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Información

Rebecca

Rebecca VA

Chino: Chen Zhang
Japonés: Kurosawa Tomoyo
Coreano: Park Si Yoon
Inglés: Alex Cazares

Informe de Examen Forte de Rebecca

Poder de Resonancia

Arsenal tipo furia

Informe de Evaluación de Resonancia

[██ Registro de modificación de datos] Objetivo de modificación: Rebecca Código de modificación: RA2██-G El sujeto está identificado como Resonador de tipo Mutante, con marca tácita ubicada en el hombro derecho. Manifestación del Forte: Al utilizar armas de fuego provenientes de ██, el sujeto puede mejorar su precisión balística y capacidades destructivas. En base a esto, los ataques del sujeto pueden neutralizar y destruir la frecuencia que envuelve a Disonancias Tácitas de Pesadilla, infligiendo daño adicional a los objetivos alcanzados. Invocación de armas de fuego: El sujeto puede usar su Forte tanto para materializar como para hacer desaparecer tres armas de fuego distintas, adaptadas a situaciones de combate diferentes. Mientras el arma está presente, su potencia de fuego fluctúa dependiendo del estado emocional del sujeto, lo que sugiere una relación directa entre su Forte y el rendimiento del arma. —La muestra de frecuencia del sujeto exhibe hasta un 97 % de similitud con la frecuencia de Disonancias Tácitas de Pesadilla de la región. Se especula que existe cierta relación entre ellas. —███ intervenido. Investigación relacionada terminada.

Informe de Diagnóstico de Overclock

El diagrama de ondas del sujeto exhibe oscilaciones elípticas con un Dominio Temporal estable. No se observan tendencias a las fluctuaciones anómalas. Los resultados del examen no muestran nada fuera de lo normal. Conclusión: La Criticidad resonante es alta, y la estabilidad del sujeto, firme. No presenta riesgo inminente de Overclock. Sin historial de Overclock; sin embargo, el sujeto muestra inestabilidad emocional. El asesoramiento psicológico no ha resultado particularmente eficaz. —¡Pero qué ****! ¡Si en Night City soy un ejemplo de salud mental perfecta! —Esta muestra parece sacada de un manual... ¿Seguro que no la han sacado de un libro de texto?

Objetos Apreciados y Favores de Rebecca

Agallas
Agallas
Fiel compañera de Rebecca. Igual que ella, esta escopeta cinética pega como un tren y patea como un psicópata. Cada disparo es una apuesta, nunca sabes dónde te arrojará el próximo retroceso. La mayoría piensa que no vale la pena usarla. Para Rebecca, esta bestia es con lo que escribió su nombre en las calles. Incluso se instaló un par de brazos cibernéticos sobredimensionados para absorber la fuerza del retroceso. —Manéjala con cuidado, a menos que pretendas pintar la acera con tus propias tripas.
Collar de perro
Collar de perro
Collar que perteneció a Cup-Cup, el perro de Rebecca. Se convirtió en su segunda dueña tras «adoptarlo» en medio de un trabajo. ¿Que por qué? Por su corazón blando, del que nunca habla. Era un pug. Lindo y obediente... bueno, cuando le apetecía serlo. Durante las noches que pasaron en la calle, con el viento cebándose con sus pellejos, se acurrucaba en sus brazos para compartir su calor. Ella no lo dice. No tiene por qué hacerlo. Pero cada vez que Cup-Cup sale a colación, su mirada cambia... A veces saca su collar y lo acaricia sin cesar, preguntándose si las cosas hubieran podido ser distintas.
Mano cibernética dorada
Mano cibernética dorada
La mano cibernética dorada de Pilar es una de las pocas cosas que quedaron de él. Aunque no encajaba con su propio cromo, a Rebecca nunca se le pasó por la cabeza venderla. Además, nadie osó pedírsela. De hacerlo, todos sabían el trato que recibirían: cañón en la cara y patada en el trasero.

