Información
Qiuyuan
Qiuyuan VA
Chino: Gan Ziqi
Japonés: Miki Shinichiro
Coreano: Kim Min Ju
Inglés: Jeremy Ang Jones
Informe de Examen Forte de Qiuyuan
Poder de Resonancia
Filo dentro del bambú
Informe de Evaluación de Resonancia
Registros varios del Ministro de Asuntos de los Centinelas de Mingting : Colección de correspondencia
Mi querido amigo Dongyuan:
Hace unos días, la Agencia de Seguridad Interna envió documentos de la Comisión de Justicia y la Academia Huaxu al Ministerio de Asuntos de los Centinelas . Sin demora, instruí al oficial de Chongzhou para que asistiera en el asunto y examinara a fondo el registro local de Resonadores. Gracias a ello, se ha podido confirmar que el individuo en cuestión no tiene conexión con el Centinela o el Trenodiano de Chongzhou.
Los registros del Ministerio señalan que este individuo es Resonador desde hace más de quince años. Se le describe como «alguien que ve el mundo a través de bambús y oculta entre ellos su espada», pues a pesar de ser ciego, posee una habilidad notable conocida como Visión Mental . A través de este poder, percibe su entorno como si de un «bosque de bambú» en su mente se tratase, permitiéndole discernir las intenciones y vulnerabilidades de los oponentes. Incluso puede manifestar la Visión Mental en ilusiones tangibles. No es alguien que deba subestimarse.
Además, su destacada esgrima parece provenir principalmente de su habilidad personal, más que de su capacidad de resonancia. Las observaciones indican que restringe constantemente el uso de su poder de resonancia. El propio individuo afirma que lleva un frasco de bambú con una mezcla que estimula su Visión Mental y su Forte, preparada por un sanador ambulante en Chongzhou, y que únicamente la usa cuando es necesario. Este aspecto puede ser transmitido a la Academia para una investigación ulterior.
En cuanto a los datos detallados de las pruebas, te ruego que esperes al informe oficial de la Academia.
Anotación de Dongyuan: Por ahora, asegúrate de que esto quede claramente registrado. Seguimos el juicio del Ministerio de Asuntos de los Centinelas. Hay que ver con qué formalidad escribe siempre Lin.
Informe de Diagnóstico de Overclock
Registros varios del Ministerio de Asuntos de los Centinelas de Mingting : Colección de correspondencia
(...) En mis observaciones recientes, su reducido uso del Forte no parece deberse a una aversión al mismo, sino a una restricción autoimpuesta conscientemente. Respecto a la naturaleza de la habilidad en sí, se empecina en mostrarse reservado. Los siguientes detalles provienen únicamente del informe de la Academia.
El análisis de forma de onda del sujeto de prueba presenta una oscilación elíptica. Las lecturas del Dominio del tiempo son estables, sin patrones anómalos observados.
Criticidad resonante: alta. La estabilidad es alta sin riesgo de overclock .
No hay historial previo de overclock. La intervención psicológica se considera innecesaria.
Nota: El sujeto admite ser protagonista de diferentes faltas y delitos, como vulneraciones violentas de la ley, aunque muestra un comportamiento notablemente sereno cuando se refiere a ellas. Se recomienda verificar estas afirmaciones a través del Ministerio de Justicia y las autoridades locales en Chongzhou.
Sin embargo, en mi propia evaluación, este hombre no alberga intención asesina. Su compostura es inquebrantable; su comportamiento, estable. Su habilidad con la espada está entre las mejores, y pocos en todo Mingting podrían rivalizar con él. Podría haber sido un activo notable para la Agencia de Seguridad Interna . Que tal individuo esté listado en los expedientes de la Comisión de Justicia como perpetrador de violencia ilegal es difícil de creer. Ya me he puesto en contacto con el Ministerio de Ritos, señalando las ventajas e implicaciones de enrolarlo. Si deseas emplear a este hombre, no espero que surja obstáculo alguno en ese aspecto.
Anotación de Dongyuan: Naturalmente, cuanto más estable, mejor. Pero, ¿acaso no es igualmente peligrosa una persona que está tan desprovista de emoción como este informe señala?
Objetos Apreciados y Favores de Qiuyuan
Frasco de bambú
Un frasco elaborado de bambú negro originario de Chongzhou, que Qiuyuan lleva a menudo. Hace tiempo que perdió su fragancia natural, reemplazada por el persistente aroma de la pócima medicinal que contiene.
Cuando Qiuyuan caminaba al borde de la muerte, un sanador de Chongzhou lo salvó con este potente brebaje. Aunque los daños sufridos lisiaron su Forte, este elixir puede restaurarlo temporalmente a su fuerza completa. Sin embargo, el poder que le imbuye no es más que un complemento para las refinadísimas habilidades de esgrima de las que se enorgullece.
Peso de hierro
Una insignia de la Agencia de Seguridad Interna de Mingting que Qiuyuan siempre lleva consigo. Fue confiscada junto con su uniforme tras abandonar el servicio; sin embargo, alguien dentro de Mingting se aseguró de que la recuperara.
«Por la presente, sirva este emblema para que todos los oficiales de todas las ciudades entiendan que su portador me representa».
Flauta de bambú
Llegó para conocer el mundo a través de sus oídos, no de sus ojos.
Los suspiros cansados de sus padres, los susurros del viento soplando entre los bambús huecos de Chongzhou, el silbido de las hojas, la sangre de su maestro, los furiosos gritos de sus enemigos...
Y luego, en Mingting, escuchó la luz, y también las sombras que acechaban debajo de ella. Escuchó la codicia, rogando misericordia. Escuchó conspiraciones tejidas con mentiras. Escuchó resentimiento y esperanza hablados en otro tipo de voz.
Aunque no pueda ver, todo lo escucha, clara e inevitablemente. Todo está allí antes de que los sonidos lleguen a él, tan natural como el hierro convirtiéndose en espada, el jade durmiendo dentro de la piedra o la música esperando en el corazón de una flauta de bambú.
Historia de Qiuyuan
Templado
«Cada montaña es una prueba. Supera esta y serás libre de tomar tu propio camino. Fállala... y la montaña se quedará con lo que tienes».
Esas fueron las primeras palabras que Qiuyuan escuchó del anciano hace cinco años, pronunciadas en un infierno de fuego y sangre. Palabras imposibles de olvidar.
