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Información

Sigrika

Sigrika VA

Chino: Qian Chen
Japonés: Akasaki Chinatsu
Coreano: Jang Ye Na
Inglés: Maya Lindh

Informe de Examen Forte de Sigrika

Poder de Resonancia

Manifestación del nombre verdadero

Informe de Evaluación de Resonancia

[Archivo de la Unión Intergaláctica: registro estudiantil de la Academia Fuegostelar] [Informe de examen del Forte: RA2326-G] Nombre de la estudiante: Sigrika Calificación de Sincronista: Negativa Resumen del Forte: Las pruebas indican una Curva de Rabelle con una onda periódica pronunciada. Por lo tanto, la estudiante se clasifica como Resonadora Congénita. Su Marca Táctita se encuentra en la espalda. Según el archivo personal de preadmisión y el relato de la propia estudiante, ella demuestra una aptitud excepcional para descifrar frecuencias de runas y su conversión en poder utilizable. Sin embargo, notifica que esta habilidad permanece inestable y que depende en gran medida de su estado mental, así como de la profundidad de su conocimiento sobre las propias runas. «En el campo del desciframiento de runas, Sigrika muestra un talento poco común, uno que puede representar un riesgo significativo si no se trata debidamente».

Informe de Diagnóstico de Overclock

El gráfico de forma de onda de la Resonadora Sigrika muestra fluctuaciones en zigzag. El patrón de Dominio del Tiempo es irregular, con fluctuaciones agudas. La forma de onda muestra segmentos de difuminado parcial y se puede observar una forma de onda anormal. Criticidad Resonante: Normal, aunque acompañada de baja estabilidad. Existe un riesgo potencial de Overclock. No hay historial previo de Overclock. La Curva de Rabelle permanece estable. Requiere orientación de forma rutinaria. —Sigrika se esfuerza en exceso. Con un descanso adecuado, se espera que su estabilidad mejore significativamente. —(...) Estudiantes como ella no son poco habituales en la Academia Fuegostelar. Aunque son talentosos, en un ambiente como este, es inevitable que se den cuenta de que el «talento» simplemente otorga una ventaja en ciertos cursos, y poco más. —Aun así, no deseo que nuestros alumnos se vean confinados por las «calificaciones», el «talento» o la «competitividad». Sus vidas valen mucho más.

Objetos Apreciados y Favores de Sigrika

Marcas de la vida
Marcas de la vida
Un diario muy querido para Sigrika, lleno de las huellas de su vida y sus pensamientos. En el Bosque Bjartr, guarda la alegría que sintió y los descubrimientos que hizo. En la Academia Fuegostelar, señala sus dudas y su tristeza. La vida es mucho más que las páginas de un diario, y el crecimiento no se logra de la noche a la mañana.
Portadora de pasión
Portadora de pasión
Un diario de aves llevado por Sigrika; la mayoría de las entradas no son más que siluetas borrosas. Los bocetos y las notas rebosan la emoción sin filtro de su autora. —¡Quieto! ¡No me enseñes la cola, Frailecillo Llorón! ¡Quédate ahí! ¡Deja de moverte! ¡Uf… ¿otra vez tu cola?! ¡Por favor, quédate quieto! ¡Uf… otra vez! ¡Frailecillo Llorón! —¡Nueva especie descubierta! ¡Pájaro blanco! ¡Nueva especie! ¡Pájaro blanco! ¡Nueva especie! ¡Pájaro blanco! ¡Nueva especie! ¡Pájaro blanco! ¡Nueva especie! ¡Pájaro blanco!
Amor de madre
Amor de madre
Una bolsa cosida por la madre de Sigrika, llena de caramelos, horquillas e incontables pequeños objetos cuyo propósito es difícil de averiguar. Cuando Sigrika se fue de casa, su madre la envolvió en un abrazo cálido, uno que llevaba aliento, cariño y un peso silencioso que cargaría consigo desde ese día.

