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Información

Phrolova

Phrolova VA

Chino: Zhang Qi
Japonés: Fujita Saki
Coreano: Choi Ha Ri
Inglés: Rae Lim

Informe de Examen Forte de Phrolova

Poder de Resonancia

Sinfonía del más allá

Informe de Evaluación de Resonancia

Base de evaluación: [Valoración de resonancia RA-F2005-G] El despertar de la Resonadora Phrolova se produjo en el mismo momento de su muerte, otorgándole la capacidad de afinar las frecuencias de su objetivo y alterar sus «melodías» basándose en la comprensión de la estructuración de frecuencias críticas de la materia. La fuerza de tal capacidad de afinación es proporcional a su condición física. Los últimos datos de prueba indican que, bajo condiciones extremas de Overclock, la afinación de Phrolova puede extenderse a un máximo de 30 veces el rango normal mientras mantenga la consciencia, siendo de 46 segundos el registro de mayor duración observado. Debido a la complejidad de su origen, no se puede definir el momento exacto o la causa del despertar de Phrolova. La Marca Tácita de Phrolova se encuentra en su brazo izquierdo. La mutación de disonancia tácita que siguió a su despertar evita que su cuerpo envejezca, siendo la alteración en el color de su iris izquierdo el único cambio físico observado. Los resultados de las pruebas indican que, cuando el organismo de Phrolova se halla en un estado saludable, la reconstrucción de la piel y el reensamblaje de frecuencias toman aproximadamente 6 segundos, mientras que la restauración de órganos internos requiere de entre 15 y 18 minutos. No se ha encontrado ninguna debilidad fatal al momento de escribir esta evaluación. Los exámenes revelan una gran masa de frecuencias caóticas alojadas dentro del cuerpo de Phrolova, cuyo número se estima en alrededor de mil unidades. La cantidad exacta permanece indeterminada. Experimentos adicionales confirman que estas frecuencias no tienen impacto negativo alguno ni en su cuerpo, ni en su capacidad de resonancia. Se consideran, por tanto, frecuencias de valor nulo y solo están relacionadas con las fluctuaciones mentales de Phrolova. El análisis de las muestras de prueba ha revelado una Curva de Rabelle consistente y plana, seguida de un ascenso pronunciado hasta su posterior estabilización. A tal efecto, se identifica a Phrolova como una Resonadora Mutante. A través de múltiples experimentos, se confirma que su método de despertar no puede replicarse artificialmente en ningún otro individuo.

Informe de Diagnóstico de Overclock

El gráfico de forma de onda de la Resonadora Phrolova presenta fluctuaciones en formas de dientes de sierra y agujas. El patrón de Dominio del Tiempo revela una actividad intensa y caótica, de frecuencia extremadamente alta. Durante las pruebas, los datos del Dominio del Tiempo mostraron una distorsión significativa, y no se ha podido determinar el valor pico. Criticidad resonante: extremadamente baja. La frecuencia de la Resonadora Phrolova muestra una estabilidad extremadamente baja. La Resonadora Phrolova tiene un historial documentado de overclock. La Resonadora Phrolova ha demostrado un control consistente de su estado de overclock, lo que pone de manifiesto que existe aún mucho territorio inexplorado en lo que se refiere a métodos de estabilizar y prolongar los estados de overclock de los resonadores ordinarios tomando como base la estabilidad mental.

Objetos Apreciados y Favores de Phrolova

Partitura de Phrolova
Partitura de Phrolova
Su expresión es serena, pero sus manos se agitan con movimientos pasionales y desmesurados, barriendo una partitura tras otra. La razón se tambalea y acaba desgarrada bajo la tormenta de la emoción. Las notas renacen tras morir ahogadas, retorcidas en una perversa canción.
El violín de Phrolova
El violín de Phrolova
Ella fue quien recibió sus regalos. Ella fue quien enterró sus restos. Una tras otra, las cuerdas cantaron sus impulsivos gritos. De óbito en óbito, su arco tocó su funesta melodía.
Pase de concierto de recuerdo
Pase de concierto de recuerdo
Una vez más, se encontraba ante la entrada del auditorio, con el pase en su mano. Había comenzado a olvidar qué esperaba exactamente. ¿A esa persona que comprendía su música? ¿O al sendero que compartía un destino similar? La multitud se dispersó. Las puertas se cerraron cuando todo el público hubo entrado. Sin embargo, el pase permanecía en su mano. Entonces llegó la claridad: no estaba esperando ninguna de esas dos cosas, sino un pequeño hilo al que agarrarse. El salvavidas que anhelaba. Ya no esperaría más.

