Información
Qingxiao
Qingxiao VA
Chino: Jiang He
Japonés: Nabatame Hitomi
Coreano: Park Ri Na
Inglés: Kirsty Rider
Informe de Examen Forte de Qingxiao
Poder de Resonancia
Espada del corazón
Informe de Evaluación de Resonancia
Del Ministerio de Asuntos de los Centinelas , presentado para la revisión de la Magistrada de Mengzhou, sobre el establecimiento de un puesto adicional de Parangón Xuan en la tierra de Xuanfang
...
A petición del Ministerio de Guerra , la Academia Huaxu ha verificado que su historial de Resonancia supera los cien años, y que sus orígenes son prácticamente imposibles de rastrear. El par de cuernos sobre su cabeza, con forma de nube errante, es un rasgo físico manifestado por dicha Resonancia, y podría estar relacionado con la Bestia Auspiciosa omnisciente registrada en la Gran Biblioteca.
El dominio de Qingxiao radica en la «Espada del Corazón». Al forjar sus propios pensamientos en su Voluntad de Espada, puede manifestar al instante diez mil hojas voladoras que responden a su voluntad, purgando todo mal donde caigan. Aunque aprendió el arte de la espada de forma manual, hace tiempo que va más allá de los confines del acero forjado. Una cuerda pulsada, un pétalo a la deriva, una hoja caída; para ella, cualquier cosa puede convertirse en una espada.
Se cree que el Arte de la Quietud, junto con el resto de técnicas que ha demostrado, forma parte de la artesanía esotérica que los cultivadores usan para sintonizar la frecuencia mediante su Forte, aunque no se ha verificado del todo.
...
Respuesta de la Magistrada :
Hace tiempo oí que su arte de la espada es divino y su poder formidable. Esto debería ser una bendición para la tierra de Xuanfang. Y como el documento llega presentado a través del Ministerio de Asuntos de los Centinelas, presumo que lleva Su instrucción.
Respuesta del Intendente:
Así es. No hay necesidad de preocuparse, Magistrada.
Informe de Diagnóstico de Overclock
Un informe reciente de evaluación de Overclock , emitido por la Academia Huaxu de la tierra de Xuanfang
El sujeto es una Resonadora natural . La Curva de Rabelle se mantiene constante en el Dominio del Tiempo, presentando un trazado estable, sin patrones anómalos observados.
Criticidad resonante: extremadamente alta. Los valores máximos convergen asintóticamente hacia el umbral. La evaluación de la estabilidad es alta. Al cotejarse con los registros de la Academia, la Criticidad resonante del sujeto y el valor medio de la curva muestran una tendencia ascendente sincronizada a lo largo del tiempo. No hay historial previo de Overclock registrado. No se requiere asesoramiento psicológico.
«Nota del médico:
La curva roza el umbral y los picos se elevan hacia los valores límite, sin llegar a cruzarlos. Notable. Un Resonador común entraría en Overclock ante el más leve estallido de emoción. Dicen que los cultivadores templan la mente para estabilizar su Forte. ¿Podría Qingxiao la Trascendida hacerlo intencionadamente?»
Objetos Apreciados y Favores de Qingxiao

Registros de las Disonancias Tácitas de Huanglong
Publicado por la Asociación de Pioneros, «Registros de las Disonancias Tácitas de Huanglong» cataloga varios cientos de tipos de Disonancia Tácita a lo largo de las ciudades de Huanglong : dónde se encuentran, cómo se comportan, de qué son capaces y cómo manejarlas. Práctico, dentro de lo que cabe. Ha permanecido en circulación durante generaciones y, como el lenguaje del original resultó bastante impenetrable para lectores fuera de Huanglong, lo siguió una edición simplificada. Pocos exploradores o viajeros llegan a Huanglong sin un ejemplar guardado en algún lugar.
Se rumorea que «Qing», la misteriosa autora del libro, es en realidad una ermitaña de formidable talento. Se dice que recorrió toda Huanglong observando Disonancias Tácitas en sus primeros años y luego pasó un siglo compilando en este libro lo que había visto.

«Bolsa auspiciosa Qingxu»
La gente comentaba un rumor: se decía que el bolso de la Parangón Qingxiao está hecho de algún material raro y precioso, resistente al fuego y al agua, con todo un mundo plegado en su interior. En su interior, decían, «yacen espadas famosas y antigüedades recogidas en sus viajes, junto con todo tipo de talismanes confiscados a los malhechores que ha castigado».
La verdad es menos maravillosa. Solo contiene pequeñas cosas que podría querer a mano, como un mapa plegado de Mengzhou , una brújula y uno o dos talismanes. Antes de que la leyenda comenzara siquiera, Qingxiao lo cosió empleando una tela que usaba para limpiar su hoja. Apenas había puesto un pie en el camino de la espada en aquellos días, y se sentaba a la luz de la luna pasando la tela sobre su espada, hasta dejarla como una patena.

Cordón de buena fortuna
Un sencillo cordón rojo entrelazado con cuentas de jade. Aunque una suave Energía de Espada se ha impregnado en él, los años lo han desgastado. Las fuerzas oscuras y malévolas evitan acercarse cuando lo lleva. Según una vieja tradición de Huanglong , los ancianos atan estos amuletos a los niños para alejar el mal y atraer bendiciones, de modo que puedan crecer seguros y a salvo.
Qingxiao ha conservado este cordón todo este tiempo para no olvidar el único hilo de apego terrenal que le queda.
Historia de Qingxiao
El trabajo de una Parangón
Hay que admitir que la aparición de la Parangón Xuan en el Ministerio de Guerra ha sido todo un espectáculo.
Cuando Qingxiao bajó de su espada voladora, todos en el Ministerio dejaron de hacer lo que estaban haciendo para observarla.
Un Vigamilano le había llevado órdenes del Comandante Qiuhong, enviándola a un ciertoTribunal Censor para lidiar con varias docenas de Disonancias Tácitas que se habían escapado. Había venido a informar del resultado.
—Está resuelto —dijo Qingxiao.
El Comandante asintió en agradecimiento, pero su ceño permaneció fruncido. Las rotaciones del Tribunal Censor llevaban años fallando. O algo se escapaba durante el cambio de guardia, o un mecanismo hacía algo que no debía. La Tríada Xuan actual era valiente y luchaba como una sola unidad, pero uno de sus tres miembros había recibido una herida grave y se había retirado, y el hueco en la formación estaba siendo llenado, por el momento, por una joven Custodio de Xuanfang. Era nueva y solo podía hacer hasta cierto punto. Necesitarían un tercer miembro adecuado, y pronto.
Nada de esto, sin embargo, era preocupación de Qingxiao. Estaba a punto de volver a subir a su espada cuando una voz vacilante la llamó de vuelta.
—¡Trascendente! ¡Mi Señora! No, espere... Parangón Qingxiao. Me gustaría aprender su arte de la espada. Si me lo permite.
Qingxiao se giró, encontrándose a una chica con una coleta alta que sostenía una lanza como si no estuviera del todo segura de que se le permitiera hacerlo.
