Información
Yangyang: Xuanling
Yangyang: Xuanling VA
Chino: Jen Zhang
Japonés: Ishikawa Yui
Coreano: Lee Yoo Ri
Inglés: Rebecca Yeo
Informe de Examen Forte de Yangyang: Xuanling
Poder de Resonancia
Voces de pluma añil
Informe de Evaluación de Resonancia
[Evaluación de Resonancia RA2710-G]
En comparación con evaluaciones anteriores, el ajuste del patrón del espectro de resonancia se mantiene extremadamente alto, y la curva de Rabelle no muestra cambios significativos, con una tendencia ascendente constante que finalmente se transforma en una oscilación estable. El resultado la confirma como Resonadora Natural.
El sujeto puede resonar con las corrientes de aire circundantes y concentrarlas en campos de energía. Además, puede condensar su poder de resonancia en «plumas añiles» que neutralizan y restauran las frecuencias que tocan. También pueden borrar los poderes y efectos de resonancia impresos en seres vivos y objetos inanimados.
Según el sujeto, recibió una frecuencia de la «alondra Xuanling», una criatura remanente del pasado remoto de la tierra de Xuanfang, encontrada dentro del Tribunal Censor de la Fortaleza Xuanfang, lo que alteró su Forte. Sin embargo, la evaluación de resonancia no muestra cambios significativos en la fuente del Forte del sujeto, por lo que concluimos que no se ha producido ninguna mutación secundaria.
—Resonar con una alondra Xuanling es una suposición intuitiva, pero los datos no la respaldan. No es que tu frecuencia haya cambiado, sino que más bien ha sido «completada». Dicho de otra manera, es como cuando un amnésico recuerda su pasado. Tal vez esta habilidad siempre haya sido tuya, y ahora hayas conseguido recordarla. Por supuesto, esto es solo especulación. —Extracto de una conversación con un médico de la Academia Huaxu
Informe de Diagnóstico de Overclock
El gráfico de forma de onda del sujeto muestra fluctuaciones elípticas, con picos ocasionales en forma de aguja. Ambos valores máximos tienden al alza, sin que se observen formas de onda anormales en la actualidad.
Criticidad Resonante: En comparación con informes anteriores, el umbral de overclock ha disminuido. La estabilidad se mantiene alta, pero los riesgos latentes requieren atención.
La resonadora Yangyang tiene un historial previo de overclock. Clasificación de severidad máxima: Moderada.
El sujeto entró en un estado de sobrecarga sensorial en múltiples ocasiones dentro de la tierra de Xuanfang . El crecimiento irreversible de plumas en las puntas y extremos de su cabello ha empeorado, y esta proliferación debe vigilarse con frecuencia.
Se recomiendan exámenes físicos regulares. Actualmente se considera innecesario el asesoramiento psicológico.
Objetos Apreciados y Favores de Yangyang: Xuanling

«Cascarón»
La cinta para el cabello y el sombrero de Yangyang. La cinta fue una bendición de despedida de su madre; el sombrero fue un regalo de sus amigos después de convertirse en Outrider . Mañana tras mañana, Yangyang aprovecha el momento en que se ata la cinta y se pone el sombrero frente al espejo para dar a su corazón fuerzas para enfrentarse al mundo. Con este pequeño ritual, se asegura de que su ser no incumpla el primero de sus votos.
Después de que su Forte cambiara, Yangyang pensó largo y tendido antes de guardar estos dos «símbolos» de toda la vida en su guardarropa. Lo que significaban ya estaba grabado en su corazón, pero como un polluelo ansía romper su cascarón para explorar el mundo, ella anhelaba abrir sus alas y alzar el vuelo. Sus deseos ya han flotado en el viento a todos los rincones del mundo, y así el polluelo se hace adulto; un pájaro de plumas añiles volando por el cielo, anunciando el amanecer, llevando las cargas de los demás.

Correspondencia mutua
Las cartas que Yangyang ha guardado de {Male=él;Female=ella}. Las ha atesorado todas y cada una, y apiladas forman una pequeña montaña.
Cada carta relata un viaje, una historia que no pudieron vivir en persona, pero eligieron compartir en tinta.
Siempre tiene cerca esos queridos recuerdos. Cada vez que sus dedos se deslizan sobre las líneas escritas y lee sobre tierras que sus pies nunca han pisado, la figura de {Male=él;Female=ella} adopta una forma clara y vívida en su mente.

La Voz del Mundo
Un regalo de la madre de Yangyang por la mayoría de edad de su hija, que le confió a Suisui para que se lo entregara a su hermana, que había dejado el hogar. Parece tener el sonido de las mareas en su interior.
«Como polillas a la llama, todos los que escuchan ■■ están destinados a caminar el sendero de ■■■■. A la última Devota de la Voz en este mundo: que este viaje tuyo, inesperado y destinado a fallar, encuentre, a través de la presencia de ■■■, alguna pequeña medida de significado».
Historia de Yangyang: Xuanling
Un registro del fracaso
Fue tres días después de hablarle a su madre sobre lo que ambicionaba.
Esa noche, había un par de palillos adicional en la mesa de la familia de Yangyang.
—Así que vuestra hija quiere unirse al ejército. ¿Cuál de las dos?— comentó despreocupadamente la huésped, mientras tomaba té durante la sobremesa.
—Veamos... luz en los ojos, sin escoria en el corazón. Capaz de soportar dificultades. —La huésped estudió esa cara aún infantil y sonrió. —Parece que tienes algo de fundamento. ¿Lo aprendiste en un kwoon? Ahí no enseñan el verdadero oficio. Si quieres alzarte en armas contra el enemigo, ese conocimiento no basta.
—Ven, muéstrame lo que has aprendido hasta ahora. —La huésped se levantó y bajó al patio. —No puedo pretender cenar gratis...
—Está bien. —Con el permiso de sus padres, sacó la espada de madera con la que practicaba a diario, se cuadró frente a la huésped y adoptó su postura.