Le llamaba Maestro, y aunque nunca conoció su rostro, lo imaginaba como un ermitaño de barba cana, vestido de harapos. Mas era un tutor implacable. Entrenó a Qiuyuan en las artes marciales y le enseñó a «ver» el mundo balanceándose en su mente, como si de un bosque de bambú se tratase.
Su fino oído captaba rumores sobre su maestro allá por donde iban. Algunos decían que era el Espectro de la Espada de Chongzhou, un carnicero que dejaba rastros de cadáveres a su paso. Otros se referían a él como un célebre general deMingting , conquistador de vastas tierras cuyo poder casi rivalizó con el del monarca de Huanglong antes de caer en desgracia y desvanecerse en la soledad. E incluso había quienes afirmaban que no era más que un mito. Después de todo, ¿quién podría creer que un simple mortal pudiera matar una montaña de Disonancias Tácitas sin más arma que una caña de bambú?
Pero Qiuyuan sí creía. Durante cinco años creció, aprendió, maduró y derrotó a la adversidad, mas nunca venció a su maestro ni una sola vez.
—Pronunció las mismas palabras hace cinco años, Maestro.
—Cinco años... pasan en un suspiro.
Qiuyuan soñaba con el día en que pudiera derrotar al anciano y abandonar el bosque de bambú. Su mentor y su némesis, su montaña.
—Ya te lo he enseñado casi todo. Pero la última enseñanza, imprescindible y esencial, aún la guardo para mí. ¿Sabes qué es?
—Ruego su instrucción, Maestro.
—Entonces dime, Qiuyuan, ¿qué te muestra el bosque de bambú?
—Hojas como lanzas. Tallos que ocultan peligros. Sombras sobre sombras, como fantasmas que me rodean.
—Así que esa llama aún arde en tu corazón, desde hace cinco años...
—¿Acaso no arde también en el suyo, Espectro de la Espada?
—Han pasado muchos años desde que la última alma viviente me llamó así. Muy bien, veo que no necesitas más explicación. Ahora, ven a tomar mi último conocimiento.
Fue él quien forjó el infierno de fuego y sangre, cinco años atrás. Y también fue él quien sacó a Qiuyuan de ese infierno de fuego y sangre.
—¡No deshonraré su enseñanza con mi espada!
La llama nunca se ha extinguido.
Esas fueron las primeras palabras que Qiuyuan escuchó del anciano hace cinco años, pronunciadas en un infierno de fuego y sangre. Palabras imposibles de olvidar.
Le llamaba Maestro, y aunque nunca conoció su rostro, lo imaginaba como un ermitaño de barba cana, vestido de harapos. Mas era un tutor implacable. Entrenó a Qiuyuan en las artes marciales y le enseñó a «ver» el mundo balanceándose en su mente, como si de un bosque de bambú se tratase.
Su fino oído captaba rumores sobre su maestro allá por donde iban. Algunos decían que era el Espectro de la Espada de Chongzhou, un carnicero que dejaba rastros de cadáveres a su paso. Otros se referían a él como un célebre general de
Pero Qiuyuan sí creía. Durante cinco años creció, aprendió, maduró y derrotó a la adversidad, mas nunca venció a su maestro ni una sola vez.
—Pronunció las mismas palabras hace cinco años, Maestro.
—Cinco años... pasan en un suspiro.
Qiuyuan soñaba con el día en que pudiera derrotar al anciano y abandonar el bosque de bambú. Su mentor y su némesis, su montaña.
—Ya te lo he enseñado casi todo. Pero la última enseñanza, imprescindible y esencial, aún la guardo para mí. ¿Sabes qué es?
—Ruego su instrucción, Maestro.
—Entonces dime, Qiuyuan, ¿qué te muestra el bosque de bambú?
—Hojas como lanzas. Tallos que ocultan peligros. Sombras sobre sombras, como fantasmas que me rodean.
—Así que esa llama aún arde en tu corazón, desde hace cinco años...
—¿Acaso no arde también en el suyo, Espectro de la Espada?
—Han pasado muchos años desde que la última alma viviente me llamó así. Muy bien, veo que no necesitas más explicación. Ahora, ven a tomar mi último conocimiento.
Fue él quien forjó el infierno de fuego y sangre, cinco años atrás. Y también fue él quien sacó a Qiuyuan de ese infierno de fuego y sangre.
—¡No deshonraré su enseñanza con mi espada!
La llama nunca se ha extinguido.
Encubierto
«Quédate quieto. Ni se te ocurra moverte».
Una voz áspera llegó a Qiuyuan mientras despertaba del sueño a un cuerpo dolorido, a sus heridas vendadas. Sin embargo, en ella se apreciaba una delicadeza tan diferente a la intención asesina a la que se había acostumbrado... Fue entonces cuando regresó el recuerdo de cómo había llegado a estar roto.
—Yo…
—Mataste a docenas con tus propias manos. No es la forma más creativa de rogar por la muerte, opino.
—Debería estar muerto…
—Hay demasiados vivos que deberían estar muertos, y demasiados muertos que deberían estar vivos. Tal es el destino.
El arrepentimiento enmarañado en venganza había enseñado a Qiuyuan cuándo envainar la hoja, pero no pudo limpiar el odio que había cargado durante cinco largos años. La llama que esa lluvia torrencial no pudo extinguir cinco años atrás aún arde vigorosa en su mente, igual que el anciano que estuvo frente a él en su infierno, espada en mano.
Pero no había llovido cuando dejó la montaña. Tan solo el licor goteaba por su rostro. Tan solo suspiros llenaban sus oídos.
Un odio producto de la sangre solo puede ser lavado por sangre. Pero, ¿qué viene después de la venganza? Nadie lo sabe.
Se quedó sin razón para alzar su espada. Cuando las armas de sus oponentes lo golpeaban, simplemente se quedaba parado y las dejaba venir...
—Yo no puedo decidir si mereces vida o muerte—, murmuró esa voz. —La elección recae solo en ti.
Y así, Qiuyuan dejó a un lado su espada. Armado con tan solo una vara de bambú, pasaba sus días deambulando fuera de la cabaña mientras los brebajes hervían a fuego lento en la olla, imaginando a los pacientes que venían a ver a ese terco hombre de mediana edad al que llamaban doctor Zhang.