—He luchado junto a Qingzhi y Duzhong desde hace un tiempo. Creo que ellos todavía están más acostumbrados a trabajar con una espada, y yo uso una lanza, así que...
—No soy buena enseñando —dijo Qingxiao. —Y no tienes por qué aprender a manejar la espada. —Su voz era tan distante como siempre.
—Lo entiendo, claro... —La luz se desvaneció de los ojos de Liangyu. —Gracias. Ya pensaré en algo.
—Pero podría enseñarte a manejar la lanza.
—¿Eh?
La mujer frente a ella apenas parecía tocar el suelo, ligera como un cisne asustado. La lanza plateada la acompañaba, rápida y grácil, trazando líneas de color luna pálido a través del aire. En su mano, no parecía un arma en absoluto, sino más bien un pincel. Un movimiento fluía hacia el siguiente y se soltaba en el instante exacto. Liangyu se quedó boquiabierta.
—Parangón Qingxiao... ¿también sabe usar la lanza?
—Vi a alguien usar una, hace mucho tiempo. Todo arte marcial del mundo tiene una base común con los demás. Haz que la punta de tu lanza se mueva al mismo tiempo que tus pensamientos, y podrá rivalizar con cualquier espada. —Qingxiao le tendió la lanza. —Ahora te toca a ti.
Liangyu se armó de valor y practicó las formas que Qingxiao le había mostrado. El resultado fue deforme, con fallos por todas partes.
—Otra vez —pidió Qingxiao.
Aunque siguieron practicando hasta que la luz se volvió dorada, Liangyu no lo había logrado. Qingxiao no era de las de enseñar poco a poco. El arte de la lanza que demostraba superaba ampliamente a Liangyu, y cada movimiento llevaba consigo ideas que aún no podía ver. Pero la chica no se rendía. Seguía intentando captar cómo cambiaba la fuerza bajo sus manos. Y entonces, en un momento en el que no pensaba en absoluto en ello, la punta de su lanza desgarró el aire con una ráfaga de viento, con un poder que nunca antes había logrado.
Aún aturdida, Liangyu escuchó un suave aplauso. Era Qingxiao.
—Lo conseguiste.
—Pero no pude seguirle el ritmo en absoluto...
—Si hubieras seguido mi ritmo, no asimilarías tu propia interpretación. —El rostro de Qingxiao era, extrañamente, casi gentil. —El pensamiento ya está ahí. Lo único que necesita es madurar.
Liangyu la miró y asintió, como si algo hubiera encajado silenciosamente en su lugar.
Un tiempo después, el Ministerio de Guerra dio la bienvenida a una nuevaVigilante Xuan , y a la ceremonia acudió la Parangón Xuan, que nunca asistía a este tipo de eventos.
Desde la distancia, Qingxiao observó a Liangyu con su armadura plateada, brillante e inquebrantable, y por un momento le pareció ver a alguien que había conocido doscientos años atrás.
«Has vuelto a entrometerte en asuntos mortales sin razón, y acumulas karma sin propósito».
La voz en su oído era casi exactamente la suya propia.
«Algún día probablemente caerá en algún campo de batalla contra las Disonancias Tácitas. Como Lingfang. Como... Ruoyun».
«¿Cómo piensas protegerlos esta vez? ¿Cuánto tiempo podrás?»
Qingxiao no dijo nada.
Cuando Qingxiao bajó de su espada voladora, todos en el Ministerio dejaron de hacer lo que estaban haciendo para observarla.
Un Vigamilano le había llevado órdenes del Comandante Qiuhong, enviándola a un cierto
—Está resuelto —dijo Qingxiao.
El Comandante asintió en agradecimiento, pero su ceño permaneció fruncido. Las rotaciones del Tribunal Censor llevaban años fallando. O algo se escapaba durante el cambio de guardia, o un mecanismo hacía algo que no debía. La Tríada Xuan actual era valiente y luchaba como una sola unidad, pero uno de sus tres miembros había recibido una herida grave y se había retirado, y el hueco en la formación estaba siendo llenado, por el momento, por una joven Custodio de Xuanfang. Era nueva y solo podía hacer hasta cierto punto. Necesitarían un tercer miembro adecuado, y pronto.
Nada de esto, sin embargo, era preocupación de Qingxiao. Estaba a punto de volver a subir a su espada cuando una voz vacilante la llamó de vuelta.
—¡Trascendente! ¡Mi Señora! No, espere... Parangón Qingxiao. Me gustaría aprender su arte de la espada. Si me lo permite.
Qingxiao se giró, encontrándose a una chica con una coleta alta que sostenía una lanza como si no estuviera del todo segura de que se le permitiera hacerlo.
—He luchado junto a Qingzhi y Duzhong desde hace un tiempo. Creo que ellos todavía están más acostumbrados a trabajar con una espada, y yo uso una lanza, así que...
—No soy buena enseñando —dijo Qingxiao. —Y no tienes por qué aprender a manejar la espada. —Su voz era tan distante como siempre.
—Lo entiendo, claro... —La luz se desvaneció de los ojos de Liangyu. —Gracias. Ya pensaré en algo.
—Pero podría enseñarte a manejar la lanza.
—¿Eh?
La mujer frente a ella apenas parecía tocar el suelo, ligera como un cisne asustado. La lanza plateada la acompañaba, rápida y grácil, trazando líneas de color luna pálido a través del aire. En su mano, no parecía un arma en absoluto, sino más bien un pincel. Un movimiento fluía hacia el siguiente y se soltaba en el instante exacto. Liangyu se quedó boquiabierta.
—Parangón Qingxiao... ¿también sabe usar la lanza?
—Vi a alguien usar una, hace mucho tiempo. Todo arte marcial del mundo tiene una base común con los demás. Haz que la punta de tu lanza se mueva al mismo tiempo que tus pensamientos, y podrá rivalizar con cualquier espada. —Qingxiao le tendió la lanza. —Ahora te toca a ti.
Liangyu se armó de valor y practicó las formas que Qingxiao le había mostrado. El resultado fue deforme, con fallos por todas partes.
—Otra vez —pidió Qingxiao.
Aunque siguieron practicando hasta que la luz se volvió dorada, Liangyu no lo había logrado. Qingxiao no era de las de enseñar poco a poco. El arte de la lanza que demostraba superaba ampliamente a Liangyu, y cada movimiento llevaba consigo ideas que aún no podía ver. Pero la chica no se rendía. Seguía intentando captar cómo cambiaba la fuerza bajo sus manos. Y entonces, en un momento en el que no pensaba en absoluto en ello, la punta de su lanza desgarró el aire con una ráfaga de viento, con un poder que nunca antes había logrado.
Aún aturdida, Liangyu escuchó un suave aplauso. Era Qingxiao.
—Lo conseguiste.
—Pero no pude seguirle el ritmo en absoluto...