Esa huésped, amiga de sus padres... De quién se trataba, no lo sabía, pero aguda como era, Yangyang entendió por qué había venido a cenar esa noche y por qué se había ofrecido a probarla.
Sus padres respaldaban su deseo, pero también querían que viera cuánto le quedaba por aprender.
Se lanzó a su primera prueba como un polluelo que bate sus alas por primera vez, alcanzando el cielo abierto.
...
—Buen espíritu. Una lástima que tu talento sea ordinario, nada reseñable. Podrías caminar toda tu vida por el sendero de las artes marciales y nunca alcanzarías el final.
En ese momento, se sintió como si se hundiera en el suelo y se vio a sí misma como si hubiera regresado a su primer día en el kwoon.
Sin saber nada. Perdida y a la deriva.
—Tu madre me ha hablado de tus dones. Toma su oficio y no me cabe duda de que no tardarás mucho en superarla. —La huésped recogió la espada de madera que había dejado caer. —Aun así, ¿todavía quieres continuar?
Asintió, extendió la mano y agarró la empuñadura que le ofrecían.
...
Después de eso, cada doce días más o menos, la huésped visitaba el hogar de Yangyang, y nunca se iba sin ofrecerle un consejo o dos, primero de esgrima, luego de estrategia. No dejaba que Yangyang la llamara «maestra» pues prefería su papel de huésped que viene a cenar, quizá invitada por algún impulso extraño de tutorear a la hija de una amiga.
—Si puedo preguntar... ¿cuándo sabré que estoy lista?
—Bueno... me sé de una forma.
A la mañana siguiente, había un poste de madera clavado en el patio de Yangyang. Negro y gris de arriba abajo, su superficie dura como hierro. Incluso una espada de verdad tendría problemas para mellarlo.
La huésped tomó la espada de madera de Yangyang y la sopesó en su mano. Luego la agitó con una poderosa estocada que se clavó hasta tres pulgadas de profundidad.
Señaló el corte profundo. —Cuando puedas hacer lo mismo sin tu Forte, estarás lista.
...
Las estaciones pasaron deprisa. Se cumplieron dos años.
La cara de la niña había perdido su candor infantil y el poste llevaba más cortes de los que se podía contar, unos superficiales, pero otros profundos.
Contuvo la respiración y cuadró su postura. El destello de la espada sopló con el viento, levantando una alfombra de hojas del suelo.
...
El golpe, impulsado con dos años de perseverancia, apenas se hundió una décima de pulgada.
Era el día en que había acordado con sus padres abandonar el hogar e ir a Jinzhou.
No había alcanzado la marca de la «maestra» antes de partir, pero partió de todos modos.
Hizo una profunda reverencia ante el poste y dejó la espada de madera en el patio.
Tras despedirse de sus padres y hermana, caminó más allá de los muros de Mingting y, justo cuando estaba a punto de atravesar el primer puesto de control, vislumbró una figura en la distancia.
—Perdona, maestra. Fallé.
—¿Y qué si te dijera que podrías intentarlo toda la vida y aun así no lograrlo?
—Entonces creo... creo que me defraudaría.
—Pero eso no te detendría, ¿verdad?
—No.
—Bien. —La «maestra» le palmeó la cabeza y se volvió hacia la ciudad. —Antes de comenzar el camino, debes entender que en este mundo hay cosas que nunca podrás lograr.
—Solo entonces podrás caminar hasta el final.
Esa noche, había un par de palillos adicional en la mesa de la familia de Yangyang.
—Así que vuestra hija quiere unirse al ejército. ¿Cuál de las dos?— comentó despreocupadamente la huésped, mientras tomaba té durante la sobremesa.
—Veamos... luz en los ojos, sin escoria en el corazón. Capaz de soportar dificultades. —La huésped estudió esa cara aún infantil y sonrió. —Parece que tienes algo de fundamento. ¿Lo aprendiste en un kwoon? Ahí no enseñan el verdadero oficio. Si quieres alzarte en armas contra el enemigo, ese conocimiento no basta.
—Ven, muéstrame lo que has aprendido hasta ahora. —La huésped se levantó y bajó al patio. —No puedo pretender cenar gratis...
—Está bien. —Con el permiso de sus padres, sacó la espada de madera con la que practicaba a diario, se cuadró frente a la huésped y adoptó su postura.
Esa huésped, amiga de sus padres... De quién se trataba, no lo sabía, pero aguda como era, Yangyang entendió por qué había venido a cenar esa noche y por qué se había ofrecido a probarla.
Sus padres respaldaban su deseo, pero también querían que viera cuánto le quedaba por aprender.
Se lanzó a su primera prueba como un polluelo que bate sus alas por primera vez, alcanzando el cielo abierto.
...
—Buen espíritu. Una lástima que tu talento sea ordinario, nada reseñable. Podrías caminar toda tu vida por el sendero de las artes marciales y nunca alcanzarías el final.
En ese momento, se sintió como si se hundiera en el suelo y se vio a sí misma como si hubiera regresado a su primer día en el kwoon.
Sin saber nada. Perdida y a la deriva.
—Tu madre me ha hablado de tus dones. Toma su oficio y no me cabe duda de que no tardarás mucho en superarla. —La huésped recogió la espada de madera que había dejado caer. —Aun así, ¿todavía quieres continuar?
Asintió, extendió la mano y agarró la empuñadura que le ofrecían.
...
Después de eso, cada doce días más o menos, la huésped visitaba el hogar de Yangyang, y nunca se iba sin ofrecerle un consejo o dos, primero de esgrima, luego de estrategia. No dejaba que Yangyang la llamara «maestra» pues prefería su papel de huésped que viene a cenar, quizá invitada por algún impulso extraño de tutorear a la hija de una amiga.
—Si puedo preguntar... ¿cuándo sabré que estoy lista?
—Bueno... me sé de una forma.
A la mañana siguiente, había un poste de madera clavado en el patio de Yangyang. Negro y gris de arriba abajo, su superficie dura como hierro. Incluso una espada de verdad tendría problemas para mellarlo.
