Gran forja del interrogante divino
2 Piezas establecidas
PV máx. +
4 Piezas establecidas
El Daño CRIT que el portador inflige a los enemigos con reducción de DEF aumenta en un
Piezas de reliquia
Máscara de bestia de fuego del maestro forjador
HEAD
Solo los artesanos más expertos pueden forjar armas divinas con el poder del Emperador Pedernal. Aunque el inmenso heliobus, semejante a un sol azul, se encuentre sumido en un profundo sueño, acercarse a sus llamas es sumamente peligroso. El más mínimo descuido hará que quien lo intente se vea afectado con ilusiones mentales. Los nativos de Xianzhou gozan de una vida muy longeva, por lo que, con el paso de los años, acumulan en su corazón demasiado amor, ira, rencor y enemistad. La más mínima perturbación podría amplificarse hasta convertirse en una ilusión capaz de provocarles un colapso mental. Desde la fundación del Zhuming de Xianzhou, incontables artesanos inexpertos, e incluso célebres maestros, perdieron la conciencia a manos de los heliobus por la más mínima flaqueza mental. Algunos se mataron entre ellos en ataques de ira, mientras que otros sucumbieron a la locura al no lograr forjar una obra satisfactoria. Cuando el general Huaiyan ocupaba el puesto de Maestro Herrero, forjó esta máscara de bestia de fuego especialmente para que los artesanos de voluntad inestable pudieran protegerse de la corrosión de la energía abrasadora y mantener la lucidez. Pero siempre hay quienes se niegan a seguir las reglas. Los ancianos ribhus que custodiaban el Palacio de la Forja recuerdan claramente el día en que un genio de raza de corta vida llamado Yingxing entró al palacio para forjar una espada y se negó a que la máscara le obstruyera la visión. Habían visto a demasiados jóvenes volverse arrogantes por su talento, por lo que solo esperaban a que enloqueciera para darle una buena lección y moderar su carácter. Pasó un cuarto de hora, dos horas, un día y una noche, y cada vez acudía más gente al Palacio de la Forja para observar. La silueta del joven se distorsionaba entre el humo, pero el sonido del yunque jamás cesó... Nunca olvidarán el momento en que se completó el temple: la hoja de la espada, límpida como el agua otoñal, reflejaba la mirada helada de aquel joven.
Guanteletes de acero fino del maestro forjador
HAND
Solo aquellos que posean una fuerza descomunal pueden usar con facilidad estos guanteletes forjados por los ribhus. Recordó que, cuando llegó al Zhuming, el primer golpe que dio con el martillo hizo que el dolor atravesara los guanteletes y le recorriera las palmas de las manos. Pero, al pensar en la masacre que las abominaciones de la Abundancia habían causado en su tierra natal, dejó que la sangre goteara de sus manos y siguió martilleando cada vez más rápido. "Para convertirte en un herrero legendario, primero debes cuidar tu herramienta más importante: tus manos". Huaiyan negó con la cabeza. Parecía haber comprendido algo. Una espada flexible, curvada como la rama de un sauce, capaz de cortar un cabello si se posara sobre su filo; mecanismos intrincados y complejos, capa sobre capa... Podía percibir la curvatura y los rasgos de cada metal. Sus manos eran como una regla: sus dedos detectaban hasta la más mínima diferencia. Desarmaba y ensamblaba la maquinaria más compleja. Las armas aurúmatas que construía se convirtieron rápidamente en una ventaja para Xianzhou en su lucha contra las abominaciones de la Abundancia. Tiempo después, tenía las manos envueltas en vendas y sangraban con el más simple golpe de martillo. Cuando diez mil hojas lo atravesaban, agarraba la espada una y otra vez, como si suplicara algo, como si pagara por algo. "¿Lo recuerdas?", preguntó aquel hombre. Él no respondió. En medio de aquella tortura desgarradora, el remordimiento ardía como una llama abrasadora que reducía a cenizas el pasado.