Historia de Phrolova

Canción de rojo y negro
El público se sumergía en su interpretación. Había quienes se quedaban inmóviles. Otros temblaban, balanceándose como juncos en una tormenta. En la oscuridad, innumerables ojos se fijaban en esa figura solitaria, delicada pero poderosa; hipnotizadas sus miradas con el subir y bajar de sus brazos, siguiendo las notas perdidas en su febril elegía improvisada.
Las melodías hirvientes del presto encendían los deseos ardientes en sus pechos. Las emociones reprimidas se avivaban. Incontroladas. Incontenibles. Se ahogaban en el clímax enloquecedor de la música, arrastradas al borde de su cordura junto a ella. En el precipicio, sobre un abismo que se abría, ansiaban las flores de la destrucción y el renacimiento.
Sin embargo, justo antes de dar el salto, la directora detuvo sus brazos bajo el foco. La música cesó con una finalidad súbita, casi cruel.
Se quedó allí inmóvil, como una estatua, el pecho agitado. El último hilo de razón que la sostenía se había roto, disolviéndose en el mar de emociones donde ahora flotaba sola. Su mirada, ignorando por completo las del público, estaba fija en el techo.
¿Era ese el final?
Silencio. Perturbación. Pérdida. Conmocionada, la gente comenzó a levantarse para abandonar el auditorio... pero antes de llegar a la puerta, la música regresó como ecos del pasado. Como un siseo que vuelve a la vida en bucles infinitos en sus cabezas, más cautivadora que cuando fue escuchada por primera vez, despertando y amplificando la locura dentro del corazón de cada uno. En una era de luminosidad, la gente saldría con sonrisas en sus rostros, abrazando un mañana dorado mientras bebían la canción carmesí. En una era de oscuridad, la canción ennegrecida se convertiría en la gota que colmaría el vaso, llevándolos sin vacilar a saltar del precipicio.
A ella nunca parecía importarle de qué color podría su música pintar a los demás. Solo continuaba balanceando sus manos a través del ciclo del tiempo. Y aquellos sentados en el auditorio nunca reflexionaban hacia dónde los llevaría la música. Una y otra vez, la creadora de esas melodías cálidas y dolientes se subía a ese escenario, pero nadie se preguntaba qué la mantenía allí; si era arte, furia, o dolor por un amor enterrado tiempo atrás, en el polvo.
Lycoris oculta
El salón escarlata solía estar vacío. Sus únicos ocupantes eran las banderas de los Supervisores, ondeando en el viento frío. Entre ellas, la bandera que portaba el Lycoris había perdido color hacía tiempo, pero se aferraba obstinadamente a su lugar, sin decaer jamás. Como la mayoría de los miembros de los Fractsidus sabían, los Supervisores iban y venían como sombras; muy pocos elegían quedarse allí. Pero ella era la más esquiva de todos, siendo la bandera la única señal de su existencia. Había abandonado todo lo que un Supervisor podría reclamar aquí; ni pertenencias en su habitación, ni palabras innecesarias. Este no era su lugar. El silencio distante la hacía aparentemente despreciable, pero cada vez que surgía el pensamiento de que ella podría ser prescindible para los Fractsidus (o los Fractsidus para ella), el silencioso Lycoris emergía inesperadamente de la oscuridad. Como una flor afilada, atravesaba el corazón del enemigo, cumpliendo su tarea, y desvaneciéndose una vez más. Nada aquí parecía interesarle, y pocos sabían por qué se había unido a la organización.
Solo había un lugar en los Fractsidus que podía llamar su atención.
A veces, se detenía en los niveles superiores del laboratorio, observando silenciosamente los desarrollos de la integración humana con la carne y las extremidades de las Disonancias Tácitas, o los avances de la tecnología de Overclock. Escudriñaba los deseos ardientes en los ojos de aquellos que buscaban activamente la evolución, sus luchas hacia el renacimiento. Gritos de éxito, lamentos de fracaso. Como si estuviera viendo más que solo a ellos.