Por primera vez en años, disfrutó de una nueva paz. Desde el día que el doctor Zhang lo salvó, no había vuelto a «ver» el bosque de bambú, el de las hojas como lanzas; solo la oscuridad pura y silente, libre de odio y rabia. Suspiros y lágrimas, gratitud y alegría, el aroma de la medicina y el crepitar del fuego bajo la olla.
Eran momentos como esos los que le hacían darse cuenta de que no era diferente de lo ordinario.
—Ten, toma este frasco, y mi receta también. Por tres tazones de agua, conseguirás uno de pócima. Ten eso en mente.
—¿Qué es esto?
—Es un potente elixir que te trajo de vuelta de la muerte. Estuviste a punto de perecer ese día, así como de perder tu Forte. Esta medicina puede restaurar tuVisión Mental por un tiempo. El día que alces tu espada otra vez, te será de ayuda.
—No volveré a hacer eso. Tú me salvaste, doctor. Lo menos que puedo hacer es quedarme contigo y ayudarte aquí.
—No lo creo. La sangre derramada se aferra a tu alma. La línea de vida de tu palma está sesgada. El miedo te acecha, la angustia te atormenta... Debes perecer en batalla, no de vejez aquí, en mi cabaña.
—«El miedo te acecha, la angustia te atormenta»... una vez tuve un maestro que me dijo lo mismo.
—¿Un maestro, dices? Debía ser un hueso duro de roer, para tener un discípulo como tú.
—Aun así, doctor, no tomaré la espada otra vez. Pero aceptaré tu receta. Permite que me quede aquí. Si los problemas me siguen hasta esta cabaña, me iré.
—Bueno... la medicina es como un arma. Todo se reduce al propósito y la dosis. Puede matar, pero también salvar. Ahora, ve a abrir la puerta, Qiuyuan, y enciende el fuego. No seré más diestro que tú, pero nadie osa causar problemas bajo mi techo. Eso puedo garantizarlo.
Una voz áspera llegó a Qiuyuan mientras despertaba del sueño a un cuerpo dolorido, a sus heridas vendadas. Sin embargo, en ella se apreciaba una delicadeza tan diferente a la intención asesina a la que se había acostumbrado... Fue entonces cuando regresó el recuerdo de cómo había llegado a estar roto.
—Yo…
—Mataste a docenas con tus propias manos. No es la forma más creativa de rogar por la muerte, opino.
—Debería estar muerto…
—Hay demasiados vivos que deberían estar muertos, y demasiados muertos que deberían estar vivos. Tal es el destino.
El arrepentimiento enmarañado en venganza había enseñado a Qiuyuan cuándo envainar la hoja, pero no pudo limpiar el odio que había cargado durante cinco largos años. La llama que esa lluvia torrencial no pudo extinguir cinco años atrás aún arde vigorosa en su mente, igual que el anciano que estuvo frente a él en su infierno, espada en mano.
Pero no había llovido cuando dejó la montaña. Tan solo el licor goteaba por su rostro. Tan solo suspiros llenaban sus oídos.
Un odio producto de la sangre solo puede ser lavado por sangre. Pero, ¿qué viene después de la venganza? Nadie lo sabe.
Se quedó sin razón para alzar su espada. Cuando las armas de sus oponentes lo golpeaban, simplemente se quedaba parado y las dejaba venir...
—Yo no puedo decidir si mereces vida o muerte—, murmuró esa voz. —La elección recae solo en ti.
Y así, Qiuyuan dejó a un lado su espada. Armado con tan solo una vara de bambú, pasaba sus días deambulando fuera de la cabaña mientras los brebajes hervían a fuego lento en la olla, imaginando a los pacientes que venían a ver a ese terco hombre de mediana edad al que llamaban doctor Zhang.
Por primera vez en años, disfrutó de una nueva paz. Desde el día que el doctor Zhang lo salvó, no había vuelto a «ver» el bosque de bambú, el de las hojas como lanzas; solo la oscuridad pura y silente, libre de odio y rabia. Suspiros y lágrimas, gratitud y alegría, el aroma de la medicina y el crepitar del fuego bajo la olla.
Eran momentos como esos los que le hacían darse cuenta de que no era diferente de lo ordinario.
—Ten, toma este frasco, y mi receta también. Por tres tazones de agua, conseguirás uno de pócima. Ten eso en mente.
—¿Qué es esto?
—Es un potente elixir que te trajo de vuelta de la muerte. Estuviste a punto de perecer ese día, así como de perder tu Forte. Esta medicina puede restaurar tu
—No volveré a hacer eso. Tú me salvaste, doctor. Lo menos que puedo hacer es quedarme contigo y ayudarte aquí.
—No lo creo. La sangre derramada se aferra a tu alma. La línea de vida de tu palma está sesgada. El miedo te acecha, la angustia te atormenta... Debes perecer en batalla, no de vejez aquí, en mi cabaña.
—«El miedo te acecha, la angustia te atormenta»... una vez tuve un maestro que me dijo lo mismo.
—¿Un maestro, dices? Debía ser un hueso duro de roer, para tener un discípulo como tú.
—Aun así, doctor, no tomaré la espada otra vez. Pero aceptaré tu receta. Permite que me quede aquí. Si los problemas me siguen hasta esta cabaña, me iré.
—Bueno... la medicina es como un arma. Todo se reduce al propósito y la dosis. Puede matar, pero también salvar. Ahora, ve a abrir la puerta, Qiuyuan, y enciende el fuego. No seré más diestro que tú, pero nadie osa causar problemas bajo mi techo. Eso puedo garantizarlo.
Desenvainado
—No puedo creer que desperdicies toda esa fuerza en compañía de este matasanos. ¿Cómo responderás por las vidas que cayeron bajo tu mano?
—Te equivocas de hombre, doctor. Ah, percibo otro paciente.
Qiuyuan siguió removiendo la leña del hogar, ignorando al anciano a su lado. Los primeros días, el hombre venía simplemente a intercambiar palabras ociosas con el doctor Zhang, pero cada vez aparecía más a menudo, soltando acertijos y tonterías.
Esta vez, sin mediar palabra, arrojó a Qiuyuan un peso de hierro del tamaño de un puño. Dominado por sus instintos, Qiuyuan alzó su mano y atrapó el objeto contra su frente, sin inmutarse.