La huésped tomó la espada de madera de Yangyang y la sopesó en su mano. Luego la agitó con una poderosa estocada que se clavó hasta tres pulgadas de profundidad.
Señaló el corte profundo. —Cuando puedas hacer lo mismo sin tu Forte, estarás lista.
...
Las estaciones pasaron deprisa. Se cumplieron dos años.
La cara de la niña había perdido su candor infantil y el poste llevaba más cortes de los que se podía contar, unos superficiales, pero otros profundos.
Contuvo la respiración y cuadró su postura. El destello de la espada sopló con el viento, levantando una alfombra de hojas del suelo.
...
El golpe, impulsado con dos años de perseverancia, apenas se hundió una décima de pulgada.
Era el día en que había acordado con sus padres abandonar el hogar e ir a Jinzhou.
No había alcanzado la marca de la «maestra» antes de partir, pero partió de todos modos.
Hizo una profunda reverencia ante el poste y dejó la espada de madera en el patio.
Tras despedirse de sus padres y hermana, caminó más allá de los muros de Mingting y, justo cuando estaba a punto de atravesar el primer puesto de control, vislumbró una figura en la distancia.
—Perdona, maestra. Fallé.
—¿Y qué si te dijera que podrías intentarlo toda la vida y aun así no lograrlo?
—Entonces creo... creo que me defraudaría.
—Pero eso no te detendría, ¿verdad?
—No.
—Bien. —La «maestra» le palmeó la cabeza y se volvió hacia la ciudad. —Antes de comenzar el camino, debes entender que en este mundo hay cosas que nunca podrás lograr.
—Solo entonces podrás caminar hasta el final.
Un registro de los comienzos
El camino desde Mingting hasta Jinzhou le costó mucho, mucho tiempo, tanto que le pareció toda una vida, como si lo que presenció y soportó a lo largo del viaje pudiera acabar con todo lo que pensó que había construido.
Creyó haber vislumbrado la «verdad» una vez antes. Supuso que nunca tendría duda alguna sobre por quién debería alzar su espada. Que podía distinguir lo «correcto» de lo «equivocado», lo «bueno» de lo «malo». Que tenía una medida en su corazón. Pero cuantos más lugares atravesaba, más se percataba de que no le serviría en todas las situaciones posibles.
Había quienes, haciendo gala de buena voluntad, provocaban tragedias, y otros que se bañaban en el pecado, y con ese mismo mal protegían la felicidad de los demás. El mundo era demasiado intrincado, tanto que toda una vida podría no ser suficiente para comprenderlo.
Más que eso, hubo un tiempo en que dejó incluso de intentarlo.
Fue en Yuezhou. Una madre le había pedido ayuda para encontrar a un niño que había sido robado.
Los que habían secuestrado al niño eran una facción local que adoraba a un dios demoníaco; una manada de locos cuyas manos solo sabían de maldades y que ni siguiera merecían distinguirse por la palabra «humano».
Cuando irrumpió en su fortaleza junto alMinisterio de Guerra local, lo que encontraron sus ojos bien podía definirse como el infierno.
En ese momento, todos sus pensamientos ardieron en su mente. Todo lo que era bueno, todo lo que era justo, lo arrojó detrás, muy detrás de ella.
...
De repente abrió los ojos cuando uno de los soldados del Ministerio de Guerra le tocó el hombro. Entonces supo que todo había terminado.
Escuchó un goteo vacilante. La sangre resbalaba a la tierra desde la punta de su espada. Soltó su cabello y descubrió la cinta que su madre le había dado, empapada en un rojo mucho más crudo y real de lo que podía soportar.
No era capaz de recordar lo que había sucedido en ese lapso de tiempo. ¿Había tomado una vida? ¿Podía afrontar algo así?
Entendió que tarde o temprano tenía que llegar ese día. Y que hasta que no se enfrentase a una verdad tan amarga, su espada no tendría la fuerza que necesitaba.
Pero saberlo no lo hacía más fácil.
Cuando partió de nuevo, había limpiado la sangre de su cinta, pero no la penumbra de sus ojos.
Ni con los agradecimientos sinceros de esa madre ni con la alegría del inocente al que había protegido podía devolverles una sonrisa honesta.
Cargando ese corazón roto, llegó sola a Jinzhou y se paró en el centro de una plaza que miraba hacia el Ayuntamiento. Sabía dónde debía ir después, pero era como si sus pies estuvieran fundidos en plomo, y no podía decidirse a dar ese paso.
...
—Oye, ¿por qué estás aquí sola? ¿Te has perdido o algo?
—Soy Chixia, una Patrullera de Jinzhou; bueno, Patrullera «en formación». ¡Cualquier cosa en que pueda ayudar, solo dilo! Oh cierto, ¿tienes hambre? Mira, un sitio genial para comer en Jinzhou es el Restaurante de Panhua.
Hasta que una chica de su edad, franca y de trato fácil, entabló conversación con ella; hasta que esa chica tomó su mano y la arrastró hacia todo lo que no había tenido la oportunidad de conocer.
Creyó haber vislumbrado la «verdad» una vez antes. Supuso que nunca tendría duda alguna sobre por quién debería alzar su espada. Que podía distinguir lo «correcto» de lo «equivocado», lo «bueno» de lo «malo». Que tenía una medida en su corazón. Pero cuantos más lugares atravesaba, más se percataba de que no le serviría en todas las situaciones posibles.
Había quienes, haciendo gala de buena voluntad, provocaban tragedias, y otros que se bañaban en el pecado, y con ese mismo mal protegían la felicidad de los demás. El mundo era demasiado intrincado, tanto que toda una vida podría no ser suficiente para comprenderlo.
Más que eso, hubo un tiempo en que dejó incluso de intentarlo.
Fue en Yuezhou. Una madre le había pedido ayuda para encontrar a un niño que había sido robado.
Los que habían secuestrado al niño eran una facción local que adoraba a un dios demoníaco; una manada de locos cuyas manos solo sabían de maldades y que ni siguiera merecían distinguirse por la palabra «humano».