Otras veces, aparecía como un fantasma en lo profundo de la noche, sosteniendo una lámpara mientras hojeaba los últimos resultados de las investigaciones; sin embargo, nunca se llevaba ni una sola página, como si todo terminara en decepción. Quienes la presenciaban ocasionalmente se quedaban perplejos, preguntándose qué trataba de lograr exactamente.
Caminando entre penas
Cuando la vida se vuelve infinita, ¿qué sendero debería tomarse en este mundo? Ella carecía de respuesta.
El vacío y la vastedad sin precedentes de la existencia la dejaron perdida. Por toda respuesta, eligió cerrar los ojos y dejar que hablara por ella la música, en forma de notas indómitas que expresaban su soledad, su tristeza, su rabia, sin importar cuándo o dónde cayeran.
La genio enloquecida había ganado renombre, pero permanecía tan obstinada como siempre. Sobrevivió a cada elogio e insulto, observando los mismos sucesos y escuchando los mismos comentarios repetirse infinitamente. Una y otra vez se enfrentó a la soledad, hasta que finalmente entendió que buscar dependencia era, en última instancia, fútil. Los momentos preciosos eran a menudo fugaces, y solo aquellos forzados a quedarse continuaban soportando el dolor. Gradualmente, su mente se aclaró. Luego se endureció. Se cerró al mundo, entumecida a todo sentimiento. Caminó sola, ignorando a la multitud bajo el escenario, ciega al mundo más allá.
No cambió su nombre para disfrazarse, pues poco le importaban las especulaciones y controversias del vulgo. Cualquiera podía percibir su edad física, pero pocos podían adivinar la edad de su alma.
Habría vagado como un fantasma sin propósito para siempre, pero lo que pasó en esa única presentación le ofreció un fin. En su momento de realización, el tiempo insoportable pasó en un instante, como si toda su vida se hubiera contraído. Persiguió desesperadamente cualquier cosa que aún no hubiera comprendido, buscando cualquier talento que pudiera brillar en el flujo del tiempo. Si la gente creía que ella era su mayor esperanza, con gusto satisfaría su curiosidad. A través de incontables eras, se sometió a experimentos, soportando su propia descomposición y renacimiento. El dolor la hacía sentir anclada a la realidad, pero solo podía acercarse al pasado a través de las grietas del sufrimiento. Pero si todas las pruebas eran cuestión de soportar una agonía que acabaría por olvidar, ¿por qué entonces sentía que las paredes se cerraban? ¿Por qué su sendero infinito ahora parecía una soga que se apretaba? ¿No era este el camino hacia adelante? Extendió sus dedos entre las grietas que se estrechaban, buscando desesperadamente una salida.
La brecha perfecta
Las estatuas antiguas eran especialmente valiosas y difíciles de conseguir debido a los materiales únicos con que habían sido creadas y la exquisita artesanía que atesoraban.
Sin embargo, cuanto más preciado era un tesoro, también era más propenso a la destrucción. Lo que parecía accidental a menudo llevaba un toque de inevitabilidad, como si las tendencias autodestructivas de sus dueños sellaran su destino.
Por accidente, un día esta figurilla cayó de la parte superior del mueble, haciéndose pedazos en innumerables fragmentos que se esparcieron por el suelo. La era en la que fue creada había pasado hace tiempo, y ahora ella era la única que recordaba su forma original. Decidida a restaurarla, reservó parte de su valioso tiempo para pegar las piezas cuidadosamente. Comenzó desde el interior, reensamblando decenas de miles de trocitos basándose en la imagen de su recuerdo. Era una tarea que requería la máxima concentración, y en esos momentos, su corazón vacío encontraba calma y plenitud. El mundo lograba perfecta armonía mientras trabajaba. Pero cuando reducía su ritmo, todo a su alrededor parecía acelerar. Antes de darse cuenta, había restaurado la mayor parte de la figurilla. Ahora podía funcionar y moverse como solía hacerlo, pero esto estaba lejos de ser suficiente. La belleza de su exterior también era una parte inseparable de la estructura. Cada ajuste, cada acción tenía que seguir su voluntad para lograr la perfección de adentro hacia afuera.