—Que seas amigo del doctor no quiere decir que puedas propasarte conmigo.
—¿Acaso no reconoces lo que estás sosteniendo?
La cabeza de la bestia, forjada del mejor acero, a menudo provocaba escalofríos en quienes la contemplaban. Sí, no había duda.
—LaAgencia de Seguridad Interna ... ¿has venido a arrestarme?
—Si te buscáramos para eso, no sería yo quien hiciera el trabajo. El rastro de muertes que has dejado debería ser asunto de la Comisión de Justicia.
—No impediré que me ajusticien.
—¿Realmente deseas morir en el patíbulo?
—La muerte, a todos nos llega. ¿Acaso importa el cómo?
—Eso sería un desperdicio de la fuerza que tienes.
—...
—Las deudas de sangre, con sangre se pagan; ese es el orden de las cosas. Quizás el cadalso sea tu destino, pero antes de entregar tu vida, puedes compensar algunos de tus crímenes.
»Ven conmigo. No puedo librarte de la pena de muerte, pero sí prometerte que no te pudrirás en una celda, ni te consumirá la enfermedad en el lecho.
Qiuyuan conocía muy bien el poder de la ASI. Esa insignia metálica con la testa de la bestia Qiongqi, otorgada por la más alta autoridad deHuanglong , representa la presencia misma del Emperador. No hay oficial que no deba inclinarse profundamente ante ella. Quien la porta puede atravesar el reino e investigar los asuntos más graves sin ser obstaculizado por poder alguno, respondiendo solo al trono. Si exige la vida de un hombre, ni la muerte misma osaría intervenir.
—Siempre puedes empuñar una espada por ti, pero también puedes alzarla por un bien mayor. Sirve aMingting . Castiga a los malvados. Protege a los inocentes.
—Solo soy un hombre ciego. El peso de un bien mayor es mucho más de lo que puedo soportar.
El hombre recogió un trozo de madera y mira fijamente el fuego.
—¿Sabes por qué el doctor Zhang se fue de Mingting?
—No. Nunca lo dijo, y nunca pregunté.
—Para curarlos a todos, en lugar de sanar al uno.
Sin más palabra, añadió otro leño al fuego.
Tres días después, Qiuyuan estaba con el doctor en el umbral de la cabaña. El rocío de la montaña de los valles profundos de Chongzhou aún no había humedecido sus sombreros de paja. No salía humo del hogar. Tan solo la tenue luz del amanecer los tocaba.
—Supongo que él te ha contado por qué me fui de Mingting...
»Ese hombre de la Agencia de Seguridad Interna... se parece mucho a mí, terco hasta la saciedad. Quizás por eso pudo persuadirte de seguirlo.
»El mundo es vasto. Yo tan solo puedo salvar vidas, una detrás de otra. Pero ese hombre, Liang Dongyuan... él es quien puede salvar a la gente desde la corte.
»Ha llegado el momento. Ve ahora. Si te quedas aquí más tiempo, tan solo asustarás a mis pacientes.
El doctor palmeó el hombro de Qiuyuan y se deslizó en la cabaña sin mirar atrás ni darle oportunidad de réplica.
Años después, Qiuyuan aún recordaría esa mañana, postrado en el sendero de tierra que miles de pacientes habían horadado con sus pisadas.
—Gracias, doctor. Por todo.
—Te equivocas de hombre, doctor. Ah, percibo otro paciente.
Qiuyuan siguió removiendo la leña del hogar, ignorando al anciano a su lado. Los primeros días, el hombre venía simplemente a intercambiar palabras ociosas con el doctor Zhang, pero cada vez aparecía más a menudo, soltando acertijos y tonterías.
Esta vez, sin mediar palabra, arrojó a Qiuyuan un peso de hierro del tamaño de un puño. Dominado por sus instintos, Qiuyuan alzó su mano y atrapó el objeto contra su frente, sin inmutarse.
—Que seas amigo del doctor no quiere decir que puedas propasarte conmigo.
—¿Acaso no reconoces lo que estás sosteniendo?
La cabeza de la bestia, forjada del mejor acero, a menudo provocaba escalofríos en quienes la contemplaban. Sí, no había duda.
—La
—Si te buscáramos para eso, no sería yo quien hiciera el trabajo. El rastro de muertes que has dejado debería ser asunto de la Comisión de Justicia.
—No impediré que me ajusticien.
—¿Realmente deseas morir en el patíbulo?
—La muerte, a todos nos llega. ¿Acaso importa el cómo?
—Eso sería un desperdicio de la fuerza que tienes.
—...
—Las deudas de sangre, con sangre se pagan; ese es el orden de las cosas. Quizás el cadalso sea tu destino, pero antes de entregar tu vida, puedes compensar algunos de tus crímenes.
»Ven conmigo. No puedo librarte de la pena de muerte, pero sí prometerte que no te pudrirás en una celda, ni te consumirá la enfermedad en el lecho.
Qiuyuan conocía muy bien el poder de la ASI. Esa insignia metálica con la testa de la bestia Qiongqi, otorgada por la más alta autoridad de
—Siempre puedes empuñar una espada por ti, pero también puedes alzarla por un bien mayor. Sirve a
—Solo soy un hombre ciego. El peso de un bien mayor es mucho más de lo que puedo soportar.
El hombre recogió un trozo de madera y mira fijamente el fuego.
—¿Sabes por qué el doctor Zhang se fue de Mingting?
—No. Nunca lo dijo, y nunca pregunté.
—Para curarlos a todos, en lugar de sanar al uno.
Sin más palabra, añadió otro leño al fuego.
Tres días después, Qiuyuan estaba con el doctor en el umbral de la cabaña. El rocío de la montaña de los valles profundos de Chongzhou aún no había humedecido sus sombreros de paja. No salía humo del hogar. Tan solo la tenue luz del amanecer los tocaba.
—Supongo que él te ha contado por qué me fui de Mingting...
»Ese hombre de la Agencia de Seguridad Interna... se parece mucho a mí, terco hasta la saciedad. Quizás por eso pudo persuadirte de seguirlo.
»El mundo es vasto. Yo tan solo puedo salvar vidas, una detrás de otra. Pero ese hombre, Liang Dongyuan... él es quien puede salvar a la gente desde la corte.