Historia de Rebecca

Edgerunners
A diferencia de su hermano, Rebecca nunca aspiró a convertirse en edgerunner. Los crio el notorio mercenario conocido como Papá Sunrise, el único padre que jamás conocieron. A pesar de que este pasó años inculcándoles la importancia de su legado a ambos, Rebecca nunca compartió el ferviente deseo de Pilar por heredar sus sueños.

Ella quería libertad, cosas bonitas... quería perseguir sus propios sueños en Night City. Eso le costó más de un disgusto con su viejo.

La vida no espera a que nadie se decida. Cuando Papá Sunrise desapareció sin dejar rastro, las vidas de Rebecca y Pilar cambiaron a peor drásticamente.
Acabaron durmiendo en la parte de atrás del vehículo ruinoso que acompañaba a su padre en cada trabajo. La única herencia que les quedó.

Fue Wakako, legendaria fixer y antigua socia de su padre, quien les echó una mano. O más bien, un curro. Les dio la oportunidad de mostrarse dignos del legado de Sunrise, pero aún les llevaría bastante tiempo a los hermanos conseguir honrar el título de edgerunners.

Como Papá Sunrise ya advirtió, Rebecca era demasiado emocional, impredecible e impulsiva para Night City. Casi arruinaba cada misión, pues en lugar de seguir las sencillas instrucciones de su fixer, siempre seguía su instinto. Pilar no lo soportaba, y ambos se lanzaban a degüello después de cada trabajo. Pero después de todo, ella deseaba ayudarlo a hacer realidad su sueño.

Cuando se unieron a la banda de Maine, por fin las cosas empezaron a mejorar. El hábito de Rebecca y Pilar de lanzarse el uno a la yugular del otro pasó a ser el pan de cada día de la pandilla, una banda sonora ruidosa y plagada de blasfemias que acompañaba sus vidas. Muchos se preguntaban por qué se juntaban si se odiaban tanto.

En el fondo, se tenían mucho cariño.
Diamante en el lodazal
Todos los que se cruzaban con Rebecca concluían lo mismo: gatillo fácil, temperamento explosivo. David lo sabía mejor que nadie. Perdió la cuenta de las veces en que tuvo que arreglar la estela de desastres que ella dejaba tras de sí al hacer sus «trabajos».

Para alguien ajeno a ese mundo, Rebecca era una edgerunner diferente, a quien no le importaba el pago ni el riesgo: mientras un trabajo no cruzara su línea moral, lo hacía. Se adaptaba a cualquier rol y sabía salirse con la suya. Unas veces hacía de chica inocente atrapada en el lugar y momento equivocados. Otras veces hacía de punk aburrida, pendenciera, en un bar cualquiera. Pero solía preferir emplear la fuerza bruta. Apuntar, apretar el gatillo y lidiar con lo que quedase cuando el humo se disipara. Su imprudencia sacaba a sus compañeros de sus casillas, pero nadie la odiaba por ello. Después de todo, era ella quien les cubría las espaldas a cada paso que daban.

En Night City, sobrevivir como edgerunner requiere algo más que nervios de acero. Necesitas un rasgo distintivo. Maine tenía su cañón de mano, Dorio sus puños, Kiwi su tecnología... David tenía su Sandevistan, claro, pero eso no lo convertía en un asesino. Cuando aún era un novato, un diamante en bruto, necesitó de alguien que le enseñase rápido a manejar el hierro. Rebecca, experta tiradora de la pandilla, conocía las armas de fuego a la perfección. En el campo de tiro, su precisión era quirúrgica. En las calles, era una terrorífica tormenta de plomo. Por ello, fue la elegida para mostrarle el camino. Cuando David se dio cuenta de que sobrevivir requería de una pizca de letalidad extra, ella no dudó. Compartió con él todo lo que sabía, inculcándole conocimientos de supervivencia antes de que la ciudad se lo tragara vivo.
Amor, muerte y cromo
Rebecca nunca se tomó la molestia de ocultar que sentía algo por David. Pero ella, llevando una vida propia de una bomba con patas, guardaba una estricta disciplina cuando se trataba de él. Siempre mantuvo la cabeza fría. Sabía que, sin importar qué gesto, enfoque o truco usara para mostrar sus sentimientos, nunca sería la chica por la que él suspiraba. El corazón de David quedaba fuera de su alcance. Pero las banderas blancas nunca fueron lo suyo. Si no podía tenerlo, haría todo lo posible para mantenerlo con vida.