Cuando irrumpió en su fortaleza junto al
En ese momento, todos sus pensamientos ardieron en su mente. Todo lo que era bueno, todo lo que era justo, lo arrojó detrás, muy detrás de ella.
...
De repente abrió los ojos cuando uno de los soldados del Ministerio de Guerra le tocó el hombro. Entonces supo que todo había terminado.
Escuchó un goteo vacilante. La sangre resbalaba a la tierra desde la punta de su espada. Soltó su cabello y descubrió la cinta que su madre le había dado, empapada en un rojo mucho más crudo y real de lo que podía soportar.
No era capaz de recordar lo que había sucedido en ese lapso de tiempo. ¿Había tomado una vida? ¿Podía afrontar algo así?
Entendió que tarde o temprano tenía que llegar ese día. Y que hasta que no se enfrentase a una verdad tan amarga, su espada no tendría la fuerza que necesitaba.
Pero saberlo no lo hacía más fácil.
Cuando partió de nuevo, había limpiado la sangre de su cinta, pero no la penumbra de sus ojos.
Ni con los agradecimientos sinceros de esa madre ni con la alegría del inocente al que había protegido podía devolverles una sonrisa honesta.
Cargando ese corazón roto, llegó sola a Jinzhou y se paró en el centro de una plaza que miraba hacia el Ayuntamiento. Sabía dónde debía ir después, pero era como si sus pies estuvieran fundidos en plomo, y no podía decidirse a dar ese paso.
...
—Oye, ¿por qué estás aquí sola? ¿Te has perdido o algo?
—Soy Chixia, una Patrullera de Jinzhou; bueno, Patrullera «en formación». ¡Cualquier cosa en que pueda ayudar, solo dilo! Oh cierto, ¿tienes hambre? Mira, un sitio genial para comer en Jinzhou es el Restaurante de Panhua.
Hasta que una chica de su edad, franca y de trato fácil, entabló conversación con ella; hasta que esa chica tomó su mano y la arrastró hacia todo lo que no había tenido la oportunidad de conocer.
Un registro de la amistad
—Yangyang, esta es Baizhi, una investigadora del Academia Huaxu . Durante su evaluación, le dará apoyo técnico mientras investiga el Campo Tácito recién formado cerca de Jinzhou .
...
—Hola, yo soy Baizhi...
— ¡Yangyang! ¿Qué hay hoy para almorzar? La tía nos llamó para probar un plato nuevo que hizo. Oh, pero esos Wuther-pasteles de la otra vez estaban...
—Perdón, pero la investigación comienza esta tarde. Me temo que no habrá tiempo para que os vayais a comer.
—Un ejército no marcha sin alimento. Sea lo que sea, puede esperar hasta después de que hayamos comido... y, eh, ¿quién eres tú?
...
Ese día, cuando el azul encontró el rojo llama por primera vez, tal vez el mismo pensamiento se alzó en ambas mentes a la vez: «No hay manera de que alguna vez me lleve bien con esta persona».
—Ja, ja... —Dos temperaturas completamente diferentes se hallaban a cada lado de ella y, sin embargo y por extraño que pareciera, no se sintió incómoda ni a disgusto.
Era como si todo el tiempo hubiera sabido que este encuentro llegaría; como si estuviera escrito que las tres deberían llegar a conocerse justo de esta manera.
Y aunque la tensión entre ellas casi podía cortarse con un cuchillo, aún se estaban mirando unas a otras.
—De acuerdo, compremos algo para llevar y comamos en el camino. —Chasqueó los dedos y ofreció un término medio. —Baizhi, el trabajo de campo también requiere resistencia. No puedes salir con hambre.
—Bien... una sugerencia justa.
—Entonces probemos ese lugar que abrió la semana pasada... No. Yangyang, tú decides.
Esa fue la primera vez que las tres, azul, blanco y rojo, caminaron hombro con hombro por las calles de Jinzhou.
...
—Yangyang, este es un nuevo remedio que Huaxu acaba de desarrollar. Llévaselo a Chixia, ¿quieres? Una dosis de esto y su resfriado se curará en un par de días.
—Lo haré, claro. Pero Baizhi, ¿por qué no se lo llevas tú misma?
—Eh...
...
—Oh, Yangyang, la señora Panhua ha cocinado algunos platos. Llévatelos. ¿No está Baizhi trabajando hasta demasiado tarde? Seguro que le apetece un aperitivo nocturno.
—Lo haré, claro. Pero Chixia, ¿por qué no se lo llevas tú misma?
—Eh...
...
Y así pasaron los días, uno tras otro. Sin momentos trágicos, sin revelaciones trascendentales, sin giros dramáticos.
A través de un sinfín de días transparentes como el agua llegaron lentamente, de forma directa e indirecta, a conocerse unas a otras.
—Baizhi, sobre la próxima investigación... Chixia conoce bien ese terreno, así que me aseguré de pedirle a laOficina de Patrulla que nos la prestara por un tiempo.
—Ejem... por el bien de Yangyang, claro está. Conmigo guiando el camino, nadie tiene que ir corriendo de un lado a otro, y el trabajo también va más rápido...
—Entendido... —Baizhi cerró el archivo que tenía en las manos y cerró los ojos un momento. —Así pues...
—¿Qué hay hoy de almorzar?
...
—Hola, yo soy Baizhi...
— ¡Yangyang! ¿Qué hay hoy para almorzar? La tía nos llamó para probar un plato nuevo que hizo. Oh, pero esos Wuther-pasteles de la otra vez estaban...
—Perdón, pero la investigación comienza esta tarde. Me temo que no habrá tiempo para que os vayais a comer.
—Un ejército no marcha sin alimento. Sea lo que sea, puede esperar hasta después de que hayamos comido... y, eh, ¿quién eres tú?
...
Ese día, cuando el azul encontró el rojo llama por primera vez, tal vez el mismo pensamiento se alzó en ambas mentes a la vez: «No hay manera de que alguna vez me lleve bien con esta persona».
—Ja, ja... —Dos temperaturas completamente diferentes se hallaban a cada lado de ella y, sin embargo y por extraño que pareciera, no se sintió incómoda ni a disgusto.