Camisa de artesano a prueba de fuego del maestro forjador
BODY
Ponerse el uniforme de Maestro Herrero no cambió sus costumbres. El hombre es como su arma y el arma es como el hombre. Qué armas forjar y para quién forjarlas sigue dependiendo únicamente de sus gustos y disgustos. "Si me caes bien, no cobro ni un centavo. Si me caes mal, ni con todo el oro del mundo aceptaré". Siguiendo la naturaleza de cada persona, el artesano desmonta y pule los diseños que en un principio buscaban la perfección, hasta que realmente se ajustan al instinto de combate de quien los usa. El fuego del yunque parpadea. Lo que se refleja en sus ojos ya no es la frialdad del metal y la piedra, sino la heroica figura de quienes empuñan la espada forjando grandes hazañas. El Gran Maestre que domina las olas con una fuerza descomunal necesita una lanza que pueda perforar armaduras. La espadachina que se mueve con suma rapidez y es imparable, se complementa a la perfección con una espada afilada capaz de cortar la luz. La piloto que a menudo se adentra en el peligro sin apoyo alguno necesita un arco curvo para protegerse. Y para el joven estratega, la imponente Archa del Devastador, tal y como la quiere, a la espera de que alcance todo su potencial. Destrozaron la Montaña Zhou, decapitaron a Panli, cazaron a Mingxiao, capturaron a Hoolay... Los informes de victoria llegaban como copos de nieve. Donde apuntaban las espadas del Quinteto Nube Alta, ninguna abominación de la Abundancia quedaba en pie. "Para las espadas, desgastarse en el campo de batalla es su destino. ¡Úsenlas sin preocupación! Y si se rompen, ¡vengan a buscarme!". Pero mucho tiempo después, él aún tenía que enterrar con sus propias manos las armas que había forjado. "Preferiría... que ninguno de nosotros tuviera un lugar donde ser enterrado...". En la isla solitaria de Insumousu, las espadas envejecieron, pero él seguía siendo joven.
Botas pesadas sin ataduras del maestro forjador
FOOT
Cuanto más cerca se está del núcleo del Emperador Pedernal, más terrorífico es el campo gravitatorio. Para contrarrestarlo, los artesanos del Zhuming crearon unas botas con un dispositivo de suspensión de retroceso que les permite moverse libremente. No sabía desde cuándo, pero recorrer la zona central por la que antes caminaba con facilidad ahora le costaba mucho. Sus maestros, amigos y compañeros seguían igual que el primer día, pero las canas empezaban a asomar en sus sienes. "No eres inmortal. Descansa unos días, y cuando hayas recuperado fuerzas, podrás seguir forjando...". Los consejos del general pasaban una y otra vez junto a sus oídos, pero él los ignoraba con una sonrisa. "Maestro, me alegro de estar envejeciendo. ¿Sabe por qué?". Sin esperar la respuesta de Huaiyan, le puso en las manos una copa de licor fuerte. "Al menos no tendré que sufrir la tristeza de perderlos. ¡Se lo suplico, cuando llegue el momento, derrame al menos unas lágrimas por mí!". Había forjado innumerables armas divinas a lo largo de su vida, pero jamás había intentado usar la carne y la sangre de la Abundancia como hierro para volver a forjar una vida extinta. Aun empleando todas sus habilidades, su querido amigo solo pudo regresar con el aspecto de un monstruo, lo que provocó una catástrofe con innumerables víctimas. Cuando volvió a abrir los ojos, en su mirada ya no brillaba la luz de un artesano, tan solo las brasas apagadas de una fragua que jamás se extinguiría. Se despojó de las vestiduras de herrero, y el nombre de Yingxing se desvaneció como cenizas al viento. El prodigioso Maestro Herrero pasó a ser historia. Sin importar si los artesanos querían seguirlo, criticarlo, imitarlo o superarlo, nadie podía ignorar las huellas que había dejado. Aún hoy, los aspirantes a artesano del Zhuming deben aprender al iniciar sus estudios las obras que él dejó escritas. Pero él ya había tomado otro camino. Envuelto en un odio interminable, usaría su propio ser como materia prima y el resto de su vida para templar y forjar una posibilidad de redención que quizás nunca alcanzaría.