»Ha llegado el momento. Ve ahora. Si te quedas aquí más tiempo, tan solo asustarás a mis pacientes.
El doctor palmeó el hombro de Qiuyuan y se deslizó en la cabaña sin mirar atrás ni darle oportunidad de réplica.
Años después, Qiuyuan aún recordaría esa mañana, postrado en el sendero de tierra que miles de pacientes habían horadado con sus pisadas.
—Gracias, doctor. Por todo.
Quebrantado
Las cadenas contra la piedra hacían eco en la celda de la prisión.
Qiuyuan tenía la espalda apoyada contra el muro, compartiendo el mismo techo con oficiales corruptos, ladrones y otros amantes de lo ajeno que él mismo había ayudado a encerrar.
—Abra la puerta.
—Pe-pero, Ministro Lin, la ejecución está a punto de comenzar…
—Ábrala, he dicho.
Las vigas de madera gimieron contra los goznes. Un hombre entró, trayendo consigo un tenue aroma a comida y vino.
—Y ahora, ¿qué? ¿Pretende supervisar alMinisterio de Asuntos de los Centinelas en el cumplimiento de su deber?
—Lo lamento, Ministro... pero yo solo cumplo órdenes.
—Sabe muy bien que el Ministerio de Asuntos de los Centinelas debe interrogar a cada criminal antes de su ejecución. Esas son las órdenes que yo debo cumplir, y están por encima de las suyas. Ahora, todos fuera de aquí.
—Como ordene...
—Y cierren la puerta. Los llamaré cuando haya terminado.
Unos pasos se alejan apresuradamente, dejando solos a Qiuyuan y al Ministro dentro de la celda.
—La ejecución debe comenzar a las doce y cuarenta y cinco del mediodía. Llegas una hora y media temprano.
»¿Has venido para despedirte de mí, maestro Lin?
—Bebe esto. Esto es por él.
Qiuyuan se levanta lentamente, arrastrando las pesadas cadenas contra el suelo. Toma la copa, pero en lugar de beber, vierte el vino en el suelo a modo de brindis para los muertos.
—*Suspiro*. Solo tú presenciaste el miserable final de Dongyuan. Este es un caso tan grave que incluso la cúpula nos observa. Sostienes que hubo un culpable que no dejó rastro alguno, por lo que la Comisión de Justicia no tuvo más opción que ponerte como chivo expiatorio.
—No pude salvar al Gran Maestro Liang. Esa culpa es solo mía.
—¿Aún recuerdas al demonio que... se desprendió del cuerpo de Dongyuan?
—Nunca olvidaré su frecuencia, aunque la lleve a la otra vida conmigo.
—El Ministerio escudriñó cada registro, cada expediente, pero no se halló mención alguna de un Resonador que pudiera tomar la forma y el aspecto de otro.
—Yo tampoco puedo decir si alguna parte de la consciencia del Gran Maestro Liang persistía en ese momento.
—Quizás Dongyuan ya no era él mismo cuando te envió a ese caso en Jinzhou. Un hombre tan justo nunca habría ordenado la persecución de un oficial menor que solo había matado Disonancias Tácitas para proteger a la gente.
—Por eso perdoné a Geshu Lin. El Gran Maestro Liang que conocía nunca habría dado tal orden.
—Dongyuan no se equivocó contigo. Si deseas conocer la verdad detrás de su muerte, debes hacerte con las riendas de ese caso. Aunque temo... que nunca puedas resolverlo del todo.
—He derramado más sangre de la que me correspondía. Pero gracias a ti, al Gran Maestro Liang al y doctor Zhang, pude vivir de manera diferente, aunque solo fuera por un tiempo. Necesitaría otra vida para poder corresponder tal confianza.
El ministro se vuelve hacia la puerta. Su rostro solemne enmarca la firme tranquilidad de sus ojos.
—Dongyuan te prometió que no te pudrirías en una celda, ni te consumiría la enfermedad en el lecho.
»Según la ley, para ejecutar a un criminal como tú, la Comisión de Justicia debe recibir el decreto aprobado tanto por el Emperador como por elCentinela de manos del Ministerio de Asuntos de los Centinelas. La ejecución no puede llevarse a cabo hasta una hora después de recibirlo.
»Hasta que no se entregue dicho decreto, no puedes ser ajusticiado.
»Por lo tanto, Qiuyuan, recuerda: de ahora en adelante, el camino que debes recorrer es solo tuyo. Incluso si te cuesta la vida, debes llegar hasta el fondo del asunto. Si debes morir, que sea vengando a Dongyuan.
Qiuyuan tenía la espalda apoyada contra el muro, compartiendo el mismo techo con oficiales corruptos, ladrones y otros amantes de lo ajeno que él mismo había ayudado a encerrar.
—Abra la puerta.
—Pe-pero, Ministro Lin, la ejecución está a punto de comenzar…
—Ábrala, he dicho.
Las vigas de madera gimieron contra los goznes. Un hombre entró, trayendo consigo un tenue aroma a comida y vino.
—Y ahora, ¿qué? ¿Pretende supervisar al
—Lo lamento, Ministro... pero yo solo cumplo órdenes.
—Sabe muy bien que el Ministerio de Asuntos de los Centinelas debe interrogar a cada criminal antes de su ejecución. Esas son las órdenes que yo debo cumplir, y están por encima de las suyas. Ahora, todos fuera de aquí.
—Como ordene...
—Y cierren la puerta. Los llamaré cuando haya terminado.
Unos pasos se alejan apresuradamente, dejando solos a Qiuyuan y al Ministro dentro de la celda.
—La ejecución debe comenzar a las doce y cuarenta y cinco del mediodía. Llegas una hora y media temprano.
»¿Has venido para despedirte de mí, maestro Lin?
—Bebe esto. Esto es por él.
Qiuyuan se levanta lentamente, arrastrando las pesadas cadenas contra el suelo. Toma la copa, pero en lugar de beber, vierte el vino en el suelo a modo de brindis para los muertos.
—*Suspiro*. Solo tú presenciaste el miserable final de Dongyuan. Este es un caso tan grave que incluso la cúpula nos observa. Sostienes que hubo un culpable que no dejó rastro alguno, por lo que la Comisión de Justicia no tuvo más opción que ponerte como chivo expiatorio.