Era como si todo el tiempo hubiera sabido que este encuentro llegaría; como si estuviera escrito que las tres deberían llegar a conocerse justo de esta manera.
Y aunque la tensión entre ellas casi podía cortarse con un cuchillo, aún se estaban mirando unas a otras.
—De acuerdo, compremos algo para llevar y comamos en el camino. —Chasqueó los dedos y ofreció un término medio. —Baizhi, el trabajo de campo también requiere resistencia. No puedes salir con hambre.
—Bien... una sugerencia justa.
—Entonces probemos ese lugar que abrió la semana pasada... No. Yangyang, tú decides.
Esa fue la primera vez que las tres, azul, blanco y rojo, caminaron hombro con hombro por las calles de Jinzhou.
...
—Yangyang, este es un nuevo remedio que Huaxu acaba de desarrollar. Llévaselo a Chixia, ¿quieres? Una dosis de esto y su resfriado se curará en un par de días.
—Lo haré, claro. Pero Baizhi, ¿por qué no se lo llevas tú misma?
—Eh...
...
—Oh, Yangyang, la señora Panhua ha cocinado algunos platos. Llévatelos. ¿No está Baizhi trabajando hasta demasiado tarde? Seguro que le apetece un aperitivo nocturno.
—Lo haré, claro. Pero Chixia, ¿por qué no se lo llevas tú misma?
—Eh...
...
Y así pasaron los días, uno tras otro. Sin momentos trágicos, sin revelaciones trascendentales, sin giros dramáticos.
A través de un sinfín de días transparentes como el agua llegaron lentamente, de forma directa e indirecta, a conocerse unas a otras.
—Baizhi, sobre la próxima investigación... Chixia conoce bien ese terreno, así que me aseguré de pedirle a la
—Ejem... por el bien de Yangyang, claro está. Conmigo guiando el camino, nadie tiene que ir corriendo de un lado a otro, y el trabajo también va más rápido...
—Entendido... —Baizhi cerró el archivo que tenía en las manos y cerró los ojos un momento. —Así pues...
—¿Qué hay hoy de almorzar?
Un registro sellado
—¡Tachán! ¡Yangyang, felicidades por convertirte en Outrider ! Baizhi y yo lo elegimos juntas. ¿Te gusta?
—Un Outrider suele pasarse el día en el exterior y el cabello acaba hecho un desastre. Este sombrero debería protegerte del viento y la lluvia. Creo que lo encontrarás bastante práctico.
—Bueno, pero eso no es lo importante; lo importante es lo encantadora que se verá Yangyang usándolo, ¿no crees?
—Baizhi, Chixia... gracias.
Tomó el regalo de las manos de sus amigas y se lo puso en la cabeza.
Y en ese instante, fue como si hubiera regresado a muchos años atrás.
...
—¿Qué has visto, Yangyang? —En una feria en el templo, su hermana se fijó en que se había detenido ante un puesto, mirando hechizada algo en los estantes. —Ah, ¿es ese sombrero? Pues... ¡nada mal! Mira, mira, incluso tiene un pajarito bordado.
—Pero es tan caro... —Miró el precio, bajó la vista a las monedas apretadas en su mano y retrocedió un paso. —Vamos, hermana. Todavía no hemos comprado la maltosa...
—¡Toma! ¡Sabía que se vería genial!— Antes de que pudiera siquiera volver en sí, ya tenía el sombrero puesto en la cabeza.
—¡¿Hermana?! No podemos llevárnoslo sin más. No lo hemos... —De repente, vio a Suisui sacar un monedero de quién sabe dónde y balancearlo ante sus ojos.
—Je je. Yangyang, no tienes idea de lo profundos que son los bolsillos de tu hermana mayor. —Suisui sonrió astutamente mientras las monedas tintineaban. —Es solo un sombrero. Para mi pequeño tesoro, es una gota en el mar.
—Pero tú has trabajado tan duramente para ganar ese dinero...
—¿Y para qué lo quiero, si no lo gasto?— Suisui tomó su mano y la arrastró hacia los puestos más animados. —¡Soy tu hermana mayor! Lo que es mío es tuyo, y lo tuyo... bueno, pues también es mío.
...
Para ella, desde el mismo momento de su nacimiento, una «hermana mayor» era algo que había dado por sentado.
Había dado por sentado la risa y las peleas, había dado por sentado el compartirlo todo entre ellas, había dado por sentado... su presencia en cada día de su vida.
Y no fue hasta que tomó la decisión de marcharse que se percató de que estaba a punto de despedirse de todo lo que una vez había dado por sentado.
Si no daba ese paso, nunca podría convertirse en la adulta que anhelaba ser. Y si lo daba, todos los vínculos que conocía y en los que se apoyaba debían rehacerse en algo nuevo.
Su hermana mayor y su hogar, todo lo había dejado sellado enMingting . Y un día, tal vez, cuando llegara el momento de abandonar Jinzhou ... ¿tendría que hacerlo de nuevo?
No lo sabía. Pero lo que sí sabía era...
... que justo en ese momento y lugar, la calidez que sentía bajando desde la parte superior de su cabeza no era diferente de todos esos años atrás.
Sabía que ya no era la niña pequeña que había corrido tras su hermana por la feria del templo.
Sabía que la próxima carta de su hermana llegaría el próximo mes.
—Un Outrider suele pasarse el día en el exterior y el cabello acaba hecho un desastre. Este sombrero debería protegerte del viento y la lluvia. Creo que lo encontrarás bastante práctico.
—Bueno, pero eso no es lo importante; lo importante es lo encantadora que se verá Yangyang usándolo, ¿no crees?
—Baizhi, Chixia... gracias.
Tomó el regalo de las manos de sus amigas y se lo puso en la cabeza.
Y en ese instante, fue como si hubiera regresado a muchos años atrás.
...
—¿Qué has visto, Yangyang? —En una feria en el templo, su hermana se fijó en que se había detenido ante un puesto, mirando hechizada algo en los estantes. —Ah, ¿es ese sombrero? Pues... ¡nada mal! Mira, mira, incluso tiene un pajarito bordado.