—Si hubieras seguido mi ritmo, no asimilarías tu propia interpretación. —El rostro de Qingxiao era, extrañamente, casi gentil. —El pensamiento ya está ahí. Lo único que necesita es madurar.
Liangyu la miró y asintió, como si algo hubiera encajado silenciosamente en su lugar.
Un tiempo después, el Ministerio de Guerra dio la bienvenida a una nueva
Desde la distancia, Qingxiao observó a Liangyu con su armadura plateada, brillante e inquebrantable, y por un momento le pareció ver a alguien que había conocido doscientos años atrás.
«Has vuelto a entrometerte en asuntos mortales sin razón, y acumulas karma sin propósito».
La voz en su oído era casi exactamente la suya propia.
«Algún día probablemente caerá en algún campo de batalla contra las Disonancias Tácitas. Como Lingfang. Como... Ruoyun».
«¿Cómo piensas protegerlos esta vez? ¿Cuánto tiempo podrás?»
Qingxiao no dijo nada.
Tras la guerra
La lluvia iba de abajo arriba. Qingxiao soltó un suspiro, espada en mano, y alzó la vista hacia las dos lunas colgadas en la noche.
La más brillante de las dos era una luna llena bañada en un resplandor violeta que se tragaba la mayor parte del cielo. Era Ovatrax, observando el Valle de Almas con ojos fríos. Observándola a ella. Por muchas Disonancias Tácitas que sus espadas voladoras cortaran, más llegaban para rellenar los huecos. Tenía que encontrar la fuente del poder delTrenodiano y ponerle fin... o las Disonancias Tácitas nunca cesarían.
Más rápida. Tenía que ser más rápida. LaFortaleza Yuan todavía la esperaba.
La nieve se deslizó de una rama y cayó sobre su hombro. Qingxiao, sentada en posición de meditación, abrió los ojos, y el recuerdo la abandonó.
No mucho después de que terminara laGuerra de la Fortaleza y el Valle de Almas , la tierra de Xuanfang vio tres días de nevadas inusualmente intensas, hasta que incluso el pico sin nombre en el que vivía quedó cubierto de blanco.
Una mujer alta de cabello negro cruzó la nieve y se quedó de pie detrás de ella, con las manos entrelazadas, como con recato.
—Eres... Hsin —dijo Qingxiao en voz baja.
—Anda, ¿cómo lo supiste, Señora Qingxiao? ¿Fue por el olor?
La pregunta de Hsin parecía genuina, e incluso alzó un brazo para olerse, aquí y allá. Mientras lo hacía, Su cabello negro se volvió blanco; un par de orejas de zorro que ya no podían ocultarse se abrieron paso, y sus túnicas y su rostro cambiaron a juego. Qingxiao se levantó y contempló con calma a la «divinidad» que estaba frente a ella.
—Cuando llegó el Trenodiano —dijo fríamente —¿dónde estabas?
Un frío Propósito de Espada se acumuló en los bordes del aire alrededor de ambas, afilado e invisible.
—En el Santuario Múltiple, Qingxiao. Todos... hicieron todo lo que pudieron. —Las orejas de zorro de Hsin se agacharon un poco.
Las dos mantuvieron la mirada, mientras que más nieve se deslizaba de las ramas.
—He hablado sin pensar —dijo Qingxiao, bajando la mirada.
—La verdad es que he venido a pedirte algo. —Hsin se aproximó un paso. —La tierra de Xuanfang tiene mucho por reconstruir y aún abundan los peligros. Quisiera proponer un nuevo puesto al Ministerio de Guerra, uno para ti. La Parangón Xuan. Un puesto oficial facilitaría muchas cosas, supongo.
—Parangón Xuan...
—Sin obligaciones tediosas, solo echar una mano a Xuanfang cuando sea necesario. Y si lo aceptas y algún día deseas dejarlo, puedes marcharte cuando quieras. ¿Qué te parece?
Qingxiao no dijo nada y Hsin sonrió.
—No tienes por qué responder ahora. La Fortaleza Xuanfang ya está construida y en funcionamiento, después de todo. Podrías bajar y pensarlo.
Qingxiao sacudió la cabeza. —No. Este lugar es tranquilo. Apartado. Libre de las perturbaciones del mundo. Es ideal para el cultivo.
—El cultivo otra vez. —A Hsin no pareció importarle. —Está bien. La Fortaleza Xuanfang te dará la bienvenida cuando quieras.
Dicho esto, Hsin se giró y comenzó a alejarse, como si se marchara. Se detuvo unos pasos más allá e inclinó la cabeza hacia un lado.
—En unos meses... será el Festival de la Luna Despierta. Todo el mundo quiere venir y celebrarlo con nosotros, Qingxiao.
Qingxiao vio a Hsin convertirse en la sombra de un zorro y marcharse. Caminó hasta el borde del acantilado y contempló la tierra de Xuanfang, todavía humeante por la guerra. Donde una vez estuvo la Fortaleza Yuan ahora solo había un profundo y silencioso abismo. Una ráfaga de viento pasó junto a su oído, sonando como si alguien llorara.
La más brillante de las dos era una luna llena bañada en un resplandor violeta que se tragaba la mayor parte del cielo. Era Ovatrax, observando el Valle de Almas con ojos fríos. Observándola a ella. Por muchas Disonancias Tácitas que sus espadas voladoras cortaran, más llegaban para rellenar los huecos. Tenía que encontrar la fuente del poder del
Más rápida. Tenía que ser más rápida. La
La nieve se deslizó de una rama y cayó sobre su hombro. Qingxiao, sentada en posición de meditación, abrió los ojos, y el recuerdo la abandonó.
No mucho después de que terminara la
Una mujer alta de cabello negro cruzó la nieve y se quedó de pie detrás de ella, con las manos entrelazadas, como con recato.
—Eres... Hsin —dijo Qingxiao en voz baja.
—Anda, ¿cómo lo supiste, Señora Qingxiao? ¿Fue por el olor?
La pregunta de Hsin parecía genuina, e incluso alzó un brazo para olerse, aquí y allá. Mientras lo hacía, Su cabello negro se volvió blanco; un par de orejas de zorro que ya no podían ocultarse se abrieron paso, y sus túnicas y su rostro cambiaron a juego. Qingxiao se levantó y contempló con calma a la «divinidad» que estaba frente a ella.
—Cuando llegó el Trenodiano —dijo fríamente —¿dónde estabas?
Un frío Propósito de Espada se acumuló en los bordes del aire alrededor de ambas, afilado e invisible.
—En el Santuario Múltiple, Qingxiao. Todos... hicieron todo lo que pudieron. —Las orejas de zorro de Hsin se agacharon un poco.
Las dos mantuvieron la mirada, mientras que más nieve se deslizaba de las ramas.
—He hablado sin pensar —dijo Qingxiao, bajando la mirada.
—La verdad es que he venido a pedirte algo. —Hsin se aproximó un paso. —La tierra de Xuanfang tiene mucho por reconstruir y aún abundan los peligros. Quisiera proponer un nuevo puesto al Ministerio de Guerra, uno para ti. La Parangón Xuan. Un puesto oficial facilitaría muchas cosas, supongo.