Esta tarea se volvió crucial, y aún más difícil tras perder a la mitad de la pandilla. Uno por uno, todos los habituales de la pandilla quedaron reducidos a nombres grabados en lápidas. Incluso para una chica habituada a convivir con la muerte, fue demasiado. En un rincón de un callejón vació cargador tras cargador en la oscuridad, maldiciendo como si el ruido pudiera ahogar el dolor que la desgarraba. ¿Por qué tenía que acabar así? ¿Acaso el precio pagado no era ya lo suficientemente alto? No tenía un gran sueño. No deseaba convertirse en leyenda. Todo cuanto quería, lo único importante, era no tener que ver a otro ser querido morir.

Así que cuando David comenzó a ponerse fino a cromo, reclamando el legado de Maine como propio, no pudo evitar que el temor la asaltase. ¿Líder de pandilla? ¿Un mercenario famoso con hardware militar? No. Solo era un muchacho, un chum arrogante con un sueño voraz que amenazaba con tragárselo entero. Y ella no permitiría que eso pasara. Desde luego, no sin pelear. Con nuevos brazos de cromo creados para soportar un retroceso bestial, se posicionó como su segunda al mando, lista para ser tanto su espada como su escudo. Todo para asegurarse de que el idiota al que tanto amaba no se matase.
Vamos, a la cima de la Torre Arasaka
Los miedos que habían estado rondando a Rebecca largo tiempo se habían materializado. Incluso con su tolerancia excepcional, el cuerpo de David no podía seguirle el ritmo al cromo que se metía. Eso, combinado con la feroz lucha por la supervivencia, le había llevado al borde de la ciberpsicosis. Rebecca, aterrorizada, quería que se lo tomara con calma. Pero David siempre actuaba rápido, igual que ella.

Su último trabajo era sumamente peligroso, además de prácticamente imposible. Pero David insistió en hacer las cosas a su manera. Rebecca enfureció, pero no había vuelta atrás. Solo cuando ya era demasiado tarde se dio cuenta de que habían caminado hacia una trampa tan meticulosamente tendida como perfectamente ejecutada. Nunca sospecharon que su propia compañera los había vendido.

Cuando supieron que Lucy había sido capturada, David se dedicó en cuerpo y alma, poniendo toda la carne en el asador, para rescatarla. Era una misión suicida, simple y llanamente. Las fichas de dominó caían en espiral, empujadas por malas decisiones hacia una avalancha de catástrofes. No había tiempo para arreglarlo. No había tiempo para dudar. Rebecca agarró su hierro, miró a su lado, al idiota que se disponía a arriesgarlo todo por la mujer que amaba, y soltó un largo suspiro en señal de cansancio.

—Vale. Me apunto, chum. A la boca del lobo.

Night City nunca olvidaría esa noche. Su vehículo rugiendo hacia la Torre Arasaka, unidades MaxTac llenándolos de plomo a diestra y siniestra, David quemando el Sandevistan una vez, y otra, y otra... todo para ejecutar un plan tan imprudente que podía describirse como un viaje solo de ida. Rebecca no tuvo más remedio que apoyarlo, solo para asegurarse de que llegara vivo al Centro Corporativo. Todo bajo el resplandor de neón de Night City, sangrando en el horizonte.

A pesar de las probabilidades nulas, Rebecca se aferró a su esperanza.