—No pude salvar al Gran Maestro Liang. Esa culpa es solo mía.
—¿Aún recuerdas al demonio que... se desprendió del cuerpo de Dongyuan?
—Nunca olvidaré su frecuencia, aunque la lleve a la otra vida conmigo.
—El Ministerio escudriñó cada registro, cada expediente, pero no se halló mención alguna de un Resonador que pudiera tomar la forma y el aspecto de otro.
—Yo tampoco puedo decir si alguna parte de la consciencia del Gran Maestro Liang persistía en ese momento.
—Quizás Dongyuan ya no era él mismo cuando te envió a ese caso en Jinzhou. Un hombre tan justo nunca habría ordenado la persecución de un oficial menor que solo había matado Disonancias Tácitas para proteger a la gente.
—Por eso perdoné a Geshu Lin. El Gran Maestro Liang que conocía nunca habría dado tal orden.
—Dongyuan no se equivocó contigo. Si deseas conocer la verdad detrás de su muerte, debes hacerte con las riendas de ese caso. Aunque temo... que nunca puedas resolverlo del todo.
—He derramado más sangre de la que me correspondía. Pero gracias a ti, al Gran Maestro Liang al y doctor Zhang, pude vivir de manera diferente, aunque solo fuera por un tiempo. Necesitaría otra vida para poder corresponder tal confianza.
El ministro se vuelve hacia la puerta. Su rostro solemne enmarca la firme tranquilidad de sus ojos.
—Dongyuan te prometió que no te pudrirías en una celda, ni te consumiría la enfermedad en el lecho.
»Según la ley, para ejecutar a un criminal como tú, la Comisión de Justicia debe recibir el decreto aprobado tanto por el Emperador como por el
»Hasta que no se entregue dicho decreto, no puedes ser ajusticiado.
»Por lo tanto, Qiuyuan, recuerda: de ahora en adelante, el camino que debes recorrer es solo tuyo. Incluso si te cuesta la vida, debes llegar hasta el fondo del asunto. Si debes morir, que sea vengando a Dongyuan.
Reforjado
Habían pasado cinco años desde que escapó del Mingting y se convirtió en un fugitivo buscado en las seis ciudades.
Mingting seguía siendo una ciudad tan próspera como bulliciosa, pero muchas cosas habían cambiado. El ministro Lin se había retirado tras caer enfermo. El joven que había sobrevivido a su hoja se había convertido en un general que guardaba la frontera, pero cuya mente había caído presa de la locura del Trenodiano. Las ropas de Qiuyuan se habían vuelto andrajosas, desgastadas por el polvo y las dificultades de sus interminables viajes a través de Huanglong.
Su maestro le había enseñado cuándo desenvainar la espada, y cuándo envainarla. Sin embargo, cuando se contuvo, todo se precipitó al abismo.
El doctor una vez dijo que una espada podía tanto matar como salvar. Sin embargo, había fallado en salvar a quien deseaba.
El destino se retorcía implacablemente. Todo había cambiado, pero de alguna manera, nada lo había hecho realmente. Aún no había encontrado a quien mató al Gran Maestro Liang, pero nunca había dejado de buscar la verdad.
Si el Ministro Lin no hubiera mencionado una pista delGran Mariscal , el jefe del Ministerio de Guerra , quizás nunca se habría atrevido a regresar a Mingting.
—Has venido.
A través de la lluvia torrencial, una figura con sombrero de paja y rostro oculto emergió de la sombra del puente.
—Scar, un supervisor de los Fractsidus, escapó de la prisión de Jinzhou no hace mucho.
»Nuestros servicios de inteligencia lo ubican cerca de la Ciudad de Septimont enRinascita . Es un criminal buscado de Jinzhou y de Huanglong . Debe ser capturado.
—No me necesitáis para esa empresa.
—Rinascita es diferente. Parece que ahí hay Resonadores del Trenodiano.
—¿Y qué tengo yo que ver con todo eso?
—Tú fuiste la clave del caso de Dongyuan, y Geshu Lin es la clave de tu caso. Puesto que elTrenodiano de Jinzhou es lo que hizo caer a Geshu Lin... Sigue el hilo, y podrías descubir por qué Dongyuan te dio esa orden, y quizás al verdadero culpable.
»Todo lo que sabemos sobre los Fractsidus y el Trenodiano de Rinascita está en este expediente. Toma esta carta con mi sello y comienza por Jinzhou. Allí está tu sobrina, laguardaespaldas de la Magistrada . Averigua cómo escapó Scar y, luego, dirígete al este, a Rinascita.
Dada la distancia entre ambas ciudades, Qiuyuan rara vez veía a su sobrina, y mucho menos hablaba con ella. Todo lo que sabía era que se había convertido en la guardaespaldas de laMagistrada de Jinzhou.
—No querrá saber de mí.
—Al contrario. Eres su familia. Ella creerá en tus palabras. En Rinascita también está {PlayerName}.
—¿{Male=Ese;Female=Esa} {PlayerName} {Male=del;Female=de la} que tanto se habla?
—Sí. También puedes preguntarle {Male=a él;Female=a ella} sobre lo que pasó en Jinzhou.
—Entendido. Dame el expediente. Partiré de inmediato.
Cuando Qiuyuan se dio la vuelta, la figura alzó la voz.
—¡Espera! Ya que has regresado, visita a Dongyuan. Sé que ofreces incienso en su tumba cada año.
—Encontraré las pistas primero, y luego regresaré a honrar su espíritu. En cuanto a ese fugitivo...
—Captúralo si puedes, pero ejecútalo si no puedes traerlo con vida. Yo me encargaré de la Comisión de Justicia.
—Entendido.
Qiuyuan asintió sin más palabras, desvaneciéndose en la lluvia, sabedor de que carga con el peso de intrigas palaciegas que le son completamente ajenas. Mingting no pretendía dar orden de captura formal contra Scar, sino que encargaba a un fugitivo dar cuenta del criminal. Sin embargo, no le importaba. Su objetivo era simple: descubrir las verdades que le habían sido negadas.
Y cuando llegara ese día, cuando se tomara venganza y se saldaran las deudas… ¿qué? ¿Sería esa la vaina que había estado buscando?
Quizás, cuando envejeciera, finalmente lo sabría.