—Parangón Xuan...
—Sin obligaciones tediosas, solo echar una mano a Xuanfang cuando sea necesario. Y si lo aceptas y algún día deseas dejarlo, puedes marcharte cuando quieras. ¿Qué te parece?
Qingxiao no dijo nada y Hsin sonrió.
—No tienes por qué responder ahora. La Fortaleza Xuanfang ya está construida y en funcionamiento, después de todo. Podrías bajar y pensarlo.
Qingxiao sacudió la cabeza. —No. Este lugar es tranquilo. Apartado. Libre de las perturbaciones del mundo. Es ideal para el cultivo.
—El cultivo otra vez. —A Hsin no pareció importarle. —Está bien. La Fortaleza Xuanfang te dará la bienvenida cuando quieras.
Dicho esto, Hsin se giró y comenzó a alejarse, como si se marchara. Se detuvo unos pasos más allá e inclinó la cabeza hacia un lado.
—En unos meses... será el Festival de la Luna Despierta. Todo el mundo quiere venir y celebrarlo con nosotros, Qingxiao.
Qingxiao vio a Hsin convertirse en la sombra de un zorro y marcharse. Caminó hasta el borde del acantilado y contempló la tierra de Xuanfang, todavía humeante por la guerra. Donde una vez estuvo la Fortaleza Yuan ahora solo había un profundo y silencioso abismo. Una ráfaga de viento pasó junto a su oído, sonando como si alguien llorara.
Cortar al Demonio Interior
Para un cultivador, el verdadero trabajo reside en aplacar la mente, alcanzando siempre el límite de lo que un Forte puede lograr. Y a lo largo de ese camino, uno suele enfrentarse a sí mismo.
Hace mucho tiempo, cuando Qingxiao apenas había comenzado su cultivo en la montaña, su maestra le asignó una tarea importante.
—Qing. Mi cultivo ha topado con un muro, y pienso cortar al demonio en mi corazón para atravesarlo. Para eso, necesito que sostengas la espada.
—¿Sostener la espada?
—Si algo sale mal y el Demonio Interior me posee, atraviésame.
Jingwei la Trascendida lo dijo con rostro tranquilo y voz serena, como si fuera un comentario más.
—No puedo hacer eso —dijo Qingxiao, sacudiendo la cabeza.
—Aunque seas profana en el cultivo, tu uso de la espada es excepcional. Estás a la altura de la tarea.
—No. ¿Cómo voy a hacerle eso a mi propia maestra? Es impensable.
Jingwei sonrió, algo que rara vez hacía. —El Camino carece de sentimiento. El cultivo es como una partida de weiqi. Una vez colocas una pieza, no la retiras. ¿O preferirías verme caer enOverclock y perder la razón, si fallo?
Qingxiao permaneció en silencio un largo rato, y al final asintió.
Al anochecer del día siguiente, Qingxiao siguió la frecuencia de su maestra y se adentró en el subconsciente de Jingwei.
Era una montaña nevada que se alzaba hasta las nubes. Ahora una espesa niebla la cubría por completo, sin verse nada a unos pasos de distancia. Qingxiao se sentó en la cumbre con la espada sobre sus rodillas, inquieta, y esperó a que su maestra y el demonio resolvieran el asunto entre ellos.
Si su maestra perdía, ¿podría levantar la hoja contra ella? Qingxiao no lo sabía.
Tras el tiempo que tarda una vara de incienso en consumirse, una silueta surgió de la niebla. Se puso en pie de inmediato, espada en una mano, en postura de apertura. La niebla se disipó y la forma se definió, hasta revelarse por completo.
—Qing. Está hecho —dijo Jingwei con suavidad.
Para entonces la niebla de la cumbre se había disipado por completo. El sol se alzó por el este, y el amanecer se extendió rojo en una vasta extensión.
—Maestra, el cuenco de cerdo estofado de mi banquete de iniciación... ¿estaba bueno? —preguntó Qingxiao.
—No tomé cerdo estofado —respondió Jingwei.
Realmente era su maestra. Qingxiao soltó el aliento contenido y casi se le cayó la espada de la mano.
—En el camino del cultivo, ¿todo cultivador se encuentra con un Demonio Interior? —preguntó Qingxiao.
Salieron del paisaje interior.
—Nace de tu yo. Vive lo suficiente y encontrarás el tuyo. —El rostro de Jingwei era tan distante como siempre. Acabar con el demonio no parecía haberle cambiado nada.
—Y cuando uno se enfrenta a él, ¿la desaparición de un bando es el único final? —preguntó Qingxiao, bajando la mirada.
—Sí. Puedes demorarte todo lo que quieras, pero un día deberás concluirlo.
Al instante, Qingxiao alzó la cabeza. —Si el Demonio Interior es parte de mí, me gustaría ver si hay otro modo de actuar.
Ante eso, Jingwei se detuvo y entrecerró los ojos hacia su discípula.
—Buena idea. Pero el día que tu demonio te posea, no levantaré una mano para ayudarte.
Era el tipo de cosa que diría su maestra. Jingwei era la cultivadora perfecta, y nunca permitía que un lazo mundano o una deuda de karma se asentara sobre ella. Ahora que había cortado los últimos pensamientos errantes de su corazón, era más fría que antes. Qingxiao no se sorprendió.
—Cuando llegue ese día, haz lo mismo que yo. Toma un buen discípulo.
—¿Qué?
Qingxiao miró al rostro de su maestra, e intuyó que en algún lugar tras toda esa calma había, quizás, una sonrisa.
Hace mucho tiempo, cuando Qingxiao apenas había comenzado su cultivo en la montaña, su maestra le asignó una tarea importante.
—Qing. Mi cultivo ha topado con un muro, y pienso cortar al demonio en mi corazón para atravesarlo. Para eso, necesito que sostengas la espada.
—¿Sostener la espada?
—Si algo sale mal y el Demonio Interior me posee, atraviésame.
Jingwei la Trascendida lo dijo con rostro tranquilo y voz serena, como si fuera un comentario más.
—No puedo hacer eso —dijo Qingxiao, sacudiendo la cabeza.
—Aunque seas profana en el cultivo, tu uso de la espada es excepcional. Estás a la altura de la tarea.
—No. ¿Cómo voy a hacerle eso a mi propia maestra? Es impensable.
Jingwei sonrió, algo que rara vez hacía. —El Camino carece de sentimiento. El cultivo es como una partida de weiqi. Una vez colocas una pieza, no la retiras. ¿O preferirías verme caer en
Qingxiao permaneció en silencio un largo rato, y al final asintió.
Al anochecer del día siguiente, Qingxiao siguió la frecuencia de su maestra y se adentró en el subconsciente de Jingwei.
Era una montaña nevada que se alzaba hasta las nubes. Ahora una espesa niebla la cubría por completo, sin verse nada a unos pasos de distancia. Qingxiao se sentó en la cumbre con la espada sobre sus rodillas, inquieta, y esperó a que su maestra y el demonio resolvieran el asunto entre ellos.