La victoria parecía cercana, pero esquiva al mismo tiempo. Cada vez que completaba una sección, otra caía bajo el peso del tiempo.
Las grietas no desaparecían.
Siguió trabajando, reubicando cada pieza recuperada en su lugar una y otra vez. Cuanto más ansiosa se volvía y más anhelaba el resultado final, más piezas parecían desprenderse.
Había mirado fijamente la figurilla por demasiado tiempo, y las incontables grietas en su superficie comenzaron a asemejarse a sonrisas que se burlaban de su búsqueda de perfección; que le recordaban que la brecha entre la fantasía y la realidad existiría para siempre, que solo estaba luchando con una futilidad infinita. Había mirado fijamente la figurilla por demasiado tiempo, y las grietas comenzaron a servir como recordatorio de todo lo que había por hacer. Esta imperfección ya era parte de la figurilla. Las grietas más allá de la perfección se habían convertido, en algún punto, en las brechas perfectas.
La vida después y el Más Allá
Miró arriba, hacia el cielo. Era azul, pero lo recordaba rojo oscuro.
Durante su búsqueda saltó la valla, y a su alrededor resonaban voces que la refrenaban. «Has tenido una pesadilla», le dijeron.
Así que todo era un sueño... Como las nubes que van de un lado a otro, su vestido blanco cruzó la pradera en dirección a la ciudad. El sol salía como de costumbre, y en el pueblo se repetían día tras día los mismos humos de chimeneas y las mismas risas... Día tras día, el peso de lo ordinario se hundía en ella, como una sensación de estancamiento. La música era la misma, y los pensamientos de la gente ya no se adaptaban a los cambios. Día tras día...
¿Cuánto hacía que nadie se aventura más allá de la ciudad? ¿De dónde vienen los alimentos? ¿Cómo se las arreglan para tener un suministro interminable de artículos de primera necesidad? Estas eran las preguntas que se hacía mientras se alejaba.
Al acercarse a los límites de la ciudad, vio una figura roja ante la niebla que parecía llevar un tiempo aguardando su llegada.
Su intuición le decía que se mantuviera alejada, pero, por alguna razón, extendió una mano para tocarla. Lo único que consiguió fue coger un puñado de sangre.
El cielo se había teñido de un rojo oscuro.
Ella no era más que un cuerpo decrépito con un solo ojo, cubierto de brillantes flores rojas e incapaz de luchar o moverse. ¿Por qué no estaba muerta? Contempló el cielo ceniciento, y, su mano, involuntariamente, trató de coger la fangosa tierra roja. Dentro de su limitada visión, vio como sus desaparecidos dedos volvían a aparecer lentamente. Las muertes de otros dieron lugar a su renacimiento, y sus Reverberaciones residuales se condensaron en su ojo derecho. El «Más Allá» que la envolvía se retiró a lo más profundo de su corazón cuando ella reunió el valor para salir de la ciudad y enfrentarse a la realidad. Las flores rojas se estremecían y caían, y todo ello revelaba una nueva piel que había estado oculta. Los ecos de las risas aún no se habían desvanecido. Había tenido un sueño muy largo, un bonito sueño ofrecido por el «Más Allá».
¿Pero quién dice que los sueños no pueden hacerse realidad?
Levantó la vista. El cielo volvía a ser azul.
Ese estancamiento sin fin y la niebla que destrozaba sus sueños ya no estaban. Era un nuevo «Más Allá» que ella había recreado incansablemente, idéntico al que habían puesto en su corazón.
La gente seguía llamándola por su nombre. Y esta vez, sí que iba a poder abrazar a la gente de verdad.

