlayerName}, caído directamente del cielo, había presenciado el momento exacto en que llevó a cabo su plan. {Male=Lo;Female=La} había visto levantarse del suelo y su dedo instintivamente había ido directamente al gatillo. La frialdad despiadada de sus ojos se desvaneció cuando vio la carta de aceptación caída boca abajo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que ya no era la «mercenaria» entre las sombras. Ahora era una alumna más, alguien que solo quería una vida repleta de libertad que finalmente pudiera llamar suya.
Guardó el arma de inmediato, mientras el sudor frío recorría su espalda. ¿Acababa de derribar a {Male=un alumno nuevo recién llegado;Female=una alumna nueva recién llegada}? ¡Eso sería incluso peor que cualquier otra cosa en su desastroso registro de faltas! Si {Male=él;Female=ella} se negaba a perdonarla, ¡estaba perdida!
Así que extendió la mano de inmediato, empujando a {PlayerName} al asiento trasero de su moto. Y en ese mismo momento, la sierpe de vacío se retorció por el suelo, abalanzándose sobre {Male=ellos;Female=ellas} de una forma ciertamente insidiosa.
En ese momento no lo sabía, pero la auténtica historia de Lynae ya había comenzado.
Líneas de Voz de Lynae
Pensamientos: I
¡Oye! Te he traído algo de picar. Vaya día, ¿eh? ¿Te apetece ir a pegar unos derrapes? Ah, por cierto, he oído que en la cafetería están sirviendo un plato nuevo, muy raro. ¡Deberíamos probarlo en el almuerzo! ¡Ah! El Club de Cine proyecta esta tarde una película antigua de la Nueva Federación que siempre quise ver. ¿Te apetece? Y luego por la noche podríamos... Oh, perdón. ¿Debería...? Sí, te dejaré dormir.
Pensamientos: II
Botes de pintura nuevos, piezas raras para mis compañeros de último año, dulces de Sigrika... Son algunos recuerdos del último evento escolar. Sí, solo estoy ordenando. Apenas eres consciente de lo que te rodea, y de repente tu habitación está repleta de cosas. No me atrevo a tirar nada. Raro, ¿verdad? Hubo un tiempo en el que no me permitía tener ni una planta, porque tendría que dejarlo todo atrás, ¿sabes? En fin, toma. Terminé de pintar este modelo del Exotitán ayer. No está mal, ¿eh? Parece real.
Pensamientos: III
En mis primeros días en Fuegostelar , me despertaba empapada en sudor frío, preguntándome si realmente podía vivir así. Seguía esperando a que todo cayera. Perseguía esta idea frágil y perfecta de libertad todo el día, y huía de mi antiguo yo en mis sueños. Mientras esperaba a que llegara la factura. Así que empecé a tomar cada decisión como si fuera mi último día aquí. «¿Qué haría si hoy se acabara todo?» Y claro, mirando atrás, supongo que la respuesta casi siempre era «faltar a clase».
Pensamientos: IV
Lo noto, ¿sabes?, aunque no digas nada, el peso de un pasado mucho más pesado de lo que nadie imagina. Oye, si quisieras hablar, soy toda oídos. Pero no voy a meter el dedo. Por lo que te conozco, esta versión tuya de ahora... carga con demasiado peso, ¿verdad? Así que si algún día quieres olvidar y dejarlo todo, y solo... te apetece tomar el aire... avísame. Tengo formas de conseguir una nueva identidad. Lo que quieras probar, puedo hacerlo realidad. Bueno, siempre que no se te vaya la pinza. Pero a juzgar por tu cara, ya sé cuál es tu respuesta.
Pensamientos: V
Al no poder echar raíces en mi vida de mercenaria, en ningún lugar, construí todo mi ser tomando lo que podía en cada momento. Pequeños caprichos, se podría decir. De esa forma, cuando tenía que largarme, sabía que lo había exprimido todo. ¿Y ahora? ¿Sinceramente? Me siento igual. La diferencia es... ¿ese miedo constante de perderlo todo? Ya no está. Cada día aquí es simplemente... genial. Solo quiero darlo todo para disfrutar de cada momento. Quiero decir... da igual. La próxima vez que salgamos a dar una vuelta, déjame conducir. Igual que cuando nos conocimos.