Si su maestra perdía, ¿podría levantar la hoja contra ella? Qingxiao no lo sabía.
Tras el tiempo que tarda una vara de incienso en consumirse, una silueta surgió de la niebla. Se puso en pie de inmediato, espada en una mano, en postura de apertura. La niebla se disipó y la forma se definió, hasta revelarse por completo.
—Qing. Está hecho —dijo Jingwei con suavidad.
Para entonces la niebla de la cumbre se había disipado por completo. El sol se alzó por el este, y el amanecer se extendió rojo en una vasta extensión.
—Maestra, el cuenco de cerdo estofado de mi banquete de iniciación... ¿estaba bueno? —preguntó Qingxiao.
—No tomé cerdo estofado —respondió Jingwei.
Realmente era su maestra. Qingxiao soltó el aliento contenido y casi se le cayó la espada de la mano.
—En el camino del cultivo, ¿todo cultivador se encuentra con un Demonio Interior? —preguntó Qingxiao.
Salieron del paisaje interior.
—Nace de tu yo. Vive lo suficiente y encontrarás el tuyo. —El rostro de Jingwei era tan distante como siempre. Acabar con el demonio no parecía haberle cambiado nada.
—Y cuando uno se enfrenta a él, ¿la desaparición de un bando es el único final? —preguntó Qingxiao, bajando la mirada.
—Sí. Puedes demorarte todo lo que quieras, pero un día deberás concluirlo.
Al instante, Qingxiao alzó la cabeza. —Si el Demonio Interior es parte de mí, me gustaría ver si hay otro modo de actuar.
Ante eso, Jingwei se detuvo y entrecerró los ojos hacia su discípula.
—Buena idea. Pero el día que tu demonio te posea, no levantaré una mano para ayudarte.
Era el tipo de cosa que diría su maestra. Jingwei era la cultivadora perfecta, y nunca permitía que un lazo mundano o una deuda de karma se asentara sobre ella. Ahora que había cortado los últimos pensamientos errantes de su corazón, era más fría que antes. Qingxiao no se sorprendió.
—Cuando llegue ese día, haz lo mismo que yo. Toma un buen discípulo.
—¿Qué?
Qingxiao miró al rostro de su maestra, e intuyó que en algún lugar tras toda esa calma había, quizás, una sonrisa.
Un corazón que permanece fiel
En el estado de duermevela de la meditación profunda, Qingxiao se sumerge de vez en cuando en sus recuerdos más antiguos.
—¡Qing! ¡Ese viejo espadachín al que echaste ha vuelto!
Cuando los niños de la aldea llegaron corriendo con la noticia, Qing estaba sentada a la sombra de un árbol, hojeando un manual de espada y trazando movimientos con un palo. Las cuentas de jade en el cordón rojo de su muñeca atrapaban la luz moteada del sol reluciente.
El manual detallaba una multitud de complejas técnicas de esgrima. Aunque las había practicado incontables veces, apenas lograba imitar las formas y ni hablar de capturar su verdadero espíritu.
—*Cof, cof*. Cuida de mis ovejas, ¿quieres? Voy a hablar con él otra vez.
Aún no había curado del todo el resfriado que había pillado el mes anterior y se le escapaban algunas toses sin que pudiera contenerlas.
Unos días antes, el viejo espadachín, un forastero, había bebido vino hasta hartarse en la pequeña posada de la aldea para, a continuación y ya entrado en calor, intentar convertir su deuda en una cuenta abierta a golpes. Derribó a cada mozo de la posada que vino a detenerlo sin siquiera desenvainar su espada, pero al final fue Qing quien, armada con un palo y el arte de la espada que conocía de memoria, golpeó la membrana de su mano derecha y le arrancó el arma limpiamente.
El viejo espadachín estaba sentado en medio del salón de la posada, espada en mano. Pero esta vez había una segunda espada sobre la mesa.
—Siéntate. Llevo esperándote un buen rato, niña. Ese arte de espada que usaste no era común.
—¿Y qué te importa?
Qing se sentó frente a él sin dudar.
—¿Puedo preguntarte algo? ¿Por qué aprendes el arte de la espada?
—Para mantenerme firme... y para controlar alborotadores. Gente como tú.
Al viejo espadachín se le escapó una risa seca. —No será suficiente. Aunque tu espada pudiera contener a mil hombres, o diez mil, no sería suficiente. No en un mundo como este. Los problemas que vengan a por ti siempre serán mayores que la hoja que llevas.
—Por lo menos —dijo Qing —puedo mantener a salvo a la gente cercana.
En ese momento, el viejo espadachín empujó la espada de la mesa hacia ella.
—Bien. Entonces no olvides tus palabras de hoy. Practica con esta a partir de ahora. Un palo nunca será una hoja de verdad.
Qing tomó la «espada», desconfiada. Era pesada y necesitaría tiempo para acostumbrarse a ella. Y entonces notó algo extraño.
—Nunca... nunca había visto undao como este.
Era un arma sencilla y discreta, con un solo trazo brillante de dorado en el mango y, sin embargo, tenía un peso considerable de poder en su interior.
—Si deseas aprender a usar la espada, con esta tendrás un comienzo más rápido.
Entonces, un día, las Disonancias Tácitas llegaron en oleadas y destruyeron la aldea donde Qing había nacido, y ella comenzó su andar errante. Su espada, en aquellos días, apenas la mantenía con vida contra las Disonancias Tácitas. Pero gracias a todo su esfuerzo, salvó a una docena o más de sus vecinos. Pocos, a fin de cuentas. Cuando los dirigía lejos de las ruinas, vio grandes columnas de Energía de Espada desgarrar el cielo en la lejanía y, poco después, el asalto cesó. Por alguna razón, le recordó al viejo espadachín.
—¡Qing! ¡Ese viejo espadachín al que echaste ha vuelto!
Cuando los niños de la aldea llegaron corriendo con la noticia, Qing estaba sentada a la sombra de un árbol, hojeando un manual de espada y trazando movimientos con un palo. Las cuentas de jade en el cordón rojo de su muñeca atrapaban la luz moteada del sol reluciente.
El manual detallaba una multitud de complejas técnicas de esgrima. Aunque las había practicado incontables veces, apenas lograba imitar las formas y ni hablar de capturar su verdadero espíritu.
—*Cof, cof*. Cuida de mis ovejas, ¿quieres? Voy a hablar con él otra vez.
Aún no había curado del todo el resfriado que había pillado el mes anterior y se le escapaban algunas toses sin que pudiera contenerlas.
Unos días antes, el viejo espadachín, un forastero, había bebido vino hasta hartarse en la pequeña posada de la aldea para, a continuación y ya entrado en calor, intentar convertir su deuda en una cuenta abierta a golpes. Derribó a cada mozo de la posada que vino a detenerlo sin siquiera desenvainar su espada, pero al final fue Qing quien, armada con un palo y el arte de la espada que conocía de memoria, golpeó la membrana de su mano derecha y le arrancó el arma limpiamente.