Líneas de Voz de Phrolova

Pensamientos: I
No te vayas, la actuación aún no ha terminado. Las altas horas de Trampeldia son para disfrutar alrededor de las hogueras, y el segundo acto comienza justo a medianoche. No te cortes, levanta los brazos y baila sin vergüenza alguna, y {Male=juntos;Female=juntas} conoceremos el lado más salvaje de esta ciudad. Déjate llevar por las notas musicales hasta la ardiente y desinhibida esencia de esta noche. Pero ten cuidado, porque podría lanzarte la batuta en cualquier momento...
Pensamientos: II
Sé a ciencia cierta que las variaciones de esa pieza no pasarán desapercibidas. La inspiración para esta improvisación es todo un regalo de la ciudad de Peyero. El tintineante chapoteo de la fuente de la ciudad suena puro y claro, con un toque de calidez. Cuando lo oí por primera vez, me resultó familiar. Mientras dirigía, no pude evitar sentir... como si me reencontrara con una vieja amistad que no había visto en mucho tiempo. ¿Te gustaría disfrutarlo? Considéralo un epílogo único para esta interpretación.
Pensamientos: III
¿Quieres saber por qué esta estructura musical me intriga tanto? Esa enorme noria del lado oeste de Skob, con sus pares de cabinas conectadas, condenadas a una persecución perfecta; siempre paralelas, una fuga sin tacha. Destinadas a cruzarse de nuevo, quizás anhelando acercarse, pero eternamente incapaces de tocarse... ¿Qué te parece si me acompañas y nos convertimos en parte de esta pieza silenciosa?
Pensamientos: IV
Los vientos de Dolores son más cortantes de lo que imaginaba. Su mordisco refleja el silencio estoico del público, ambos llenos de tensión. Casi puedo oír susurrar el viento desde la tarima del director. Es como si hubiera salido de mí misma. Me quedo ahí, quieta, dejando que el viento haga ondular mi cabello, arrastre mis pensamientos y... tal vez, incluso a mí misma. Jej, quizás el dueño de la sala de conciertos tuviera razón, y esté un poco loca.
Pensamientos: V
Ya está todo dicho... no le des muchas vueltas. Estas palabras llevaban mucho tiempo esperando ser pronunciadas. He ensayado innumerables formas de decirlas, pero a decir verdad, hace tiempo que perdieron relevancia. Y las revelo ahora... porque encerrarlas para siempre es una gran pérdida. Creerlas o no, es cosa tuya.
El pasatiempo de Phrolova
Mediante el movimiento de mis manos, moldeo las notas, controlo la cadencia y estimulo su equilibrio hasta conseguir el sonido que deseo. Mediante oleadas de dolor y placer, oriento a la orquesta hacia su clímax, sin que nadie se quede atrás, sin que nadie pueda escapar... hasta que la sinfonía de mi corazón suena perfecta.
El problema de Phrolova
Después de unos cuantos fracasos, el dolor se diluye y, con él, la preocupación.
Comida favorita
Oh, las grosellas... su sabor único me ha dejado una extraña sensación. ¿Será su sabor ácido y amargo? A día de hoy, podría incluso decir que me gustan. Quizás solo me haya acostumbrado...
Comida que no le gusta
Tras ahumar o asar la carne, su sabor es como el de... da igual.
Ideales
Anhelo entender el ciclo de la vida, experimentándolo una y otra vez.
Chat: I
Hécate siempre ha permanecido en la encrucijada del otro mundo, esperando, como si supiera que nuestros caminos se cruzarían. El día que lo entendí, al fin, aprendí su nombre y comprendí los límites y elecciones que encarnaba. Estaba allí, en silencio, como diciendo: «Es el momento de decidir». Solo al darle la mano me di cuenta de que... Hécate soy yo. Mi yo del otro mundo, mi yo de este mundo, que se mueve libremente entre ambos... Desde ese momento, «yo» soy la guardiana de la frontera, percibiéndolo todo, contemplando incluso los rincones más lejanos de ambos mundos.
Chat: II
El Overclocking es una práctica frecuente para los Fractsidus. He visto a incontables personas alcanzar ese estado, tomar el control y explotarlo. Por supuesto, son plenamente conscientes del peligro que conlleva, incluyendo la muerte. No discutas aún. Si lo miras desde otra perspectiva, verás que no solo ofrece un camino sin esperanza hacia el fin, sino que también es una oportunidad de renacer diferente. Al fin y al cabo, los humanos somos criaturas que buscan seguridad, amenazadas por el miedo, aferrándonos a la vida a toda costa. Pero nosotros... deberíamos tener el control de la vida, y de la vida después de la muerte.
Acerca de Gran Arquitecto