Mingting seguía siendo una ciudad tan próspera como bulliciosa, pero muchas cosas habían cambiado. El ministro Lin se había retirado tras caer enfermo. El joven que había sobrevivido a su hoja se había convertido en un general que guardaba la frontera, pero cuya mente había caído presa de la locura del Trenodiano. Las ropas de Qiuyuan se habían vuelto andrajosas, desgastadas por el polvo y las dificultades de sus interminables viajes a través de Huanglong.
Su maestro le había enseñado cuándo desenvainar la espada, y cuándo envainarla. Sin embargo, cuando se contuvo, todo se precipitó al abismo.
El doctor una vez dijo que una espada podía tanto matar como salvar. Sin embargo, había fallado en salvar a quien deseaba.
El destino se retorcía implacablemente. Todo había cambiado, pero de alguna manera, nada lo había hecho realmente. Aún no había encontrado a quien mató al Gran Maestro Liang, pero nunca había dejado de buscar la verdad.
Si el Ministro Lin no hubiera mencionado una pista del
—Has venido.
A través de la lluvia torrencial, una figura con sombrero de paja y rostro oculto emergió de la sombra del puente.
—Scar, un supervisor de los Fractsidus, escapó de la prisión de Jinzhou no hace mucho.
»Nuestros servicios de inteligencia lo ubican cerca de la Ciudad de Septimont en
—No me necesitáis para esa empresa.
—Rinascita es diferente. Parece que ahí hay Resonadores del Trenodiano.
—¿Y qué tengo yo que ver con todo eso?
—Tú fuiste la clave del caso de Dongyuan, y Geshu Lin es la clave de tu caso. Puesto que el
»Todo lo que sabemos sobre los Fractsidus y el Trenodiano de Rinascita está en este expediente. Toma esta carta con mi sello y comienza por Jinzhou. Allí está tu sobrina, la
Dada la distancia entre ambas ciudades, Qiuyuan rara vez veía a su sobrina, y mucho menos hablaba con ella. Todo lo que sabía era que se había convertido en la guardaespaldas de la
—No querrá saber de mí.
—Al contrario. Eres su familia. Ella creerá en tus palabras. En Rinascita también está {PlayerName}.
—¿{Male=Ese;Female=Esa} {PlayerName} {Male=del;Female=de la} que tanto se habla?
—Sí. También puedes preguntarle {Male=a él;Female=a ella} sobre lo que pasó en Jinzhou.
—Entendido. Dame el expediente. Partiré de inmediato.
Cuando Qiuyuan se dio la vuelta, la figura alzó la voz.
—¡Espera! Ya que has regresado, visita a Dongyuan. Sé que ofreces incienso en su tumba cada año.
—Encontraré las pistas primero, y luego regresaré a honrar su espíritu. En cuanto a ese fugitivo...
—Captúralo si puedes, pero ejecútalo si no puedes traerlo con vida. Yo me encargaré de la Comisión de Justicia.
—Entendido.
Qiuyuan asintió sin más palabras, desvaneciéndose en la lluvia, sabedor de que carga con el peso de intrigas palaciegas que le son completamente ajenas. Mingting no pretendía dar orden de captura formal contra Scar, sino que encargaba a un fugitivo dar cuenta del criminal. Sin embargo, no le importaba. Su objetivo era simple: descubrir las verdades que le habían sido negadas.
Y cuando llegara ese día, cuando se tomara venganza y se saldaran las deudas… ¿qué? ¿Sería esa la vaina que había estado buscando?
Quizás, cuando envejeciera, finalmente lo sabría.
Líneas de Voz de Qiuyuan
Pensamientos: I
Los ojos de Mingting están en todas partes. Cuando estalló la guerra en Jinzhou , tu perfil fue enviado a la Gran Biblioteca. En menos de una hora, me llegaron los primeros informes. ¿Que cómo los leo? Con una tecnología de texto a voz.
Pensamientos: II
Las reglas son para todos. El que las infrinja se enfrentará a la justicia, sin importar su origen o méritos pasados. El trabajo de la Agencia de Seguridad Interna nunca es fácil. Cuando el Gran Maestro Liang la lideraba, cada acción cumplía nuestro deber hacia Mingting y el bien mayor de Huanglong . Pero todo ha cambiado mucho desde entonces...
Pensamientos: III
Soy ciego, pero aún «veo» los corazones de la gente. Arrogancia, odio, malicia, placer... A través del ojo de mi mente, la vida tiene matices y siluetas cambiantes. Pero el tuyo... no lo veo. Una excepción curiosa. Quizás, como ella dijo una vez, eres simplemente tú.
Pensamientos: IV
Durante años, nunca he conocido la derrota. Ser ciego no me ha impedido nada; de hecho, agudiza mi concentración en el manejo de la espada. Si surge la oportunidad, me encantaría batirme en un duelo contigo.
Pensamientos: V
Una vez empuñé esta espada por mí mismo. Luego, la desenvainé por quien me salvó y por Mingting . Sin embargo, ahora soy un descarriado. Mi espada está sin rumbo y no puedo verte, pero siento tu llamada. Si alguna vez necesitas un arma, llámame. Esta hoja oculta se desenvainará de nuevo para defender tu fe.
El pasatiempo de Qiuyuan
Durante los años que estuve con el Maestro Zhang, cociné para sus pacientes. Cada comida compensaba sus síntomas con una dieta precisa. Más allá de estos platos ligeros, conozco sabores más contundentes y picantes, como los de Chongzhou. Si te convienen... no sabría decirte.
El problema de Qiuyuan
Los agentes de la Agencia de Seguridad Interna trabajamos con una lista: nombres para arrestar, nombres para eliminar. Todo está ahí. Ahora, solo quedan dos nombres en la mía: el operativo de los Fractsidus que asesinó al hombre que me salvó la vida y Geshu Lin. Las deudas de sangre se pagan con sangre. Ese es el orden natural. Hasta que mi hoja esté vacía, mi misión no habrá concluido.
Comida favorita
Hace años, acababa de cerrar un caso en Yuezhou y tuve que volver a Mingting durante la noche. Estaba exhausto y hambriento cuando me topé con un restaurante al borde del camino. Un tazón de arroz, cerdo estofado, una botella de vino. Una comida sencilla, pero nada me ha saciado tanto como esa cena.