Lo apostó todo por Lucy. Fue la última vez que cargó todo su amor y coraje en la recámara.
Vida en el limbo
Una vez en la Somnolencia, Rebecca supo inmediatamente que estaba muerta. Eligió no comentar nada al respecto para evitar que Lucy se sintiese presionada.

—Decirlo solo habría inquietado a Lucy. Si empezaba a sentirse culpable o a compadecerme, me jod**** viva.

En el tren que atravesaba la dimensión onírica, Rebecca se encogió de hombros y comenzó a alimentar su hierro con proyectiles, uno tras otro. Al otro lado de la ventana, se cruzaban estrellas. Fugaces, brillantes y cegadoras como el neón que coloreaba el cielo de Night City. Iba camino de salvar a alguien. Lo mismo de siempre. Aún luchando por Lucy, alguien a quien ni podía comprender ni podía dejar de admirar. Pero ahora, David no estaba a su lado, y la chica que iban a salvar ya no huía.

Odiaba admitirlo, pero en algún momento del viaje había descubierto por qué estaba realmente ahí. Incluso aunque David no se lo hubiera pedido, habría tomado su arma para ir en busca de aquella condenada netrunner. Era parte de la pandilla, y la pandilla eran los chums que más le importaban a Rebecca.

Elegir su propio camino y decidir por sí misma era todo cuanto siempre había deseado. Y eso es exactamente lo que haría. Sin importar el riesgo, se arrojaría a las brasas para salvar a sus amigos.

—Un tren volador, un gatito parlante, Abby y tú... Je, ¡seguro que cuando nos vean se ***** de miedo!

—Ya te he dicho que no soy un gato, miau... Y no olvides que el objetivo es recuperar la Banda de Sueños.

—¡Relájate, que me lo he metido en el coco! La misión es «convertir a ese cabezacromo en chatarra». ¿Ves?

—No te has enterado nada, ¿verdad?

Rebecca mostró una sonrisa torcida, rascó al gato blanco detrás de las orejas y, metiéndose las manos en los bolsillos, se dejó caer junto a Errante.

—Entonces, eh... ya es un poco tarde para disculparme por arrastrarte a esto, ¿no?

Un choque de puños. Eso fue todo lo que necesitó para saber que estaba perdonada. Rebecca sonrió, se echó a Agallas al hombro y caminó hacia las puertas del tren.

—¡Final del trayecto! ¡Vamos a hacer lo que vinimos a hacer!