El viejo espadachín estaba sentado en medio del salón de la posada, espada en mano. Pero esta vez había una segunda espada sobre la mesa.
—Siéntate. Llevo esperándote un buen rato, niña. Ese arte de espada que usaste no era común.
—¿Y qué te importa?
Qing se sentó frente a él sin dudar.
—¿Puedo preguntarte algo? ¿Por qué aprendes el arte de la espada?
—Para mantenerme firme... y para controlar alborotadores. Gente como tú.
Al viejo espadachín se le escapó una risa seca. —No será suficiente. Aunque tu espada pudiera contener a mil hombres, o diez mil, no sería suficiente. No en un mundo como este. Los problemas que vengan a por ti siempre serán mayores que la hoja que llevas.
—Por lo menos —dijo Qing —puedo mantener a salvo a la gente cercana.
En ese momento, el viejo espadachín empujó la espada de la mesa hacia ella.
—Bien. Entonces no olvides tus palabras de hoy. Practica con esta a partir de ahora. Un palo nunca será una hoja de verdad.
Qing tomó la «espada», desconfiada. Era pesada y necesitaría tiempo para acostumbrarse a ella. Y entonces notó algo extraño.
—Nunca... nunca había visto un
Era un arma sencilla y discreta, con un solo trazo brillante de dorado en el mango y, sin embargo, tenía un peso considerable de poder en su interior.
—Si deseas aprender a usar la espada, con esta tendrás un comienzo más rápido.
Entonces, un día, las Disonancias Tácitas llegaron en oleadas y destruyeron la aldea donde Qing había nacido, y ella comenzó su andar errante. Su espada, en aquellos días, apenas la mantenía con vida contra las Disonancias Tácitas. Pero gracias a todo su esfuerzo, salvó a una docena o más de sus vecinos. Pocos, a fin de cuentas. Cuando los dirigía lejos de las ruinas, vio grandes columnas de Energía de Espada desgarrar el cielo en la lejanía y, poco después, el asalto cesó. Por alguna razón, le recordó al viejo espadachín.
Calidez bajo el frío
Un día, después de que esa persona se hubiera marchado, Qingxiao regresó a la pequeña casa en la cumbre. Mientras se sentaba, el viejo espejo al otro lado de la habitación reflejó a una mujer distinta.
En el espejo, la mujer de cabello azul y vestido blanco luna se miraba fijamente a sus propios ojos violetas.
«¿Es eso suficiente para ti?»
—Lo es.
«No, no. Has guardado una gran cantidad ahí dentro.»
«Qingxiao, ¿por qué {Male=lo;Female=la} tomaste como {Male=discípulo;Female=discípula} sin decir nunca nada? ¿Y por qué pensaste que debías ser tú su discípula en primer lugar?»
—Yo ya tengo una maestra.
«Ja. La Maestra Jingwei nunca afirmó ser ella quien te enseñó el arte de la espada.»
«Le dijiste a esa persona que fue un golpe de suerte, pero nunca le contaste esas noches que pasaste de niña, hojeando las páginas del manual, preguntándote quién sería {Male=él;Female=ella}.»
«Le dijiste que una vez seguiste sus huellas enHuanglong , pero no que cuando bajaste de la montaña no fue solo para responder la pregunta que tu maestra hizo al cielo. También fue para encontrar{Male=lo;Female=la}.»
—*Mm*. Eso es algo que Qingxiao pensó alguna vez.
—De haber llegado la oportunidad, habría sido un camino que valdría la pena tomar.
«Entonces, ¿por qué? Si albergas estos pensamientos, ¿por qué no expresarlos?»
—No es que no quiera. Es que no puedo.
»{Male=Él;Female=Ella} eligió comenzar de nuevo. No {Male=lo;Female=la} molestaré con asuntos tan antiguos.
«Muy bien.»
«Dentro de poco, {Male=él;Female=ella} partirá de nuevo por el bien de este mundo. ¿Y qué harás tú, su maestra?»
—Valoraré el presente. Mi {Male=discípulo;Female=discípula} marchará lejos y yo tengo mi propio trabajo en la tierra de Xuanfang.
—El poco tiempo que hemos pasado {Male=juntos;Female=juntas} es suficiente para responder por todos los años pasados.
«Estoy harta de tus grandilocuentes justificaciones y de tus cuidadas poses.»
—No me mentiré a mí misma. Y además...
Qingxiao posó las yemas de los dedos sobre las cuerdas y tocó. Una música clara y elegante llenó la casa.
La mujer del espejo suspiró y sonrió.
Las montañas y los mares pueden cruzarse. Toda despedida siempre termina en un reencuentro.
Todas las cosas, las dichas y las no dichas, hace tiempo que las confió a las cuerdas, antes enredadas.
En el espejo, la mujer de cabello azul y vestido blanco luna se miraba fijamente a sus propios ojos violetas.
«¿Es eso suficiente para ti?»
—Lo es.
«No, no. Has guardado una gran cantidad ahí dentro.»
«Qingxiao, ¿por qué {Male=lo;Female=la} tomaste como {Male=discípulo;Female=discípula} sin decir nunca nada? ¿Y por qué pensaste que debías ser tú su discípula en primer lugar?»
—Yo ya tengo una maestra.
«Ja. La Maestra Jingwei nunca afirmó ser ella quien te enseñó el arte de la espada.»
«Le dijiste a esa persona que fue un golpe de suerte, pero nunca le contaste esas noches que pasaste de niña, hojeando las páginas del manual, preguntándote quién sería {Male=él;Female=ella}.»
«Le dijiste que una vez seguiste sus huellas en
—*Mm*. Eso es algo que Qingxiao pensó alguna vez.
—De haber llegado la oportunidad, habría sido un camino que valdría la pena tomar.
«Entonces, ¿por qué? Si albergas estos pensamientos, ¿por qué no expresarlos?»
—No es que no quiera. Es que no puedo.
»{Male=Él;Female=Ella} eligió comenzar de nuevo. No {Male=lo;Female=la} molestaré con asuntos tan antiguos.
«Muy bien.»
«Dentro de poco, {Male=él;Female=ella} partirá de nuevo por el bien de este mundo. ¿Y qué harás tú, su maestra?»
—Valoraré el presente. Mi {Male=discípulo;Female=discípula} marchará lejos y yo tengo mi propio trabajo en la tierra de Xuanfang.
—El poco tiempo que hemos pasado {Male=juntos;Female=juntas} es suficiente para responder por todos los años pasados.
«Estoy harta de tus grandilocuentes justificaciones y de tus cuidadas poses.»
—No me mentiré a mí misma. Y además...
Qingxiao posó las yemas de los dedos sobre las cuerdas y tocó. Una música clara y elegante llenó la casa.
La mujer del espejo suspiró y sonrió.
Las montañas y los mares pueden cruzarse. Toda despedida siempre termina en un reencuentro.
Todas las cosas, las dichas y las no dichas, hace tiempo que las confió a las cuerdas, antes enredadas.