Comida que no le gusta
Ideales
Ideales, deseos... esas cosas tienen poco significado para alguien que se acuesta cada noche sin saber si llegará el mañana. Así que no le veo mucho sentido a obsesionarse con ello. Todo lo que sé es que no puedo morir sin haberme vengado, sin haber cumplido mi deber. Lo que pase después, el destino lo decidirá.
Chat: I
Esto no es vino, es medicina. Estaba a las puertas de la muerte en Chongzhou cuando el Maestro Zhang me salvó con este régimen potente. Pero tuvo su precio. Desde entonces, he dependido de él para «ver» con mi mente. Agudiza la percepción, pero conlleva el riesgo de la locura. Sin embargo, la mayoría de la gente no merece mi hoja. Para ellos, este bastón de bambú bastará.
Chat: II
¿Te causa curiosidad, mi pasado? Bueno... si eso es lo que quieres, no tengo nada que ocultar. Pero quizás deberíamos hablar con una buena jarra de vino.
Acerca de Sanhua
Mi maestro me dijo una vez que algunos de mis ancestros se mudaron de Chongzhou a las tierras fronterizas. Ella viene de esa rama del linaje. Como yo, su único interés era el manejo de la espada. Pero ahora, parece que ha encontrado un propósito para su hoja en la Magistrada de Jinzhou . Me alegro por ella.
Acerca de Changli
En Mingting , gente como yo rara vez tenía la oportunidad de conocer a los altos mandos. Normal, solo aparecemos donde hay problemas. En cuanto a ella, todo lo que sé es que, desde que renunció como Secretaria General, nadie ha podido llenar verdaderamente su lugar.
Acerca de Jiyan
Entre las tropas bajo el Ministerio de Guerra de Huanglong , no encontrarías a nadie más competente para ser General que él, aún tan joven. Escuché que era médico antes de unirse a los Rangers de Medianoche ... de una forma u otra, salva vidas.
Acerca de Scar
Solo sé de él por los archivos. Si alguna vez cruzáramos nuestras espadas, no duraría tres rondas en combate singular. Aunque Mingting lo desechó como cualquier otro criminal de los Fractsidus, la gente de Jinzhou peinaría cada centímetro de tierra por él. Dada la gravedad de sus crímenes, solo está pidiendo encontrar su fin.
Acerca de mí
Muchos trataron de borrarme porque deseaban reprimir la verdad. No dudarían en asesinar a cualquiera que tenga algo que ver conmigo, solo para enterrar los casos en los que están involucrados... Así que, por mi bien y el de todos, contra menos gente sepa de mí, mejor.
Deseos de cumpleaños
Feliz cumpleaños. Mientras tu rumbo se despliega, más se unirán a ti en el viaje. El mundo es como una posada en la que estamos brevemente antes de partir hacia nuestro destino. Quizás solo sea un pasajero más en tu historia, pero hoy, permíteme compartir refugio contigo.
Inactivo: I
*Sonido de esfuerzo*
Inactivo: II
*Sonido de esfuerzo*
Inactivo: III
*Sonido de esfuerzo*
Autopresentación
Qiuyuan, una hoja desenvainada a tu servicio. Úsame como quieras.
Saludo
Nombra el objetivo y yo me encargaré del resto.
Unirse al equipo: I
Una hoja se afila para atacar.
Unirse al equipo: II
Procedamos.
Unirse al equipo: III
Déjame los peligros a mí.
Ascensión: I
Claridad interior, precisión exterior. Lo tienes bien aprendido.
Ascensión: II
Una oportunidad dada es un futuro reescrito.
Ascensión: III
Una hoja afilada se forja en la piedra, choca con otras espadas, destroza armaduras y se templa en el fuego de la vida. Aunque se rompa, debe mantenerse afilada.
Ascensión: IV
Ya que has llegado tan lejos, ¿por qué no cruzar hojas con enemigos más poderosos y poner a prueba tu temple?
Ascensión: V
En mis días de juventud, solo me importaba mantener mi hoja afilada. Llegué a no sentir ni su peso en mi mano. Pero ahora, con las vidas que he tocado y las decisiones que cargo, mi hoja pesa más con cada movimiento. Mi habilidad nunca falla, pero algo ha cambiado...
Ataque básico: I
Adelante.
Ataque básico: II
Fuera de aquí.
Ataque básico: III
Responde a mi llamada.
Ataque básico: IV
Estrellas realineadas.
Ataque cargado: I
Cae.
Ataque cargado: II
Desvanécete.
Ataque cargado: III
Rómpete como el bambú.
Habilidad de resonancia: I
Siguiente.
Habilidad de resonancia: II
El viento aúlla.
Habilidad de resonancia: III
Te oigo.
Habilidad de resonancia: IV
Me muevo como la hoja.
Habilidad de resonancia: V
Álzate.
Habilidad de resonancia: VI
Corta.
Habilidad de resonancia: VII
No hay escapatoria.
Habilidad de resonancia: VIII
Me fundo con el bosque.
Habilidad de resonancia: IX
Te encontré.
Habilidad de resonancia: X
Ríndete.
Liberación de resonancia: I
Tu vida me pertenece.
Liberación de resonancia: II
Ha llegado la hora de tu juicio.
Liberación de resonancia: III
Un corte para resolverlo todo.
Habilidad Intro
Lo que duerme dentro del bambú.
Evasión
Demasiado lento.
Contraataque
Una postura defectuosa.
Contraataque evasivo
Rómpete.
Golpe: I
¿Escuché mal?
Golpe: II
Retrocede para ganar terreno.
Herido: I
Nada que no sane.
Herido: II
Interesante.
Herido: III
Las trampas exigen restricción.
Derrotado: I
Pagaré tu confianza... en otra vida.
Derrotado: II
Los vientos se calman.
Derrotado: III
Veo... oscuridad.
Invocación de Eco
Contempla esta hoja.
Transformación de Eco
Constante en el cambio.
Enemigos acercan
No nos demoremos.
Planeo
Contra el viento.
Sensor
Lo oigo.
Esprint: I
Adelante.
Esprint: II
¿Puedes seguir el ritmo?
Cofre de suministros: I
Puedes quedártelo.
Cofre de suministros: II
Muy bien.
Cofre de suministros: III
Bueno, si insistes...