Historia de Sigrika

Su familia
—He vuelto...
Cuando Sigrika cerró la puerta, un Kronapuff redondo como una pelota se lanzó a sus brazos, haciéndola retroceder dos pasos.
—¡Hola, Gara! ¿Te lo has pasado bien en casa?— rió, recuperando el equilibrio. —Te veo más grande otra vez. ¿Has estado comiendo demasiado? Está bien, está bien, ¡suéltame! ¿Dónde está mami? Espera, no importa. Mi nariz ya lo sabe.
Fue corriendo a la cocina antes de terminar de hablar. Todo el cansancio del viaje desapareció al instante cuando vio la olla de rico estofado de carne ahumada burbujeando.
—¿Ya has vuelto?— Su madre le echó un vistazo. —Mírate, sucia de pies a cabeza. No me digas que estuviste persiguiendo pájaros con tus amigos otra vez. Vas a recibir la bendición del Motor Reactor en solo unos días, ¿sabes? Cuando seas adulta, una Solística no puede andar corriendo así.
—¡No, no! Estaba ayudando a la tía Astrid con su rebaño. Eso no cuenta como corretear por ahí.
Su madre extendió la mano y le pellizcó la mejilla. Sigrika hizo una mueca y arrugó la cara, lo que hizo que la sonrisa de su madre se suavizara.
—Está bien, está bien. Ve a lavarte las manos. Comeremos cuando llegue tu padre.
—¡Oki!
Sigrika le devolvió la sonrisa. Se lavó las manos meticulosamente, luego tomó los platos y cubiertos del armario y puso la mesa.
Cuando su padre regresó, su pequeño hogar le dio la bienvenida con una cena que, si bien no era lujosa, desde luego sí suficientemente cálida como inundar la estancia.
En la mesa, Sigrika contó los regalitos que su padre había traído: coronas de flores, horquillas, trocitos de cristal transparente y algunos bloques pequeños cuyo propósito no lograba descifrar. Mientras los guardaba, su madre suspiró y se quejó de que le comprara baratijas extrañas. Su padre se rascó la cabeza, tratando de explicarse, hasta que finalmente cambió de tema.
—Entonces, Sigrika, ¿tienes confianza para la próxima prueba?
—Siempre— respondió Sigrika sin vacilar.
Le gustaba eso. Estar con su familia. Incluso cuando sus padres le regañaban y divagaban, nunca se enfadaba. Sabía que, en el fondo, todo provenía de sus expectativas y su amor.
Sus padres querían que se convirtiera en una Solística excepcional. Esperaban que pudiera usar su talento para ayudar a otros, pero por encima de eso, ansiaban que creciera y fuera una buena persona. Ella sabía cómo estar a la altura de las expectativas y por eso estudiaba runas todos los días, aprendiendo algo nuevo incluso cuando el agotamiento se filtraba en sus huesos.
Aun así, conforme se acercaba la prueba, no podía evitar sentirse nerviosa.
—Está bien— dijeron sus padres. —Nuestra pequeña Sigrika lo logrará. Y después de eso, te dirigirás a la Academia Fuegostelar. Ese lugar tiene sus propias pruebas esperándote.
—¡Mmm!— asintió Sigrika, expulsando su ansiedad fuera de la puerta principal junto con el polvo del camino. Por ahora, solo disfrutaría la cena. Después de todo, el guiso olía realmente bien.
—Ah, por cierto, mamá— agregó de repente. —¿Gara ha engordado? Casi no he podido levantarla.
—Pregúntale a tu padre.
—¿Papá?
—Ja, ja... bueno, puede que un poco— admitió. —Puede que la haya alimentado un poco de más...
Su regalo
La runa se desplegó ante sus ojos como un sol elevándose al cielo.
Pocas personas sabían que las runas no fueron ideadas como símbolos planos, sino algo con gran profundidad, justo como lo que presenciaba ahora. Este pequeño sol se alzó y se extendió, desplegándose mientras derramaba su luz libre y generosamente sobre todo a su alrededor.
Sigrika observó en silencio. Si le pidieran explicar lo que estaba sucediendo, ella diría que toda runa tiene su significado, y que «lo único» que hace es interpretarlo y permitir que se manifieste en la realidad.
«Lo único», se recalcó.
La gente llamaba a esto su don. Como si hubiera nacido capaz de entender los Nombres Verdaderos de las runas, de recurrir al poder que contienen. Y gracias a eso, podía aplicar su don en otros aspectos, como calcular las trayectorias de las estrellas, cumpliendo todo lo que se esperaba de una Solística.
Pero... eso era todo lo que era. Un don.
Un don significaba que este era el único lugar donde podía darlo todo, y ningún otro. Podía recrear los Nombres Verdaderos de las runas, pero sin entender genuinamente su esencia. ¿Cómo podían las runas soportar una energía tan inmensa? ¿Qué eran las ilusiones fugaces que a veces vislumbraba al tocarlas? ¿Hacia qué apuntaban realmente las sílabas que escuchaba, sonidos que nunca podía comprender?
Lo desconocía.