—Pero es tan caro... —Miró el precio, bajó la vista a las monedas apretadas en su mano y retrocedió un paso. —Vamos, hermana. Todavía no hemos comprado la maltosa...
—¡Toma! ¡Sabía que se vería genial!— Antes de que pudiera siquiera volver en sí, ya tenía el sombrero puesto en la cabeza.
—¡¿Hermana?! No podemos llevárnoslo sin más. No lo hemos... —De repente, vio a Suisui sacar un monedero de quién sabe dónde y balancearlo ante sus ojos.
—Je je. Yangyang, no tienes idea de lo profundos que son los bolsillos de tu hermana mayor. —Suisui sonrió astutamente mientras las monedas tintineaban. —Es solo un sombrero. Para mi pequeño tesoro, es una gota en el mar.
—Pero tú has trabajado tan duramente para ganar ese dinero...
—¿Y para qué lo quiero, si no lo gasto?— Suisui tomó su mano y la arrastró hacia los puestos más animados. —¡Soy tu hermana mayor! Lo que es mío es tuyo, y lo tuyo... bueno, pues también es mío.
...
Para ella, desde el mismo momento de su nacimiento, una «hermana mayor» era algo que había dado por sentado.
Había dado por sentado la risa y las peleas, había dado por sentado el compartirlo todo entre ellas, había dado por sentado... su presencia en cada día de su vida.
Y no fue hasta que tomó la decisión de marcharse que se percató de que estaba a punto de despedirse de todo lo que una vez había dado por sentado.
Si no daba ese paso, nunca podría convertirse en la adulta que anhelaba ser. Y si lo daba, todos los vínculos que conocía y en los que se apoyaba debían rehacerse en algo nuevo.
Su hermana mayor y su hogar, todo lo había dejado sellado en
No lo sabía. Pero lo que sí sabía era...
... que justo en ese momento y lugar, la calidez que sentía bajando desde la parte superior de su cabeza no era diferente de todos esos años atrás.
Sabía que ya no era la niña pequeña que había corrido tras su hermana por la feria del templo.
Sabía que la próxima carta de su hermana llegaría el próximo mes.
Un registro no enviado
Ese encuentro, ese día, ¿fue casualidad? ¿O fue destino?
Cuando abriste los ojos, lo habías olvidado todo. Sin embargo, esa mirada dorada tuya me cuenta que lo que cargas, lo que has vivido, puede llegar mucho más allá de cualquier cosa que pueda imaginar.
Siempre te precipitas por delante de todos sin dudar. Como si fuera tu destino ponerte en el ojo de la tormenta.
¿Siempre eliges hacerlo, o ya se ha vuelto instinto?
Siempre das un paso más allá que el resto, y no importa quiénes caminen a tu lado, porque siempre llegas adonde ninguno de nosotros puede seguirte.
Pero no creo que exista tal cosa como un alma destinada a estar sola.
Tal vez yo solo quiera hacer esto por mi propio bien.
Solo quiero proteger a alguien... bueno, a alguien que sabe poco sobre cómo protegerse {Male=a sí mismo;Female=a sí misma}.
Aunque el tiempo que pasamos {Male=juntos;Female=juntas} pueda no ser más que una ola en un mar infinito ante la totalidad de tu viaje...
Aun así, este sentimiento, este impulso, no tiene nada que ver con el mérito o con el tiempo.
Es simplemente mi propio deseo... un deseo extravagante.
Espero que, ya sea por la alegría o por la pena, a través de días justos o adversos, cuando necesites a alguien en quien apoyarte, cuando necesites a alguien en quien confiar, pueda estar a tu lado.
Espero...
...
Su punta de pluma se detuvo.
Miró la carta a medio escribir, leyéndola silenciosamente una y otra vez.
Al final, dobló la hoja, la introdujo en un sobre y la guardó bajo su cajón.
Sacó una hoja nueva y comenzó a escribir de nuevo.
Errante, ¿cómo has estado últimamente? ¿Va todo bien?
Cuando abriste los ojos, lo habías olvidado todo. Sin embargo, esa mirada dorada tuya me cuenta que lo que cargas, lo que has vivido, puede llegar mucho más allá de cualquier cosa que pueda imaginar.
Siempre te precipitas por delante de todos sin dudar. Como si fuera tu destino ponerte en el ojo de la tormenta.
¿Siempre eliges hacerlo, o ya se ha vuelto instinto?
Siempre das un paso más allá que el resto, y no importa quiénes caminen a tu lado, porque siempre llegas adonde ninguno de nosotros puede seguirte.
Pero no creo que exista tal cosa como un alma destinada a estar sola.
Tal vez yo solo quiera hacer esto por mi propio bien.
Solo quiero proteger a alguien... bueno, a alguien que sabe poco sobre cómo protegerse {Male=a sí mismo;Female=a sí misma}.
Aunque el tiempo que pasamos {Male=juntos;Female=juntas} pueda no ser más que una ola en un mar infinito ante la totalidad de tu viaje...
Aun así, este sentimiento, este impulso, no tiene nada que ver con el mérito o con el tiempo.
Es simplemente mi propio deseo... un deseo extravagante.
Espero que, ya sea por la alegría o por la pena, a través de días justos o adversos, cuando necesites a alguien en quien apoyarte, cuando necesites a alguien en quien confiar, pueda estar a tu lado.
Espero...
...
Su punta de pluma se detuvo.
Miró la carta a medio escribir, leyéndola silenciosamente una y otra vez.
Al final, dobló la hoja, la introdujo en un sobre y la guardó bajo su cajón.
Sacó una hoja nueva y comenzó a escribir de nuevo.
Errante, ¿cómo has estado últimamente? ¿Va todo bien?
Líneas de Voz de Yangyang: Xuanling
Pensamientos: I
Pensé que cuando te volviera a ver, las palabras brotarían sin control, tantas que no sabría por dónde empezar. Pero ahora que realmente estás aquí, mi corazón está tan lleno de alegría que da igual todo lo demás.
