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Hereje del fruto prohibido

Hereje del fruto prohibido

2 Piezas establecidas

Daño CRIT +16%.

4 Piezas establecidas

Aumenta el daño que inflige el ATQ básico del portador en un 36%. Cuando el portador lanza el ATQ básico, su ATQ aumenta en un 20% durante 2 turnos.

Piezas de reliquia

Instrumento craneal de la hereje
Instrumento craneal de la hereje
HEAD
En la Sociedad del Conocimiento circula un dicho: "Cubrirse el rostro es símbolo de sabiduría". Sin embargo, a diferencia de la racional mesura de las cabezas de yeso, los instrumentos en la cabeza de la erudita destellan con peligro y secretos prohibidos. "Dicen que no deja de practicarse lobotomías, dispuesta a sacrificar sus propias sinapsis para seguir el ritmo de los genios". "Dicen que considera la materia gris como carne cruda, y que su cráneo está lleno de agujeros acumulados a lo largo de los años". Ignoró los rumores hasta que unos entrometidos la detuvieron. Observaron los finos tubos de electrodos de la carcasa metálica y le preguntaron con entusiasmo si realmente había profanado un alma sagrada. La erudita soltó una carcajada burlona. El crujido metálico de los resortes resuena en la sala del saber, y los electrodos destellan como un cielo estrellado. Hermosas estructuras dendríticas se despliegan en las placas de Petri, pensando a la velocidad de la luz mientras las señales viajan entre miles de millones de células, transmitiendo un conocimiento profundo e inspiración. "Cobardes, ni siquiera tienen el valor de diseccionar la verdad, ¿y pretenden enseñar a otros cómo explorar los límites del conocimiento?". Esas fueron sus últimas palabras, pronunciadas entre gritos que se sucedían uno tras otro. Cuarenta y tres mil ochocientas veinticuatro horas del sistema después, el Departamento de Tecnología dio la bienvenida a una estudiosa de la pureza: flotaba a la deriva en un enorme tanque lleno de líquido cefalorraquídeo, conectándose a sí misma con los secretos más oscuros del universo.
Guantes de inyección de la hereje
Guantes de inyección de la hereje
HAND
¿Cómo hacer caber una ballena enorme en un plato pequeño? ¿Cómo hacer que un cerebro albergue el conocimiento? Lo sacrificó todo por descifrarlo: el derramamiento de sangre es el adorno más leve, y la confusión nunca ha tenido permiso de existir. La jeringa metálica yace en silencio justo ahí, con genes ancestrales fluyendo en su cilindro y un secreto que trasciende lo ordinario. Ya la había probado en numerosos organismos. Esta vez, clavó la aguja en su propia arteria. En el instante en que la esencia abrasadora inundó sus venas, el mundo se fragmentó en millones de destellos parpadeantes. Ella cayó. Atravesó capas y capas de oscuridad, regresando al océano primigenio. Él rugió, descendió sobre una tierra ancestral, y los dioses proyectaron desde el pasado sombras colosales que atravesaban el universo entero. Ella vio cómo la góndola remontaba la corriente, la máscara del Plañidero era arrancada y caía al suelo. Un punto ínfimo reía y lloraba a carcajadas, lanzándose en embestida contra sí misma. Una misma era la bestia colosal, agazapada en los pliegues del cosmos. Devorando, desgarrando, sollozando y saboreando. ... Tragándose un ciclo de luna llena. Se despertó de golpe. Un líquido ardiente manaba por todos los orificios al mismo tiempo. Extendió la mano y la vio teñida de carmesí, lo que la hizo soltar una carcajada como la de una Bufona: "Así que es eso... Tenemos que caminar por el sendero de la degeneración. ¡Ellos nos esperan allí!". "Sin necesidad de la estrecha inteligencia humana, tan solo interpretando lo que vemos, podemos atisbar el origen del universo". Estaba convencida de que ya había contemplado el abismo del conocimiento.
Camisa de fuerza de la razón de la hereje
Camisa de fuerza de la razón de la hereje
BODY
Al principio, no era más que un uniforme de trabajo corriente que lucía mientras se movía entre placas de Petri y terminales. A medida que las inyecciones se sucedían, quienes la rodeaban decían que se volvía cada vez más fría. Ella los ignoraba, la calidez nunca había servido de nada en la búsqueda del conocimiento. Hasta que ocurrió aquel accidente en plena noche. Perdió la consciencia. Las cámaras de seguridad solo captaron unos pocos fotogramas distorsionados, pero sabía mejor que nadie lo que ella misma había hecho. El asistente estaba registrando datos con la cabeza gacha cuando, de repente, la levantó con el rostro lleno de horror. Desgarros, salpicaduras, alaridos... ... Huir. Volvió a abrir los ojos. Vio el infrarrojo térmico, sus manos estaban sumergidas en una especie de calor. Borró los recuerdos del asistente y remodeló su cuerpo con una habilidad extraordinaria. Era, exactamente, una parte insignificante de los resultados de su investigación. En cuanto a su propia transformación... no hizo ningún comentario al respecto. "Para evitar que un nuevo accidente interrumpa el progreso de los experimentos, añadan correas de sujeción a mi uniforme de trabajo". Mientras ajustaba el último cierre de las correas, un pensamiento tomaba forma en su mente: "Esta envoltura material se ha convertido en una alteración. El sistema nervioso humano es incapaz de soportar la carga de descifrar el conocimiento". "¿Qué puede contener la sabiduría?". Por ejemplo, ¿un cerebro más grande?
Botas hambrientas de la hereje
Botas hambrientas de la hereje
FOOT
Rara vez abandona el laboratorio, pero sus huellas se extienden por cada rincón del cosmos. La vida siempre florece con más fuerza en las zonas primitivas, repletas de los vestigios que dejaron los ancestros. Vonwacq, el árbol ancestral de Thestang: los restos de Leviatán deben ser regados con sangre de Vigilante. Ahatopía, tierra de fabulación: la carne y la fabuluna deben fusionarse entre sí. ... Pero mientras ella contemplaba el abismo, el abismo fue corrompiendo todo lo que era. Aún recuerda aquel día en que derramó accidentalmente unas gotas de reactivo experimental. Bajó la mirada. Las puntas de sus botas se habían agrietado con una húmeda hendidura, cuyo tejido estaba revestido de hileras de dientes grotescos. "Ham... Ham... Hambre...". "¡Tengo hambre! ¡Tengo hambre! ¡Tengo hambre!". Lloraban, mordisqueaban, le susurraban acerca de un hambre que nunca se saciaba. Ella sabía quién era. Se había "visto" a sí misma incontables veces con sus ojos. Pensó: ¿no era acaso él? Hambriento, insaciable... ¡Hambre! ¡Hambre! ¡Hambre! Ella sonrió y las encerró en una jaula, escuchando cómo los rugidos hambrientos se transformaban poco a poco en gemidos dirigidos a ella... Ya comenzaba a soñar con que, algún día en el futuro, aquel colosal Leviatán también le ofreciera su conocimiento.