Líneas de Voz de Qingxiao
Pensamientos: I
Han pasado siglos desde que recorrí las tierras de Huanglong . Mucho debe haber cambiado. Una vez que este lugar haya recuperado la estabilidad, tengo intención de viajar de nuevo, quizás a reinos lejanos, quizás a aquellos lugares que has visitado desde que despertaste. Dicen que cierta Sacra Doncella de Rinascita aprendió de las mareas su arte con la espada. Sería un placer conocerla en persona e intercambiar conocimientos.
Pensamientos: II
Toco el qin para templar el Propósito de mi Espada, que es una con mi mente. De ese modo, mis pensamientos más profundos se tejen en la melodía. Nunca esperé que nadie pudiera discernirlos... hasta que llegaste tú. Es difícil de encontrar un espíritu afín de verdad. Cuando el cielo esté despejado y la luna brille con claridad, tocaré para ti de nuevo.
Pensamientos: III
No fui capaz de llegar a tiempo de defender la Fortaleza Xuanfang cuando fue sitiada, pero te encontré a ti, luchando en una tierra devastada. En ese momento, ocupé tu lugar durante la Batalla de Yunyan, y tú el mío. Por fin entendí lo que sentiste entonces. Desde aquel día hasta hoy, siempre lo has dado todo por un futuro de cuya certeza carecíamos. Aunque solo frenemos la marea por un instante, jamás será en vano.
Pensamientos: IV
¿Reconoces esta postura? Sí, es la que siempre usaba antes de embarcarme en el camino del cultivo; la razón por la que empuñé una espada por primera vez. Nuestro próximo duelo no será de Fortes, sino de esgrima pura y concentración. Quien pierda barrerá las hojas caídas a las puertas del kwoon. Ahora, mi aprendiz... encaja este golpe.
Pensamientos: V
Mi aprendiz, sé que Xuanfang no es más que una breve parada en tu largo viaje, y que llegará el día de tu partida, mas el tiempo que hemos compartido aquí ha sido inestimable. Puede que pasen meses, años, quizás un siglo, antes de que volvamos a encontrarnos. No sé cuándo llegará ese día, mas sí sé que llegará. Cuando suceda, bastará con que nuestras espadas hablen de sus viajes. Un solo choque de sus Propósitos dirá más que mil palabras.
Pasatiempo de Qingxiao
Fuera del cultivo, suelo dedicar tiempo a plasmar mis recuerdos y reflexiones. Desde que dominé el arte de la Caligrafía en el Aire, rara vez uso papel y tinta. En su lugar, canalizo la energía de mi espada para grabar el pasado en mi paisaje interior , y su impronta allí perdura. Todas las cosas se desvanecen con el tiempo como la niebla de la mañana, pero aquello que alguien recuerda nunca desaparecerá del todo.
Preocupaciones de Qingxiao
Estos cuernos son una manifestación de mi Forte, y así ha sido durante un siglo... pero últimamente parecen estar creciendo. Unos centímetros más y puede que me resulte difícil adaptarme. Quizás podría usar mi espada para recortarlos... No, olvídalo.
Comida favorita
No tengo preferencias en cuanto a la comida. El cultivo exige suprimir esos deseos mundanos y, a menudo, ayuno durante años. Sin embargo, si algo me dejó una impronta, fue una cena que tomé en Sabores de Yuan durante un Festival de la Luna Despierta, en la propia Fortaleza . Aunque hace tiempo que cayó, esos sabores perduran en mi paladar.
Comida que detesta
La cocina de Chongzhou es muy condimentada y picante, y nunca me he acostumbrado del todo. Hsin se enteró un día y me dio a probar unos pasteles a los que echó salsa de chile de Chongzhou sin que yo lo supiera. Mantuve la compostura en ese momento... mas bebí una buena cantidad de té después.
Ideales
Conocer el camino y trascender es el reto al que aspira la mayoría de los cultivadores, y yo no fui diferente. Mas el camino no conoce límites. Escala una gran montaña y otras muchas la seguirán. Todos somos viajeros en este sendero; algunos simplemente han caminado un poco más que otros. Ahora, afilo mi espada y mi espíritu por una sola razón: la paz interior.
Chat: I
Cuando empecé a estudiar con mi maestra, me costaba calmar la mente. Mas en lugar de contárselo, comencé a llevar unos lazos de seda que poseían propiedades calmantes, según se decía. Y funcionaron. A medida que avanzaba mi entrenamiento, me los fui quitando, uno a uno, dejando solo el lazo en mi muñeca izquierda. Más tarde supe que mi maestra lo había sabido desde el principio. Me dijo que los lazos no tenían ningún poder especial; que la fe que yo depositaba en ellos era lo que me daba la concentración para desterrar mis propios pensamientos vagabundos. Aún lo llevo como recordatorio, pues la verdadera esencia del cultivo es una mente pura.
Chat: II
Durante estos años en Xuanfang , de vez en cuando bajaba de la montaña para ayudar a los lugareños. Con el tiempo, los rumores sobre mí se extendieron. La mayoría son muy exagerados. Algunos me veneran como Trascendente, ofreciéndome incienso en sus hogares, mientras que otros ven en mí a la todopoderosa Parangón Xuan. Al principio lo rechacé, mas con el tiempo lo dejé estar. Al fin y al cabo, la creencia de que una Trascendente vela por Xuanfang otorga a las personas el consuelo que necesitan.
Acerca de Hsin
Hsin actúa por puro capricho y alberga una riqueza de emociones que la distingue de los demás Centinelas de Huanglong . Ella fue quien primero me invitó a ostentar el título honorífico de Parangón Xuan en la Fortaleza Xuanfang . En aquellos días, solía subir a la montaña a compartir anécdotas y curiosidades locales durante horas, como si nunca se le agotaran las historias. Solo guardaba silencio cuando yo tocaba el qin. A veces, un destello de soledad cruzaba su rostro mientras escuchaba la música. Siempre creyó que me lo ocultaba bien, mas no era así.
Acerca de Changli
La llama que manipula es, en efecto, una fuerza rara y peligrosa. Mi Arte de la Quietud solo podía aliviar el ardiente dolor que sufría. Para no ser consumida por ella, su única opción era templar su estado mental y dominar el flujo de su poder de Resonancia. La vida que ya había quemado no puede restaurarse. Ahora que puede manejarlo libremente, estará bien, siempre que respete sus límites. Eso también es gracias a ti.
Acerca de Yangyang
Cuando la conocí por primera vez, pensé que los Xuanlings habían regresado. Ella ve a través de las formas del mundo y escucha las voces que los demás acallan. Su Propósito de la Espada parece débil, pero posee una resiliencia sin igual. Es como si algo la empujara, instándola a seguir adelante, hacia metas lejanas. Quizás no sea tanto que ella se parezca a los Xuanlings... sino que los Xuanlings se parecían a ella.
