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Plañidera iluminaestrellas

Plañidera iluminaestrellas

2 Piezas establecidas

Aumenta la VEL en un 6%.

4 Piezas establecidas

Cuando el portador lanza su habilidad básica o habilidad definitiva sobre un aliado distinto de sí mismo, la Exultación del objetivo de la habilidad aumenta en un 16% durante 3 turnos. Si el portador tiene 10 o más puntos de ¡Bien hecho!, el Daño CRIT de todos los aliados aumenta adicionalmente en un 12% durante 3 turnos.

Piezas de reliquia

Máscara del llanto de la Plañidera
Máscara del llanto de la Plañidera
HEAD
A menudo, hay Bufones que sospechan que la tristeza de los Plañideros es falsa. El llanto de los actores es producto del diseño deliberado del guion. ¿Quién puede saber sus verdaderos sentimientos? En la prolongada Guerra Interestelar de la Energía, inspirados por el Eón de la Exultación, los Plañideros y los Bufones acudieron juntos al campo de batalla repleto de huesos para mostrar su magia ante el universo. El telón del firmamento se agitó y ocultó los rastros de la Legión. Al segundo siguiente, el enorme ejército ya había sido trasladado al otro lado del agujero de gusano. Los soldados se miraron entre sí y no tuvieron más remedio que soltar sus armas. "Plañideros, ya hay suficiente llanto en una guerra, ¿qué más pueden ofrecernos?". Una exquisita góndola navegó desde el mar de estrellas y un melodioso canto resonó por todo el campo de batalla. Al instante siguiente, las estrellas se apagaron, el cosmos se convirtió en un oscuro escenario y la verdadera guerra se transformó en una espectacular ilusión trágica. Los soldados, sumidos en la ilusión efímera de una obra de teatro, vivían la trama de masacrarse entre sí. Los muertos no podían volver a sus hogares y los vivos padecían de la maldición. "¡Oh, villano que todo lo destruyes, resulta que tú también tienes madre, tú también tienes hijos!". Al recitar estas palabras, una máscara rota se lamentó a gritos. "Dentro de quinientos años, en la superficie de una estrella, esta bala seguirá tan candente como siempre, pero ¿dónde estaremos nosotros?". Bajo los subtítulos mudos, se hallaba una máscara ensangrentada que sollozaba en silencio. "¡Oh, huesos a orillas del río sin nombre, quienes los añoran aún derraman lágrimas por ustedes!". Numerosas máscaras entonaron una elegía al unísono. ... Los necios obsesionados siempre codician las máscaras de quienes están en el escenario. De entre ellos, la ladrona más famosa tal vez sea Carla Harper. Se infiltró a escondidas en la góndola y le robó la máscara al líder de los Plañideros con la intención de gastar una broma de mal gusto: revelar su identidad como Bufón en el clímax de la tragedia. Al caer el telón, los soldados despertaron como de un sueño; comprendieron lo absurda que era la guerra y se retiraron entre vítores, como sobrevivientes de un desastre. El líder de los Plañideros le quitó suavemente la máscara a Carla Harper, pero descubrió que ya tenía el rostro bañado en lágrimas.
Abanico vistoso de la Plañidera
Abanico vistoso de la Plañidera
HAND
"La esencia de la actuación reside en lo que ocultas", le dijo Iggie a los novatos de la compañía de Plañideros mientras agitaba su abanico. "¿Conoces la teoría del Leviatán? Si te parece enorme, es porque solo te ha mostrado una diezmilésima parte de su cuerpo". Se dice que el abanico que sostiene en sus manos es un objeto raro, y que las historias mágicas están escritas en su reverso. A bordo del Astrovelero, hay quienes llegan y parten cuando el barco atraca, quienes anclan toda su vida en cubierta y quienes se adentran en el mar estelar sin volver jamás. Pero Iggie siempre permanece en aquel rincón del camarote, narrando la historia de la expedición contra la Plaga. "Aquel día, los Bufones robaron nuestra góndola y un grupo de Anónimos se escondió en el fondo de la embarcación...". "¿Y dónde andaba entonces el líder de los Plañideros?", preguntó alguien. "Ese líder de los Plañideros tan poco fiable estaba copa en mano y nadie sabía adónde había ido. De todas formas, en la góndola se apiñaron seres de las más diversas civilizaciones: hombres de moho gelatinoso, dragones de huesos, espectros plateados de Kopo'an... ¡Y ese maldito grupo de Bufones desapareció al llegar al destino!". "Dicen que fueron testigos de la guerra entre Eones". "El gran mazo del Señor del Ámbar, la afinación de Ena, la multiplicación infinita del Enjambre... Nadie puede olvidar el espectáculo que hizo temblar el cielo estrellado. Y, por supuesto, la aparición de Aha: un gran truco de magia indescriptible que convirtió a los propios dioses en personajes de una comedia...". "Ya estás adulando a Aha otra vez". El joven Plañidero miró con escepticismo. Iggie se echó a reír. "Es completamente normal que no lo entiendan. Para Aha, la esencia de la actuación está en ocultar algo, para que la próxima vez la sorpresa sea aún mayor...". Inspirados por Iggie, algunos Plañideros escribieron tragedias que arrasaron por todo el cosmos, y otros se convirtieron en maestros de dramas emocionales desgarradores. Todos estaban convencidos de que detrás del abanico de Iggie había aún más historias extraordinarias. Hasta que, tras su muerte, entre sus reliquias encontraron aquel abanico. El reverso del abanico estaba en blanco, salvo por dos líneas de texto diminuto, casi invisibles: "La esencia de la actuación reside en lo que ocultas".