Líneas de Voz de Rebecca

Pensamientos: I
Tengo que admitir que Solaris no está mal para vivir, pero la gente aquí es estirada nivel nova, tan jodid*mente educadita que hasta digo menos groserías. No sabía que se podía hablar sin soltar tantas put*s palabrotas.
Pensamientos: II
Oye, ¿has tenido alguna vez un perro? Yo sí, se llamaba Cup-Cup. Era el chucho más mono que jamás verás. Era obediente, tenía su propia ropita, una chapa y todo. Jod*r, dormía mucho más calentita con él...
Pensamientos: III
¿Sabes qué? Nunca he pisado una escuela. Todo lo que sé de sobrevivir lo aprendí en la calle. La constante amenaza de que te maten es la mejor educación que hay. Lo único es que nunca sabes el precio que te tocará pagar... Pero oye, aunque aprender a sobrevivir te cueste literalmente un ojo de la cara, yo creo que es toda una ganga, chum.
Pensamientos: IV
Puedo dormir literalmente en cualquier sitio. ¡A ver quién necesita almohada teniendo manos! Claro, una cama mullida está bien y tal, pero después de haber planchado la oreja en un descapotable ruinoso aparcado en la calle, puedes echar una cabezadita en cualquier lugar y a cualquier hora.
Pensamientos: V
Eso del «bien y el mal», «pros y contras»... no me interesa. Es agotador. ¿Ves algo rico? Pues te lo zampas. ¿Alguien te dice gilip*lleces? Pues le contestas. ¿Te sale un curro? Pues te apuntas. ¿Te forras? Lo celebras con tu equipo. La vida no tiene por qué ser complicada.
Pasatiempo de Rebecca
¿Que qué me va? ¿Cuentan las juergas después del trabajo? No había nada mejor que pillar un refresco con gas y plantarme en el capó de un coche. El cap*llo de mi hermano haciendo el payaso. Kiwi y Falco brindando. Maine «tutelando» a David, cogiendo una cogorza... Dorio echándole la bronca. Incluso Lucy la solitaria se quedaba... Pero supongo que eso ya es historia.
Preocupaciones de Rebecca
Creo que todos estos Ecos son geniales. ¡Me mata tener que elegir uno solo! ¿No puedes trucar la terminal para desplegar todos los Ecos que quieras a la vez? ¡Convertir un uno contra uno en una batalla campal sería una locura!
Comida favorita
La pizza es lo p*to mejor. Barata, fácil de servir y, lo más importante, la mejor gasolina para las fiestas. Es perfecta para compartir mientras pasas el rato con la banda.
Comida que detesta
¿Comida que no me comería? ¡Eso no existe!
Ideales
¿Un sueño? Supongo que… con asegurarme de que todo el mundo pueda vivir una vida decente me basta. No sé, chum. ¡Estoy demasiado ocupada pensando en el próximo numerito que vamos a montar!
Chat: I
¿Te flipa Agallas? Me la hice a medida. Impone, ¿eh? Y pega fuerte que no veas. Antes de cromar mis brazos, el retroceso me tiraba hacia atrás. Era una auténtica pesadilla.
Chat: II
Convertirme en edgerunner no era mi sueño. Era lo que mi viejo quería para mi hermano y para mí. Tardé un poco en adaptarme, pero cuando nos unimos al equipo de Maine, ya nos habíamos ganado una reputación. En fin, qué más da. Todo eso es agua pasada.
Acerca de Lynae
Lynae y yo conectamos al instante. Tenemos mucho en común: grafitis, motos, una vibra brutal... Hasta echamos unas carreras. Me hizo morder el polvo, pero me la suda. No hay muchos alumnos por aquí que sean tan nova como ella. Toda una rareza, sin duda. Estaría de p*ta madre ser compañeras de clase.
Acerca de Lucy
Lucy... No sé ni por dónde empezar. La conozco desde hace tiempo, pero no puedo decir que conectemos del todo, ¿sabes? Como netrunner es la p*ta ama, eso no se puede negar. Supongo que, pase lo que pase, Lucy es de los nuestros. ¿Responde eso a tu pregunta?
Acerca de Mornye