Parada aquí ahora, esperando ser marcada con la «bendición del Motor Reactor», una vez había albergado una esperanza silenciosa: que una vez que la bendición fuera tallada en ella, una vez cruzara este umbral hacia la adultez, la comprensión le llegaría de forma natural.
Pero por supuesto, no fue así.
La runa simplemente se desplegó ante sus ojos. Nada más. Incluso aunque brillaba como un sol.
Esto era lo que significaba «don». Significaba que terminaba aquí y solo aquí. Cualquier cosa más allá de eso, tendría que buscarla por sí misma. Verla por sí misma. Pensarla por su cuenta.
Incluso ahora, cuando no tenía respuestas en absoluto.
Incluso si este don pareciera no más que una sombra proyectada sobre ella por algo mayor.
Sus límites
El páramo helado.
Sigrika exhaló suavemente una bocanada de vapor blanco que se alejó flotando en el aire mientras observaba el rebaño de Exoenjambres sin pastor que vagaba en la lejanía.
Lo había rastreado durante toda la noche.
Le había llevado horas sacarlo de su frenética sobrecarga. Ahora vagaban por las tierras heladas, dando vueltas sin rumbo, pero Sigrika sabía que esto no era una buena señal. Algo en sus unidades de comando y navegación había fallado, dejándolos desorientados y sin sentido. Y tarde o temprano, de repente, volverían a caer en la locura. Cuando eso pasara, el asentamiento roya más cercano sería el primero en sufrirlo.
Era un acertijo, y no quedaba mucho tiempo para resolverlo. Pero no pasaba nada. Estaba lista.
«Sus Nombres Verdaderos... se iluminarán».
En el siguiente instante, las runas se encendieron entre el rebaño de Exoenjambres y detonaron. Las vueltas sin sentido cesaron, y en su lugar surgió la rabia. Los Exoenjambres recalibraron su dirección y cargaron directamente hacia Sigrika.
Sus pasos atronadores rompieron el silencio de las tierras heladas. El suelo tembló. Sigrika apretó la empuñadura de la daga y comenzó a trazar runas en el aire.
Calma. Concentración. Estos eran los requisitos absolutos para dibujar y descifrar runas. Trazo por trazo, los símbolos se formaron en el aire al tiempo que los Exoenjambres se abalanzaron sobre ella, con su furia calentando tanto el propio aire que incluso la nieve bajo sus pasos comenzó a derretirse.
Tres... Horadaron profundos surcos que se extendían a través del hielo. Las runas parpadearon en sus cuerpos, pero no consiguieron frenarlos. Impulsados por una sola orden de avanzar, solo aceleraron, más y más rápido.
Dos... Sigrika tocó el extremo con su hoja y desapareció. Casi al mismo momento, cada runa de los Exoenjambres se encendió, y Sigrika se deslizó entre ellos, moviéndose a través de sus filas por los senderos que sus runas habían tallado.
¡Uno! Trampa de runas activada. Estallaron explosiones en cadena. Cuchillas de viento desgarraron los Exoenjambres, cortando su avance. En el centro de todo, la daga de Sigrika perforó la clave del acertijo.
Cuando las ondas de choque finalmente se desvanecieron, aterrizó suavemente, impulsada hacia adelante por un Solistirpe. Detrás de ella, el rebaño, enloquecido durante toda una noche, por fin guardó silencio. La última runa entre sus dedos se dispersó en motas como estrellas.
«Eso estuvo... cerca». Si no fuera por el Solistirpe que la estabilizaba, se habría desmayado ahí mismo. Sus manos aún temblaban, y su corazón latía rápido contra sus costillas. Sabía por qué. La runa más importante, la última, no había llegado a iluminarse. No había respondido a su interpretación. No había funcionado en absoluto.
Si las trampas preestablecidas no se hubieran activado exactamente como calculó... Si las cuchillas de viento hubieran sido incluso un poco más débiles...
En ese momento, entendió sus límites. Y comprendió que el don en el que confiaba estaba lejos de ser omnipotente.
Habría momentos en que las runas no podrían ser descifradas. Su don también tenía límites.
Y esto, solo esto, era en lo que tenía que confiar. Tenía que leer las runas correctamente, porque si cometía el más mínimo error, todo resultaría diferente.
Nadie le había dicho nunca esas palabras, así que ahora se las dijo ella misma.
Su sombra
Se quedó inmóvil.
Los estudiantes pasaban a su lado. Algunos hablaban con entusiasmo de las actividades de los clubes, otros corrían para llegar a clase, unos cuantos se quejaban de la cantidad de tareas pendientes. Fluían hacia la academia en corrientes infinitas, como arroyos incesantes, y ella se quedó ahí entre ellos, como un ancla hundida en la oscuridad, luchando por mantener su posición.
Esta era la nueva vida que tenía que afrontar.