Acerca de Buling
Esa joven es extraordinariamente talentosa y perspicaz. Ya ha dominado los fundamentos de sus Hechizos de Trueno, aunque rara vez los exhibe. Al principio la puse a prueba rigurosamente para ver la verdadera profundidad de su potencial. De haberse dedicado al cultivo, bien podría haber alcanzado el nivel de su maestro en pocos años. Mas ese camino claramente no es para ella. El otro día me envió una reluciente espada de caballero, indicando que era un recuerdo de sus viajes por Rinascita . Bueno... al menos me tuvo presente.
Acerca de Jingran
Hace años, su maestro se cruzó conmigo y pidió casualmente una adivinación antes de adentrarse en un Reino Espejismo. Solo sé un poco del arte, mas accedí de todos modos. Era un mal presagio; sin embargo, él simplemente sonrió y siguió adelante. Más tarde, este joven tomó el manto de su maestro, con una sonrisa aún más desafiante en el rostro. Aunque el camino sea peligroso y la vida efímera, supongo que vivir libre de ataduras y sin cargas también es una vida bien vivida.
Acerca de Ruoyun
Todos en su aldea criaron a Ruoyun, y ella nunca perdió el objetivo de devolver ese favor a través de su arte mecánico. Incluso hoy, gran parte de lo que se ve en Xuanfang tiene sus raíces en su obra. Sus difuntos padres la llamaron «Ruoyun» con la esperanza de que viviera tan libre y despreocupada como las nubes del cielo, pero su elección final supuso una carga muy superior a eso. Y la Trascendente de la Espada que buscó entonces... no supo protegerla.
Acerca de Jingwei
Shifu ha recorrido un largo viaje en la búsqueda del Camino. Tras haber cortado todos los lazos mundanos y trascendido el karma, es una verdadera Trascendente. Fue ella quien me enseñó los ejercicios de respiración y el Arte de la Quietud del qin, mas no siempre seguí sus lecciones. Sí, sigue gozando de buena salud. Si alguna vez llegas a conocerla, por favor, transmítele mis saludos.
Felicitación de cumpleaños
Hoy es tu cumpleaños. Ven, siéntate y déjame tocarte una pieza. Siempre estás corriendo de un lado para otro por el bien de este mundo, sin apenas un momento para ti. Descansa un poco. Ese tazón en la mesa es para ti; son fideos de la longevidad. Yo misma preparé la masa y corté los fideos con mis espadas voladoras. Fue mi primer intento, así que no sé qué tal estarán. ¿Por qué no los pruebas tú primero? Mi aprendiz, no existe hechizo alguno en este mundo que pueda bendecir tu existencia, mas deseo de todo corazón que, en tus largos años venideros, todo te salga bien y cumplas tus anhelos.
Inactivo: I
*Sonido de esfuerzo*
Inactivo: II
Ilusiones dispersas que manifiestan su verdadera forma... Sean atadas.
Inactivo: III
*Sonido de esfuerzo*
Presentación
Qingxiao, la Parangón Xuan, una seguidora del Camino. El eterno flujo del tiempo te ha devuelto a mí. Empuña tu espada y acompáñame por este sendero.
Saludo
Las cuerdas del qin guardan eras pasadas. Mi espada trae una paz que perdura.
Unirse al equipo: I
Acompañémonos una vez más.
Unirse al equipo: II
El camino por delante no está claro. Quédate cerca.
Unirse al equipo: III
¿Qué tal una melodía antes de partir?
Ascensión: I
El cultivo requiere tiempo. Practica a diario y el progreso llegará.
Ascensión: II
Este Propósito de la Espada nos ha unido. Que esta fuerza te acompañe, en pago por todo lo que me has dado.
Ascensión: III
Mi paisaje interior se vuelve más claro. Gracias a ti, puedo enfrentarme a mi demonio interior sin pavor.
Ascensión: IV
Dicen que un maestro no debe opacar a su discípulo; mas he aprendido mucho más de ti de lo que jamás te enseñé. Dime, mi aprendiz, ¿cómo puedo compensártelo?
Ascensión: V
En otro tiempo recorrí el mundo creyendo que mi habilidad con la espada no tenía rival. Que era divina, incluso. Qué superficial resultaba. El cielo no tiene techo y el camino de la espada no conoce fronteras. La esgrima solo es divina cuando protege lo que amamos y a quienes queremos. Mi aprendiz... si alguien se atreve a hacerte daño, primero tendrá que responder ante mi espada.
Ataque básico: I
Destello.
Ataque básico: II
Brecha.
Ataque básico: III
División.
Ataque básico: IV
Yo soy la espada.
Ataque básico: V
Que se corte la luz.
Ataque básico: VI
Aniquila.
Ataque básico: VII
Desaparece, maldad.
Ataque cargado: I
Concentra la mente.
Ataque cargado: II
Una con la espada.
Ataque cargado: III
Acabaré contigo rápido.
Ataque cargado: IV
Melodías destructoras, acero ascendente.
Ataque cargado: V
Luces puras sacuden el cielo.
Ataque cargado: VI
¿Cuántos golpes puedes aguantar?
Ataque aéreo: I
Vendaval.
Ataque aéreo: II
Aguacero.
Ataque aéreo: III
Hiende la niebla.
Ataque aéreo: IV
Saja los cielos.
Habilidad de resonancia: I
Persigue las estrellas.
Habilidad de resonancia: II
Domina el viento.
Habilidad de resonancia: III
Cabalga sobre la espada.
Habilidad de resonancia: IV
Veredicto celestial.
Habilidad de resonancia: V
El cielo desciende.
Habilidad de resonancia: VI
Atraviesa.
Habilidad de resonancia: VII
Dispersa.
Liberación de resonancia: I
Acordes, limpiad la inmundicia.
Liberación de resonancia: II
Espadas, purgad el reino.
Liberación de resonancia: III
Toda mi voluntad, en un solo golpe.
Habilidad Intro: I
Mi mano purifica.
Habilidad Intro: II
Cambia su propósito.
Evasión
Qué predecible.
Contraataque: I
Neutraliza.
Contraataque: II
Deniega.
Contraataque evasivo I
Es mi turno.
Contraataque evasivo II
Silencio...
Golpe
Culpa mía.
Herido: I
Adaptarse y superar.
Herido: II
No temas... solo necesito un momento.
Herido: III
Entonces golpearé aún más rápido.
Derrota: I
Mi espada... no alberga arrepentimientos...
Derrota: II
Siempre... demasiado tarde...
Derrota: III
Las cuerdas... se han roto...
Invocación de Eco
Atiende mis palabras.
Transformación de Eco
Transformación a voluntad.
Entrar en batalla
Cuidado con los males que acechan.
Planeo
Es más rápido volar con espada.
Sensor
Ya lo he sentido.
Esprint: I
Acelera el paso.
Esprint: II
Alcanza el viento.
Esprint: III
Supera la luz.
Cofre de suministros: I
Así es la serendipia.
Cofre de suministros: II
Tómalo. Ya verás para qué usarlo.
Cofre de suministros: III
Oh... toda una bendición.