Traje cómico de la Plañidera
Traje cómico de la Plañidera
BODY
Entre los Plañideros circula una profecía conocida como "Los dos payasos y un chiste": Al inicio de la historia, dos payasos contaron un chiste. El público estalló entre carcajadas que no cesaban. A mitad de la historia, uno de los payasos murió de la manera más ridícula. El público guardó silencio. Al final de la historia, el payaso superviviente contó el mismo chiste ante la lápida del que había muerto. Solo entonces el público rompió a llorar. Surcando el cosmos en góndola, los Plañideros percibieron con agudeza que la Exultación de entonces ya no era la misma de antes. Como en medio de una historia, los chistes del payaso dejaban de arrancar carcajadas, y para romper el silencio del público, no quedaba más remedio que inyectar dosis cada vez mayores de dopamina. Una marea llamada "Deseo" arrasó los mundos: el sufrimiento ajeno como fuente de burla, el placer como excusa para la decadencia. Así, el canto de los Plañideros se volvía cada vez más triste. Las lágrimas más amargas eran las que brotaban por aquellas sonrisas. En sus peregrinajes con la compañía, recopilaban historias de galaxias extintas y las transformaban en tragedias que cobraban vida en escena. Creían que ese espíritu sublime purificaría el alma del público y lo llevaría a reflexionar sobre sí mismo. Pero los trajes se desgastan y las máscaras se rompen con facilidad, y el Plañidero itinerante acaba siendo visto como un presagio de la muerte, no bienvenido allá donde va. ¿Cuándo llegará el final de la historia? ¿Cuándo se conmoverá el público entumecido? Los Plañideros guardan silencio, esperan y vagan, confiando en que la deidad a la que veneran vuelva a derramar lágrimas sobre el mundo.
Botas de danza de luna creciente de la Plañidera
Botas de danza de luna creciente de la Plañidera
FOOT
Los Plañideros recorren el cosmos con sus botas de danza, y a veces se preguntan: ¿es el calzado quien los lleva a vagar, o es su propia voluntad? Sea como sea, la leyenda dice que solo los niños más talentosos pueden dominar a su antojo las botas de danza más suntuosas. El anciano Plañidero aún recuerda el día en que aquella niña abandonada llegó a la compañía. Ellos se compadecieron de ella entre llantos ante su infortunio, pero ella respondió a su lástima con una carcajada. "¡Maldición, no quiero llorar!". Al crecer un poco, la traviesa niña desarmó un laúd de seis cuerdas para usarlo como utilería, adaptó los cánticos sagrados de los Plañideros en melodías de juerga y lanzó al aire unos dulces improvisados que, al caer, se transformaron en un pequeño barco cargado de delicias. Sus botas de danza la llevaron por todo el cosmos. En la obra «La expedición imperial», dirigió a los Plañideros en una representación de mímica, recreando aquella farsa de abrupto final con el entrechocar de tornillos y engranajes, lo que obligó a incontables intelitrones del público a suspender temporalmente su funcionamiento para contener el torrente de dolor que brotaba de sus módulos emocionales. En Xianzhou, aprendió las artes escénicas locales y, con su cadenciosa y melodiosa voz, arrancó carcajadas y lágrimas a la raza de larga vida. La compañía llegó incluso a Punklorde, y la función titulada «La sala de juegos eterna» cosechó decenas de miles de comentarios que decían lo mismo: "Lloré demasiado". Sin saber desde cuándo, ella empezó a desaparecer con frecuencia, hasta que al final nadie pudo encontrarla. Hay quienes dicen que la líder de los Plañideros siempre ha estado presente, y que cualquiera de los que la rodean podría ser ella con una máscara puesta. Hay quienes dicen que se fue a vivir otra vida, pues ese es el camino inevitable para convertirse en el Plañidero más grande. Así que, cuando los Plañideros se calzan las botas de danza y parten nuevamente, siempre aguardan con esperanza... Aguardan que a la vuelta de la siguiente esquina vuelva a aparecer, sonriente como siempre, invitándoles a asistir a un espectáculo grandioso como nunca antes han visto.

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