Sigrika despertó sobresaltada. Le llevó un momento darse cuenta de que ya no estaba en casa. Ahora era alumna de primero en la Academia Fuegostelar.
Lo que la esperaba no eran solo runas. Nuevos cursos. Nuevo conocimiento. Nuevas personas. Todo lo desconocido se desplegó ante ella. Sin embargo, en lugar de luz, proyectó sombras que pesaban mucho sobre su ser.
Aún no se había adaptado a la vida académica. Justo el día anterior, ejerciendo como asistente de enseñanza por primera vez, le habían encargado relatar las costumbres royas a sus compañeros de clase. A mitad de su explicación, la había invadido una extraña mezcla de confusión y presión, algo que nunca había sentido antes. Dos días atrás, ni siquiera sabía cómo evitar que TARD-E cantara a la hora programada. Y antes de eso...
Se había quedado en las puertas de la academia, viendo pasar a la gente, incapaz de decidir qué dirección tomar.
Todo era conocimiento nuevo, inmenso, abrumador, sin un lugar claro para comenzar. A diferencia de las runas, estas cosas no estaban construidas por puntos y líneas. No le ofrecían la comodidad de la familiaridad.
Sigrika apartó las sábanas y saltó de la cama. Se aseó rápidamente e hizo acopio de sus cosas: las notas que había organizado ayer, su tarea de biónica, los materiales de preparación para ecología y comunicaciones...
Momentos después, con los brazos llenos de libros, salió apresuradamente y se fusionó con el río de gente.
Tenía que encontrar su lugar entre esas sombras. Tenía que entender su estructura y arrancar conocimiento de su interior.
Sus palabras
Sigrika se quedó en la puerta de su casa, con la mano sobre el pomo. No la abrió durante un rato.
Uf... Aún era difícil. Difícil decir todo en voz alta, admitir su agotamiento, su infelicidad. Incluso enfrentarse a su propia familia, ahora lo encontraba difícil.
O quizás le resultaba tan difícil precisamente porque eran su familia.
Después de todo, no quería que se preocuparan por ella.
—Está bien— se dijo a sí misma. —Si no puedo afrontar a mi propia familia, ¿cómo voy a afrontarme a mí misma?
Finalmente se decidió y giró el pomo, pero la puerta se abrió sola. Y ahí estaba su madre, mirándola con una mezcla de cariño e impotencia.
—¿Qué haces ahí fuera, tanto rato?
—Mamá...
—¿Qué pasa?— preguntó su madre gentilmente. —¿Hay algo que tienes miedo de contarme?— sonrió dulcemente. —No hay problema, cariño. Podemos tomarnos nuestro tiempo.