Pensamientos: II
Pasaron muchas cosas en Jinzhou mientras estuviste fuera. Te escribí para ponerte al día, pero hay historias que se cuentan mejor cara a cara, ¿verdad? Así que, ¿qué tal si me vuelves a contar esas aventuras que mencionaste en tus cartas, las de Costa Negra , Raguna , Septimont y Lahai-Roi ?
Pensamientos: III
El papel de Vigilante Xuan... Aunque sea temporal, aún me estoy adaptando. A veces me preocupo por Jinzhou, pero Chixia, Baizhi, la Magistrada Jinhsi y el General Jiyan... estos nombres me dan paz con solo mencionarlos. Espero que algún día, mi nombre dé ese mismo alivio a otros.
Pensamientos: IV
La noche antes de partir hacia la tierra de Xuanfang , tuve una pesadilla. En ella, buscaba a una persona... alguien que no conocía. Hasta que no me desperté no me di cuenta de que esa persona eras tú. Pero como decías en tu carta, un sueño es solo un sueño. Ahora que puedo verte, tocarte y sentirte... no creo que vuelva a tener un sueño así.
Pensamientos: V
Sé que después de este reencuentro, nos volveremos a separar. Pero esta vez, las historias vividas son recuerdos compartidos, no palabras en cartas. Y, a través de la melancolía de nuestra despedida, nuestro próximo encuentro será aún más esperado. ¿Quién sabe? Tal vez la próxima vez, sea yo quien vaya a verte.
Pasatiempo de Yangyang
Mi hermana solía llevarme a volar cometas. Bromeaba diciendo que, conmigo cerca, podíamos encontrar un vendaval hasta en un día sin viento. Pero cuando competíamos para ver qué cometa volaba más alto, me vigilaba como un halcón para asegurarse de que no hiciera trampas... aunque tampoco es que tuviera muchas posibilidades de pillarme si lo hacía.
Preocupaciones de Yangyang
Me he cruzado con todo tipo de personas en este viaje. Algunas caminaron conmigo, otras pasaron de largo, y algunas... me dieron la espalda. Con esas personas, no había término medio ni lugar para el acuerdo, por mucho que hubiéramos compartido. Sé que habrá más de este tipo cuanto más avance por este camino, pero eso no me detendrá. Mis ideales y fe han forjado la espada que porto. Protege al mismo tiempo que corta... Si llega el día en que deba apuntarla hacia otros, que nadie dude que mi decisión está tomada desde hace mucho tiempo.
Comida favorita
La cocina de mi madre... Tanto mi hermana como yo la adoramos. Aunque ninguna de nosotras la ama tanto como mi padre. Después de todo, fue su cocina lo que lo enamoró. *Ejem*, si tienes curiosidad por su sabor, {PlayerName}, podría intentar cocinar para ti. Aún no domino su toque, pero... seguro que mejoraría con {Male=un buen catador;Female=una buena catadora}.
Comida que detesta
¿Comida que no me gusta? Pues... no soy muy exigente con la comida. Pero, si tengo que decir algo... comer sola hace que hasta el mejor de los manjares resulte insípido.
Ideales
La protección adopta muchas formas. Puede ser defender a los indefensos, sacar a alguien de las dificultades o simplemente ofrecer un oído atento a quien sufre. Pero sea cual sea el caso, debes ser lo suficientemente fuerte para apoyar a otros. Por eso debo seguir adelante con mi camino. No sueño con ganar el poder para proteger el mundo, pero por ahora... quiero estar a tu lado. {Male=Juntos;Female=Juntas}, podemos proteger mucho más.
Chat: I
La espada que una vez fue venerada en la aldea Xianling. No me di cuenta hasta el final de que tenía un rastro tenue de la frecuencia de una alondra Xuanling. Sus últimos cantos fueron ecos de agonía y dolor, pero puedo sentir la corriente subyacente de amor y añoranza entretejida en su interior. Es una melodía intrincadamente hilada con muchos sonidos, todo un tributo a la vida.
Chat: II
Nunca había estado en Xuanfang , y sin embargo... las Corrientes de aquí me resultan extrañamente familiares. Tras conocer la leyenda de las alondras Xuanling, he comenzado a sentir su presencia en las Corrientes. Si aún existieran en el mundo... no, llámalo intuición, pero sé que resurgirán, y algún día, la gente de Xuanfang las verá surcar los cielos de nuevo.
Acerca de Suisui
Mi hermana siempre ha sido un pilar de confianza y fiabilidad. Crecí siguiendo sus pasos, convencida de que no había nada en este mundo que no pudiera manejar. No es perfecta: a veces tiene sus arranques de cabezonería y se le escapa el genio. Otras veces, vislumbro su lado vulnerable cuando intenta recomponerse en algún lugar donde cree que no la veo. Para el mundo, usa muchas máscaras: la dama noble de una gran casa, una rival astuta, la ingeniosa presidenta del gremio de comercio. Pero para mí, es simplemente mi hermana.
Acerca de Jinhsi
La Magistrada Jinhsi se comporta con tal compostura que parece más mayor de lo que es. Me pregunto si cree que no está a la altura de líderes más experimentados, o de la persona que aspira a ser. Pero no ve que, para mí y para todos los ciudadanos de Jinzhou a los que ha ayudado, ya es la mejor Magistrada que podríamos haber pedido.
Acerca de Cartethyia
La Sacra Doncella, una caballera errante... Me la imagino vagando por las tierras de Rinascita, libre como el viento. ¿Que si nos parecemos en algo? Bueno, las dos tenemos la Marca Tácita en la frente, aunque probablemente sea solo una coincidencia. También podemos transformarnos... aunque no de la misma forma, claro. Pero si se diera el caso y yo pudiera convertirme en una versión más «madura» de mí misma... Bueno, la verdad es que ni siquiera puedo imaginármelo.