Una existencia peculiar. Un intenso propósito. Un punto de referencia... Jej, con todo esto, ¿no te parece reconfortante saber abiertamente que nos utilizamos mutuamente para nuestros propios fines?
Acerca de Cristoforo
Intentar despertar en la humanidad un auténtico deseo de libertad, que afronte las auténticas verdades de este mundo, es una búsqueda fascinante. Es una lástima que la voluntad ciega, sin el ancla de la supervivencia, sea solo un destello efímero. ¿Acaso los giros incontrolables y los finales imperfectos atrapados en las grietas del guion no son el mismo tañido de una campana de advertencia?
Acerca de Scar
Los locos que no siguen las reglas carecen de elegancia. Con un simple suspiro, deshacen incluso los planes más meticulosos. No me importan sus deseos, solo que estén tan lejos de mí como sea posible.
Acerca de Cartethyia
Ella no es humana, pero su voluntad es tan completa como la de cualquier mortal. Una creación moldeada por la Divinidad... cómo la envidio. Si tan solo pudiera desenterrar la verdad universal detrás de su éxito, quizás los ecos desde la otra orilla cantarían aún más dulcemente.
Deseos de cumpleaños
¿Tu cumpleaños? ¿Es hoy? Oh.
...
Bueno, si quieres un regalo o una felicitación, ya puedes esperar {Male=sentado;Female=sentada}. Una larga espera puede considerarse un regalo en sí misma.
Inactivo: I
(Sonidos de esfuerzo)
Inactivo: II
(Sonidos de esfuerzo)
Inactivo: III
(Sonidos de esfuerzo)
Autopresentación
No temas a la Supervisora de los Fractsidus. Calma tu mente. Silencia tus pensamientos, y entonces podrás valorar realmente la melodía perfecta que resuena a través del mar de Lycoris... y el verdadero paraíso que pronto llegará.
Saludo
Ven conmigo y terminemos {Male=juntos;Female=juntas} esta esperada interpretación.
Unirse al equipo: I
Una invitación... ¿para mí?
Unirse al equipo: II
¿Lo ves? No he perdido mi toque.
Unirse al equipo: III
¿Un dúo? ¿Conmigo?
Ascender: I
El cálido pero agridulce primer movimiento se oculta entre la noche oscura, solo y abandonado. Ahora, esos inquietantes y fantasmales lamentos han comenzado a desvanecerse.
Ascender: II
El sombrío y doloroso segundo movimiento oculta desasosiego y terror. ¿No sientes miedo? Alzará su daga con fuerza, desgarrando el velo entre la vida y la muerte.
Ascender: III
El resplandeciente y animado tercer movimiento porta el aire caprichoso de la fantasía. Incluso suspendido sobre la falsedad y la inquietud, obliga a las notas a seguir danzando hacia delante.
Ascender: IV
El crucial y potente cuarto movimiento trae consigo un estimulante himno de batalla. Transportado por los rápidos, surge a través de una tierra sin fin, arrasando todo a su paso.
Ascensión: V
Aquí tenemos... la cadenza final. Oh, le has dado un cambio sorprendente... Ya que así están las cosas, ¿por qué no te sientas y escuchas mientras toco la composición completa hasta el final? ¿Tienes tiempo ahora?
Ataque básico: I
Nos desvanecemos...
Ataque básico: II
Absoluta futilidad...
Ataque básico: III
Así es tu caída...
Ataque cargado: I
Escucha los ecos.
Ataque cargado: II
¡Vida o muerte! ¡No hay alternativa!
Ataque cargado: III
¡Lamentos, regocijo!
Habilidad de resonancia: I
Retumbo sin sentido.
Habilidad de resonancia: II
Desaparece.
Habilidad de resonancia: III
Estás en mi camino.
Habilidad de resonancia: IV
Ritmo preparatorio. Comencemos.
Habilidad de resonancia: V
Ictus. Listo.
Habilidad de resonancia: VI
Cadencia. Alto.
Liberación de resonancia: I
Cantad, melodías antiguas.
Liberación de resonancia: II
Observad, flores marchitas.
Liberación de resonancia: III
El alma, jamás sepultada.
Liberación de resonancia: IV
*Ssh*...
Liberación de resonancia: V
Destrucción.
Liberación de resonancia: VI
Conjunto.
Liberación de Resonancia: VII
Olvido.
Habilidad Intro: I
Acompáñame..
Habilidad Intro: II
Un concierto intrigante.
Habilidad Intro III
No pierdas el ritmo.
Golpe
Perdiste el compás.
Herido: I
No siento nada.
Herido: II
Esto no cambia nada.
Derrotado: I
Si estuviera más cerca...
Derrotado: II
He vuelto...
Derrotado: III
Esto no acaba aquí...
Invocación de Eco
Deja que tu voluntad tome forma.
Transformación de Eco
La sinfonía de la vida.
Enemigos acercan
Los sonidos que se acercan... ¿serán suficientemente bellos?
Planeo
Preludio de la llegada.
Sensor
¿Te apetece echar un vistazo?
Esprint
¿Cuánto falta?
Cofre de suministros: I
Es música para mis oídos.
Cofre de suministros: II
Imprescindible.
Cofre de suministros: III
¿Qué uso le vas a dar a esto?