Sigrika se acercó y la abrazó, y algo dentro de ella se quebró. Quizás era el muro que había construido. Había usado tantas cosas para levantarlo, entre ella y su familia. Su orgullo. Su agotamiento. Y su amor. Quería que estuvieran orgullosos de ella, y por eso nunca contó lo cansada que estaba. Nunca lo dejó entrever. Pero ahora... sintió que finalmente podía.
—He conocido a algunos amigos— comenzó. —Amigos realmente buenos.
Y había mucho más que quería contarles.

Líneas de Voz de Sigrika

Pensamientos: I
Oye, ¿estás libre el próximo fin de semana? ¿Te apetece venir al Bosque Bjartr conmigo? ¡Conozco un lugar secreto con mucha miel del atardecer! ¡Ñam!
Pensamientos: II
Estos Solistirpes son amigos míos. Sé que algún día volverán a los Soliárboles, convirtiéndose en pequeñas chispas. Claro que me entristece ver amigos partir, pero es su elección.
Pensamientos: III
Llevo estudiando estas runas desde muy pequeña. Nunca las veo planas en mi mano; distingo su profundidad. Son un fragmento de historia o una coordenada, como los surcos grabados en la Maderaférrea para marcar el pasado. Al descifrarlas, veo proyecciones de civilizaciones aún desconocidas. Lo que contemplo es tan inmenso que no puedo evitar preguntarme si, cuando las descifro... ¿ellas también me descifran a mí, a su modo?
Pensamientos: IV
Después de lo ocurrido, llamé a mamá y se lo conté todo. Los acertijos que resolvimos juntos, mi miedo a no ser suficientemente buena, lo cerca que estuve de rendirme... y cómo, en cada momento de debilidad, tú estabas ahí para apoyarme, diciéndome que aunque fallara, todo estaba bien. Quizás fue así como logré superar la versión de mí en el Lado Oscuro. Mamá se quedó callada un buen rato. Entonces le pregunté si estaba bien y me dijo: «Llevas tanto tiempo con esta gran carga...». Nunca pensé que diría eso. Pero entonces cerré los ojos y me sentí realmente aliviada.
Pensamientos: V
Ahora quiero aprender cosas más interesantes y ver lugares que nunca he visto. No huiré de mis responsabilidades, pero también escucharé a mi propio corazón. Probaré cosas que solo yo puedo experimentar. Me has hablado sobre tantos lugares increíbles, como Jinzhou, Raguna, Septimont... ¡Si alguna vez puedo, me encantaría visitarlos! ¿Me acompañarías?
El pasatiempo de Sigrika
En casa, un abrazo significa algo especial. Cuando alguien se va, lo despedimos con un abrazo lleno de bendiciones. Y cuando vuelve, lo recibimos con un abrazo lleno de alegría. El Páramo Helado es tan frío que el aire parece congelarte. En un mundo así, lo que más anhelas es esa calidez, ligera como el plumón. Así que... ¿quieres un abrazo, {Male=mentor;Female=mentora}?
El problema de Sigrika
Si es posible, me encantaría mantener nuestra amistad durante mucho, mucho tiempo. Pero sé que el tiempo tiene su propia voluntad.
Comida favorita
Cuando salgo de casa para ir al cole, mamá me pone un frasco enorme de dulce Fruta crujiente, hecho por ella misma. Envuelve el frasco cuidadosamente en hielo para que se mantenga bien crujiente. Por eso pesa tanto el frasco. ¡Es proporcional al cariño que contiene!
Comida que no le gusta
¿Has probado alguna vez la Espora de helecho asada? ¡No lo hagas, en serio, no lo hagas! Es tan amarga que solo pensar en ella me da dentera. ¡Preferiría almorzar en la cafetería antes que comer algo tan horrible! Y con eso no digo que lo que sirven en la cafetería pueda llamarse «comida», ¿eh? Espera, ¿que mañana van a servir gelatina de Espora de helecho asada en la cafetería? ¡Ay, no, no, no! La Espora de helecho asada ya es en sí una pesadilla, ¿así que gelatina de eso? Puaj...