Las piernas cromadas de Mornye y las mías son completamente diferentes. ¡Las suyas son transparentes! ¡Puedes ver a través de ellas sin ver un solo cable o chip! ¿Cómo p*ñetas funciona eso? Encima las usa como si hubiera nacido con ellas, como si la muy niñata las tuviera desde siempre... Espera, ¿qué...? ¡¿Es MAYOR que yo?! ¡¿Pero qué c*jones?!
Acerca de Luuk Herssen
Al principio me daba mal rollo, en plan chatarrero... Pero me equivoqué de pleno. He oído que se le da bien recomponer a la gente, incluso la cabeza. Puede que le deje escanearme el cerebro cuando todo se calme, a ver si mi hardware gris necesita una puesta a punto o si es solo que soy una j*dida chalada.
Acerca de Sigrika
Sigrika es buena chica. O sea, demasiado buena. ¿Cómo va a ser tan responsable, con todo el mundo poniendo sus esperanzas en ella? Tiene que ser agotador. Debería soltarse más. Desmadrarse a veces, ¿sabes? Hablando de eso, ¿crees que le apetecería echar unas partidas conmigo el próximo fin de semana?
Felicitación de cumpleaños
¡Es tu p*to cumpleaños, chum! ¡Tu día de permiso para liarla! Vamos a montar una fiesta de escándalo, bebiendo hasta el amanecer… Eh, ¿que algunos aún no pueden beber? En fin, ¡nos apañaremos con refrescos!
Inactivo: I
Aaaay, ¿pero de dónde has salido tú? ¡Pero qué cosita más bonita! ¡Sí, tú! ¡Qué cosita! ¡Adiós, nos vemos!
Inactivo: II
¡JAJAJAJAJA!
Inactivo: III
¡Piu, piu, piu! ¡Bang, bang, bang! ¡Jajaja!
Presentación
Me llamo Rebecca. Edgerunner de Night City, igual que Lucy. Me muero por meterme en líos contigo.
Saludo
¡Pff!
Unirse al equipo: I
¡Cargada y lista!
Unirse al equipo: II
¡Vamos a reventar cabezas!
Unirse al equipo: III
¿A quién destrozamos hoy?
Ascensión: I
¡Uauuu! ¡Puedo sentir cómo entra!
Ascensión: II
Parecía un inhibidor estándar, pero esta cosa entra diferente.
Ascensión: III
Si los Ecos también tienen esta mi*rda de poción de resonancia, entonces... ¿Eh? Espera, ¿tienen algo más? ¿Pero de qué va esto?
Ascensión: IV
¡Gracias, chum! ¡A eso lo llamo una puesta a punto!
Ascensión: V
¡Mira los parámetros! Ahora tienes una Rebecca cargada y lista para la acción. En la próxima pelea, quédate a mi lado. ¡Te cubriré las espaldas!
Ataque básico: I
¡Bang!
Ataque básico: II
¡Boom!
Ataque básico: III
¡Mira esto!
Ataque cargado: I
¡Haz lo que puedas, imbécil!
Ataque cargado: II
¡MUERE!
Ataque cargado: III
¡Vete! ¡PIÉRDETE!
Ataque cargado: IV
Chúpate... ¡ESTA!
Habilidad de resonancia: I
¡Es hora de ir a lo grande!
Habilidad de resonancia: II
¡Abre bien!
Habilidad de resonancia: III
¡Rodea y revienta!
Habilidad de resonancia: IV
¡Cierra esa bocaza de mi*rda!
Liberación de resonancia: I
¡Jajajaja! ¡Confeti de carne!
Liberación de resonancia: II
¡Es la hora de las tortas!
Liberación de resonancia: III
¡Vamos! ¡Traga plomo, perdedor!
Liberación de resonancia: IV
¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
Liberación de resonancia: V
¡Tan solo estoy calentando!
Liberación de resonancia: VI
¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE!
Liberación de resonancia: VII
¡YIJAAA! ¡JAJAJAJAJAJA!
Liberación de resonancia: VIII
¡Despídete del mundo!
Liberación de resonancia: IX
¡Prepárate para los fuegos artificiales!
Evasión especial: I
¡Yijaaa!
Evasión especial: II
¡Demasiado tarde!
Golpe
¡Ja! ¡Esto se pone interesante!
Herido: I
¡Me vas a pagar el cromo!
Herido: II
¡Muérete de una vez!
Herido: III
¡ESTÁS J*DIDAMENTE MUERTO!
Derrota: I
Tienes que estar... de c*ña...
Derrota: II
Tienes que largarte... Vete...
Derrota: III
El destino... de una runner...
Invocación de Eco
¡A por ellos, colega!
Transformación de Eco
¡Conversión corporal completada!
Entrar en batalla
Esto promete.
Planeo
¡Yujuuu!
Sensor
¡Toma ya! ¡Punto para mí!
Esprint
¡Vamos, necesito pegarle a algo!
Cofre de suministros: I
Os gusta, ¿eh, chums?
Cofre de suministros: II
¿Sin munición? ¿Pero quién llena estos trastos?
Cofre de suministros: III
¡Si brilla, al saco, chum!