Freedom to Proselytize
Así, el clérigo llamado “Sesionita” entró en las tierras salvajes. And he arrived at an abandoned village. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado. Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación. “Necesitan conocimiento que los guíe hacia donde fluye el agua y crecen las hierbas densas.” “Les enseñaré cómo leer estas tierras.” Y así su mano brilló con la luz de la Red de Originio, Y les impartió conocimientos que venían de aquellos que estaban lejos. Después de siete días y siete noches, los Fortes iluminados aprendieron a cavar un pozo de agua en el páramo, y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre. Así, el clérigo llamado “Resurgonita” entró en las tierras salvajes Y llegó a un pueblo abandonado. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado. Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación. “Necesitan fuerza para retomar el abrevadero que alguna vez llamaron suyo.” “Les otorgaré armas para proteger a su gente.” Y entonces retiró las armas que llevaba en su espalda, y junto con las reliquias de los antiguos, se las dio a los Fortes que encontró. Después de siete días y siete noches, los Fortes armados expulsaron a los Rompesuelos que ocupaban los afluentes superiores del río y los echaron de estas tierras, y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre. Así, el clérigo llamado “Veritarita” entró en las tierras salvajes. Y llegó a un pueblo abandonado. El arroyo ya se había secado hacía mucho y el suelo estaba agrietado. Y los Fortes, sufriendo de hambre y sed, le pidieron salvación. “Debes unificar tu fe como uno solo, y rezar por una lluvia de abundancia.” “Estaré con ustedes y los guiaré para esperar la estación destinada de lluvia.” Y entonces codificó la Ley y los mandamientos, y les enseñó unidad y paciencia, y con paciencia animó a cada Forte cuyo desespero era grande en sus corazones, y les dio paz y esperanza. Después de siete días y siete noches, una torrencial lluvia que daba vida cayó sobre los perseverantes Fortes,, y así el agua fluyó y las hierbas crecieron para siempre. Si tú eres el Forte sediento, ¿cuál de las enseñanzas de estos clérigos aceptarías? — La Parábola de los Tres Clérigos, grabada en una esquina de la Catedral Sanctilamina Tranquillae