El pasatiempo de Lynae
Libreas de motos, patinaje, parkour, juegos de disparos... es difícil elegir un favorito, pero, sin lugar a dudas, pondría en primer lugar la sensación de acelerar a fondo bajo los cielos de Lahai-Roi. Aunque últimamente, mi lista de pasatiempos está fuera de control. Hay demasiadas cosas que probar. Espera... ¿Paleta desbordante? ¿Qué es eso? ¡Je, ahora tienes que contármela!
El problema de Lynae
En el pasado, todo giraba en torno a que descubrieran mi tapadera, o que los Fractsidus sacaran más basura, o tener que mudarme a algún lugar nuevo. Pero ahora... ¡Uf!, mi mayor dolor de cabeza es averiguar cómo voy a conseguir los créditos que me faltan...
Comida favorita
Te voy a contar un secretito. Cualquier cosa sabe estupenda cuando te la comes en clase. Hasta unos fideos instantáneos. ¡Uy, qué emoción! ¿Sabes cómo lo hago? Pues en cuanto el profe se da la vuelta para escribir en la pizarra...
Comida que no le gusta
Cualquier cosa insípida. No es odio, es solo... un detonante. El mundo se desvanece por un instante. Nunca olvides mi lema: Ve a saco. Dalo todo. No seas un rollo.
Ideales
Un sueño para el futuro, esto... nunca pensé en llegar a tener uno. Veamos, si pudiera tener más días como hoy... Sí. Eso me vale.
Chat: I
Cuando vine a Lahai-Roi , todo lo que traje conmigo fue esa carta de aceptación, que nunca tuvo realmente mi nombre. Era una llave, una que desbloqueó este sueño salvaje y colorido... y todo el caos que vino con él. Sin ella, nunca te habría conocido a ti, ni a nadie más. Así que no me arrepiento de lo que hice. Y oye, como dijiste, esta vez, la carta de admisión es realmente para mí.
Chat: II
La Nueva Federación no es jauja. Si eres Resonador, haces lo que te dicen. Y si eres mercenario como yo, lo haces por dinero. Sin lealtad. Sin ningún propósito superior. La única diversión que tenía era hacer grafitis después de terminar un trabajo... aunque tuviera que limpiarlos dos segundos después. En fin, suficiente. ¿Qué estilo te apetece para pintar los vehículos?
Acerca de Mornye
¿Qué tenemos en común la profesora Mornye y yo? Fácil. ¡Ambas odiamos estar sentadas en clase! Así que la llevé a dar una vuelta una vez. Se mantuvo indiferente durante todo el trayecto, pero podía notar cómo lo disfrutaba. La mejor parte fue el comité de bienvenida al volver. Toda una manada de sus investigadores, rodeando las puertas como si acabara de secuestrar a una profesora. Y yo en plan, ¿hola, tenéis algún problema? Seamos realistas... si realmente quisiera sacarla a escondidas, nadie se habría enterado.
Acerca de Sigrika
Cuando llegué aquí por primera vez, Sigrika me puso al día con la vida estudiantil. Es demasiado seria y nunca se relaja, ¿sabes? Aunque tampoco se queja, y se lo guarda todo dentro. Un día, si sigue así, explotará. Entonces, ¿qué te parece si tú y yo hacemos una pequeña... «intervención»? Ya sabes, sacarla a divertirse de verdad.
Acerca de Luuk Herssen
La primera vez que conocí al Dr. Herrsen en la enfermería, tuve la extraña sensación de que veía a través de mí. Ahora creo que debió ser mi imaginación. Da igual. Ese tío puede escribir una nota médica muy generosa. Eso se lo reconozco.
Acerca de Chisa
La primera vez que vi a Chisa, pensé que esa vibra silenciosa e intensa significaba «mantente a distancia». Y me equivoqué por completo. Conectamos al instante. Echó un vistazo a mi moto y supo exactamente qué funcionaba mal. ¡Mucho más rápido que cualquier diagnóstico automático! Me dejó de piedra...
Acerca de los Fractsidus
Una organización llena de locos. ¿Exagero? No por eso es menos cierto. No quiero tener nada que ver. Realmente espero no tener que lidiar con ellos nunca más.