Ideales
¡Aún quiero estar a la altura de las expectativas de todos! Pero ahora, no me presionaré en exceso ni me detendré solo por el miedo de fallar. Porque ahora sé que este es el camino que elegí. ¡Y quiero dar todo lo que soy!
Chat: I
¿Este accesorio para el pelo? Fue un regalo de papá. Siempre viajaba por el Páramo Helado, trayendo todo tipo de baratijas extrañas. Solía decirme que nuestras vidas no deberían reducirse al Bosque Bjartr. Bueno, algún día, cuando pueda, también quiero viajar. Así, tal vez, pueda contar historias tan interesantes como las suyas, lo bastante deslumbrantes para hacer sonreír a los pequeños de la tribu.
Chat: II
Cuando era pequeña, mamá me llevaba al Páramo Helado a pastorear los Exoenjambres. Por la noche, me acostaba sobre ellos y miraba las estrellas, una por una. Mamá decía que las estrellas son el punto final de un acertijo. Yo las conectaba, una con otra, y así... ¡todo parecía diferente! Las estrellas ya no eran fragmentos dispersos de oro, sino que cada una tenía su propio significado. Esa fue mi primera percepción de los «acertijos». ¿Qué es un acertijo? ¿Qué implica descifrar? ¿Qué significa la respuesta? El acertijo es el cielo estrellado mismo. Descifrarlo es encontrar las conexiones ocultas. Y la respuesta... sale a la luz en el momento en que unes las conexiones.
Acerca de Denia
Nia siempre dice: «Si no puedes terminarlo, simplemente déjalo. Descarta lo difícil o triste. Huir hace todo mucho más fácil». Pero cuando estudio hasta tarde, ella está justo ahí, a mi lado. A veces pienso que tal vez ella sea la que menos quiere huir en realidad. Nunca habla de sí misma, así que no sé muy bien qué siente su corazón. Aun así... espero que podamos seguir siendo amigas mucho, mucho tiempo.
Acerca de Lynae
Lynae va y viene como el viento. Por dondequiera que pase, deja colores deslumbrantes. Esos colores son sus acertijos, y la sonrisa en su rostro... es la respuesta.
Acerca de Aemeath
¡Adoro las canciones de Flota Lananieve! Pero la última vez que tuvo un encuentro de fans, yo estaba en pleno estudio de campo en el Páramo Helado... ¡Es-espero tener otra oportunidad de asistir! ¡Me encantaría verla!
Acerca de Luuk Herssen
Tras el incidente de la Celebración del Nuevo Sol, algunos alumnos propusieron hacer una pancarta para el Dr. Luuk. Cada vez que alguien se siente mal, él siempre está ahí para echarle un vistazo y hablar el tiempo que necesite. Sugirieron ideas como «Mejor consejero de Fuegostelar» o «Mejor doctor y mejor asesor». Pero si me preguntas, yo escribiría: «El que siempre tiene caramelos».
Acerca de Lucilla
Las clases de la rectora Lucilla son muy divertidas. Cuando enseñó historia de la indumentaria roya, ¡convirtió el aula en un taller de estilismo improvisado! Pero matricularse en sus clases es casi imposible. ¡Cada vez que salen listas de asignaturas, tengo que pegarme a la pantalla y hacer clic tan rápido como puedo, o desaparecen en segundos! Y en el foro de reseñas de profesores, su página está llena de estudiantes quejándose: «¡¿Cómo puede alguien que enseña de todo tener clases que se llenan en segundos?!»
Deseos de cumpleaños