Acerca de Liangyu
En Xuanfang , Liangyu me ha sido de gran ayuda. Dado que sirvo como Vigilante Xuan interina, técnicamente eso la convierte en mi superior. A menudo frunce el ceño, pero cuando la conoces, te das cuenta de lo mucho que se preocupa por las personas que quiere. Como las lloviznas primaverales que nutren silenciosamente la tierra, da tanto de sí misma en silencio... y se avergüenza cuando alguien se entera.
Acerca de mi madre
Mi madre fue una compositora de renombre en Huanglong . Mi padre me contó que ganó un concurso de música cuando era incluso más joven que yo. Hoy en día, se ha alejado de los focos para centrarse en la familia. Hay quien dice que su talento se ha marchitado, pero eso, por supuesto, es solo un rumor. Mi hermana y yo crecimos rodeadas de sus composiciones, que superan en número incluso a la vasta colección de libros de mi padre.
Acerca de mi padre
Cuando era pequeña, Padre siempre nos decía que era un maestro normal y corriente que no deseaba nada más que una jubilación temprana. No fue hasta mucho después que me di cuenta de qué tipo de «figuras importantes» eran sus estudiantes. El día que partí hacia Jinzhou , me dio una pluma. Dijo que ya estuviera feliz o triste, era mejor escribir las cosas que guardármelas. Le preocupaba que no encontrara a alguien en quien confiar mientras estuviera fuera, pero por suerte, te encontré a ti.
Acerca de las Corrientes
Las Corrientes... Durante mucho tiempo, no eran voces reales. Pero en algún momento, algo cambió. Un eco tenue y parpadeante emergió, como una llamada distante y onírica. Desde entonces, he comenzado a escuchar mucho más, tanto del pasado como del presente. Aún no entiendo este cambio, pero estoy preparada para lo que venga. El viento me ha enseñado y guiado. Quizás me corresponde a mí buscar la respuesta final, y creo que esta reside en el viento.
Felicitación de cumpleaños
Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, ¡cumpleaños feliz! Como siempre, esta canción es especialmente para ti.
Inactivo: I
Vuela, vuela alto...
Inactivo: II
*Mm*... Je, je...
Inactivo: III
*Fiu*, un largo viaje comienza con un solo paso.
Presentación
Yangyang, antigua Outrider de los Rangers de Medianoche , ahora Vigilante Xuan interina de la Fortaleza Xuanfang. Eh, ¿ha quedado formal? Mm... han cambiado muchas cosas, pensé que te merecías una presentación apropiada. Pero entre tú y yo, no hace falta decir más, ¿verdad? En fin, sigamos cuidándonos mutuamente.
Saludo
Cuánto tiempo sin verte, {PlayerName}.
Unirse al equipo: I
Déjate guiar por el viento.
Unirse al equipo: II
Estoy aquí contigo.
Unirse al equipo: III
No te preocupes. Yo me encargo.
Ascensión: I
¡Aprenderé a dominar este poder lo más rápido que pueda!
Ascensión: II
Los sonidos pueden ser densos y la jadeíta hacerse ligera.
Ascensión: III
En el flujo turbulento de las Corrientes, escucho el susurro constante del nombre... «Devota de la Voz». ¿Se refiere a mí, o...?
Ascensión: IV
Estas alas volarán a través de cielos y páramos, alcanzarán costas donde nadie ha puesto pie antes... y construirán un puente que canalice todas las voces del mundo.
Ascensión: V
Te confío esta pluma. Es más que un amuleto... es mi juramento. Incluso si tu viaje te lleva a algún lugar donde no soplen los vientos; incluso si las Corrientes ya no llevan tu voz... Mientras la lleves cuando pronuncies mi nombre, encontraré el camino de regreso a ti.
Ataque básico: I
¡Ni de broma!
Ataque básico: II
¡Vientos, a mí!
Ataque básico: III
¡Tempestad!
Ataque básico: IV
¡Vete con el viento!
Ataque cargado: I
¡Acabemos con el conflicto!
Ataque cargado: II
¡Marca el ritmo!
Ataque cargado: III
¡Drena la inmundicia!
Ataque aéreo: I
¡Cae!
Ataque aéreo: II
¡Al suelo!
Ataque aéreo: III
¡Que rujan los vientos!
Ataque aéreo: IV
¡Que fluyan los sonidos!
Ataque aéreo: V
¡Todas las formas se deshacen!
Habilidad de resonancia: I
Hoja virtuosa...
Habilidad de resonancia: II
¡Cambio de postura!
Habilidad de resonancia: III
¡Plumas convertidas en filos!
Habilidad de resonancia: IV
¡Golpead a los malvados!
Habilidad de resonancia: V
¡Los vientos vuelven!
Habilidad de resonancia: VI
¡Tan veloz como alado!
Liberación de resonancia: I
¡Que cese todo sonido!
Liberación de resonancia: II
¡Que el mundo entero guarde silencio!
Liberación de resonancia: III
¡Alas desplegadas, el silencio resuena!
Habilidad Intro: I
¡Sonidos incesantes!
Habilidad Intro: II
¡Mi espada canta!
Habilidad Intro: III
¡Voz liberada!
Habilidad Intro: IV
¡Yo me encargo, hermana!
Habilidad Intro: V
¡La lluvia cesa, el viento aumenta!
Evasión
¡Me lo veía venir!
Contraataque: I
¡Reviértelo!
Contraataque: II
¡Desvía!
Contraataque evasivo
¡Completamente expuesto!
Herido: I
Se está poniendo difícil...
Herido: II
¡Concéntrate!
Herido: III
Debo... protegerlos a todos...
Derrota: I
Silencio ensordecedor...
Derrota: II
Lo siento... No pude...
Derrota: III
Las Corrientes... se han detenido...
Invocación de Eco
Extraído desde la fuente.
Transformación de Eco
¡Canalizado como mi espada!
Entrar en batalla
Las Corrientes advirtieron... ¡Cuidado!
Planeo
Despliego mis alas.
Sensor
El viento trae un mensaje.
Esprint
No te alejes de mí.
Cofre de suministros: I
Un regalo del viento.
Cofre de suministros: II
Espero que sea de utilidad.
Cofre de suministros: III
Todo suma.