Deseos de cumpleaños
¡Feliz cumpleaños! Un día especial debe tener planes especiales. Considera que todo aquello en lo que estés trabajando está hecho, porque yo misma te ayudaré a terminarlo más tarde. Te prometí una sorpresa de cumpleaños increíble, así que escapemos del ruido. ¡Ahora, súbete! Vamos a dejar todo el aburrimiento atrás. Lo único en la agenda hoy eres tú. Ah, y una cosa más... Te vas a poner este gorro de globitos.
Inactivo: I
Sí... Justo ahí. Un poco más... perfecto.
Inactivo: II
*Sonido de esfuerzo*
Inactivo: III
Je, je. Es hora de quitarse el óxido... Bien. Todavía tengo la chispa.
Autopresentación
Hola, me llamo Lynae. Lynae, a secas. Parece que soy tu nueva compañera de clase aquí en Fuegostelar. Así que... sé amable con la novata, ¿vale?
Saludo
Azul Forajido, Naranja Apolo, Amarillo Peligro, Verde Ácido... ¿Adivinas qué color elegiré?
Unirse al equipo: I
¡De vuelta a la acción, {Male=juntos;Female=juntas} otra vez!
Unirse al equipo: II
*Ejem*... «Solo nombra el objetivo».
Unirse al equipo: III
Relájate, también puedo jugar según las reglas.
Ascensión: I
¡El espectro que estoy viendo se volvió mucho más claro...!
Ascensión: II
No pensé que pudiera conseguir una mejora tan grande... ¡No te contengas conmigo ahora!
Ascensión: III
Supongo que el potencial de alguien es como un sobre de gel energético. Crees que está vacío, pero si aprietas, siempre queda un poco...
Ascensión: IV
A veces pienso que podrías ponerte ahí y dar la clase tú {Male=mismo;Female=misma}. Con lo que sabes, serías {Male=el jefe;Female=la jefa} del aula.
Ascensión: V
Un lugar brillante y grande al que llamar hogar. Amigos con quienes aprender. Aliados junto a quienes luchar... Todo lo que siempre quise está aquí mismo. Así que incluso cuando el entrenamiento termine... Bueno, que nunca termina, ¿no? Pues sigue enseñándome. Enséñame más. Esta paz, esta preciosa vida... Voy a luchar con garras y dientes para protegerla.
Ataque básico: I
¡Ojo con la curva!
Ataque básico: II
¡Ahí va eso!
Ataque cargado
¡Arco perfecto!
Habilidad de resonancia: I
¡Aquí mando yo!
Habilidad de resonancia: II
¡Elige tu color!
Habilidad de resonancia: III
¡Oye, aquí!
Habilidad de resonancia: IV
¿Eso es todo lo que puedes hacer?
Habilidad de resonancia: V
¡Zas!
Habilidad de resonancia: VI
¡Marcado!
Habilidad de resonancia: VII
¡Una más!
Habilidad de resonancia: VIII
¡Fiuuu!
Habilidad de resonancia: IX
Nuevo look.
Habilidad de resonancia: X
¿Necesitas que te lleve, cariño?
Liberación de resonancia: I
Una entrega especial... ¡explosiva!
Liberación de resonancia: II
No parpadees. ¡Te perderás lo mejor!
Liberación de resonancia: III
Le pongo la guinda final... ¡y esa es mi firma!
Habilidad Intro
Conduce con cuidado...
Golpe
*Tch*, qué rollo.
Herido: I
¡Uy, apenas estoy calentando!
Herido: II
¿Te importa si... me largo de aquí?
Herido: III
*Tch*... Aún no has visto nada.
Derrotado: I
Sabía que... llegaría este día.
Derrotado: II
Aún no he terminado de luchar...
Derrotado: III
Veo todo... en blanco y negro...
Invocación de Eco
¡Esto se va a poner picante!
Transformación de Eco
¿Adivina quién?
Enemigos acercan
He oído algo.
Planeo
¡Próxima parada: el horizonte!
Sensor
Objetivo adquirido.
Esprint
¡Hay que ir a tope!
Cofre de suministros: I
Muy bien, ¿cuál es el premio gordo?
Cofre de suministros: II
No está mal. Funcionará.
Cofre de suministros: III
Es toda tuya.