Hoy es tu cumpleaños, ¿verdad? ¡Feliz cumpleaños, mi {Male=querido mentor;Female=querida mentora}! Esta caja llena de obsequios es para ti. ¡Mira! Un frasco de Fruta crujiente, una bufanda tejida con bendiciones rúnicas, un peluche esponjoso de Solistirpe... y este Piedrasol que hice. Da igual dónde estés, siempre señalará el sol. ¡Espero que la luz del sol te acompañe siempre, y que todos tus deseos se hagan realidad!
Inactivo: I
Sonríe a la cámara. Tres, dos, uno...
Inactivo: II
*Sonido de esfuerzo*
Inactivo: III
Hola, madre... Ajá, estoy bien. Tengo amigos nuevos...
¿Cómo estás tú?... Sí, lo sé. Prométeme que te estás cuidando.
Tengo un montón de ganas de comer tu Fruta crujiente...
¿Mis calificaciones? ¡Oh, no están mal! ¡Vamos, no te preocupes por mí! Sí, sí, lo haré. Lo prometo...
Autopresentación
¡Hola, soy Sigrika! ¿Quieres entender lo que significan las runas? ¿Necesitas ayuda con algo? ¡Yo soy a quien debes preguntar!
Saludo
Guardaré todo esto en mi corazón para siempre.
Unirse al equipo: I
Valioso como el oro...
Unirse al equipo: II
Encontraré una solución.
Unirse al equipo: III
Las runas serán nuestra guía.
Ascensión: I
Es el momento de marcar el próximo punto de partida...
Ascensión: II
Cuando el Nombre Verdadero es revelado, la runa se ilumina.
Ascensión: III
Ahora veo más... así que eso era lo que me molestaba todo este tiempo.
Ascensión: IV
De algo plano a algo muy profundo, el significado de las runas se despliega ante mis ojos. Parece infinito...
Ascensión: V
¿Estoy... llorando? Nu-nunca imaginé que tocaría los Nombres Verdaderos mismos. Son hermosos, deslumbrantes... Llegar tan lejos y ver tanto... Gracias, {Male=mentor;Female=mentora}.
Ataque básico
¡Cañón de pierna!
Ataque cargado: I
¡Yia!
Ataque cargado: II
¡Ya está!
Ataque cargado: III
¡Te encontré!
Ataque cargado: IV
¡Ayúdame!
Ataque cargado: V
¡Chuluu!
Ataque cargado: VI
Y... a deslizarse.
Ataque aéreo: I
Guluuluu...
Ataque aéreo: II
Suavemente...
Ataque aéreo: III
¡Hola!
Ataque aéreo: IV
... ¡Abajo vas!
Habilidad de resonancia: I
El verdadero nombre del viento.
Habilidad de resonancia: II
Siente su aliento.
Habilidad de resonancia: III
¡Oh, oh, cuidado!
Habilidad de resonancia: IV
Uno, dos, tres...
Habilidad de resonancia: V
¿Sabes lo que significa «explosión»?
Habilidad de resonancia: VI
¡Buuum!
Habilidad de resonancia: VII
¡Detonación!
Habilidad de resonancia: VIII
¡Recuerda esto!
Habilidad de resonancia: IX
¡Mantén la cabeza fría!
Liberación de resonancia: I
¡Nombre Verdadero, ilumínate!
Liberación de resonancia: II
Directo a las estrellas.
Liberación de resonancia: III
*Sonido de esfuerzo*
Habilidad Intro
Déjame.
Golpe: I
¡Ay! ¡Eso duele!
Golpe: II
¡Estoy volando!
Golpe: III
Debería tener más cuidado.
Herido: I
Solo un pequeño desliz.
Herido: II
¿Puedo seguir así?
Herido: III
Esto no me define.
Derrotado: I
No estuve a la altura de... las expectativas...
Derrotado: II
Incluso las estrellas caen a veces...
Derrotado: III
¿Fue... culpa mía?
Invocación de Eco
Saluda a mis amigos.
Transformación de Eco
¡Mira, Sigrika la Solistirpe!
Enemigos acercan
Déjame ese acertijo.
Planeo
Como si fuera un pájaro...
Sensor
La respuesta está cerca.
Esprint
Más veloz que un conejo.
Cofre de suministros: I
¡Brillando como una estrella!
Cofre de suministros: II
Una recompensa por resolver un acertijo.
Cofre de suministros: III
Lo mantendré a salvo.