
Instituto de Ciencias de la Vida Cósmica
2 Piezas establecidas
Al entrar en combate, si la energía máxima del portador es igual o superior a
Piezas de reliquia

Sinapsis central del Instituto de Ciencias de la Vida
NECK
"Si tu ambición rivaliza con la de un genio y sabes cómo crear valor a partir de la innovación, ¡deberías unirte al Departamento de Tecnología y avanzar de la mano con la Sociedad del Conocimiento!". Los investigadores que logran ingresar al Instituto de Ciencias de la Vida jamás olvidan el momento en el que el supervisor los señala con el dedo. La visión del éxito los hace temblar de pies a cabeza, y los inmensos fondos para investigación y desarrollo los dejan deslumbrados. En este instituto de investigación, creado conjuntamente por el Departamento de Tecnología y la Sociedad del Conocimiento, pensar es el trabajo más importante y la inspiración es el valor monetizable más insustituible de los investigadores. Los eruditos usan microscopios para analizar y reconfigurar la composición de la vida en el universo, manipulan la balanza del mercado y anotan en informes su valor exacto. La maximización de los beneficios desata un frenesí académico, con un sinfín de experimentos asombrosos que a menudo se mueven en zonas grises de la ética. La hibridación de especies, la manipulación genética, la creación de especies... Toda forma de vida en el universo es objeto de estudio para el Instituto de Ciencias de la Vida. Entre los empleados solía circular una broma: Cuando pases junto a un laboratorio a oscuras, nunca sabrás si quien abra la puerta a continuación será el investigador o el sujeto de pruebas. Entre los numerosos y muy difundidos rumores y leyendas, Yabuli, la directora del Departamento de Tecnología, siempre ha sido una de las figuras centrales. Es una eminencia muy escurridiza. Todo el mundo ha oído su nombre, pero muy pocos saben en qué consiste realmente el gran experimento que dirige. La gente mira con reverencia hacia la zona central del Instituto de Ciencias de la Vida. Cada vez que se produce un fuerte temblor allí, se desata una oleada de especulaciones entusiastas. El Instituto de Ciencias de la Vida nunca responde a estas preguntas. Por encima de las profundas corrientes subyacentes, los investigadores generan sus contribuciones intelectuales día tras día. Solo cuando el choque de inspiraciones produce una chispa y las fantasías absurdas toman forma en medio del debate, todos logran suspirar con satisfacción. Al cerrar los ojos, es como si ya pudieran ver que el mañana del cosmos ha cambiado gracias a ellos.

Conductos periféricos del Instituto de Ciencias de la Vida
OBJECT
Desde que la Corporación recuperó Planarcadia, la Imagiesencia se ha convertido en un tema de gran interés para el Instituto de Ciencias de la Vida. Tras años de investigación, simular un entorno rebosante de Imagiesencia, e incluso producir eterae, ya no supone un problema para el Instituto. En la ajetreada línea de producción, un eterae recién nacido solo puede ver el caótico ir y venir del calzado por el Instituto y una cinta transportadora que avanza hacia el infinito. Este es el lugar donde nace, y es la cadena de montaje industrial en la que dedicará toda su vida a la Corporación para la Paz Interastral. El documento de patente del Instituto de Ciencias de la Vida describe así el proceso de cultivo: Durante su periodo de cultivo inconsciente, los eterae, que transportan mercancías en la cadena de montaje todo el año, se someten a un entrenamiento de equilibrio rotacional en recipientes centrífugos. Los eterae encargados de pisar botones para proporcionar energía a la producción pueden llegar a saltar más de cincuenta veces su propia altura si reciben una leve descarga eléctrica. Además, los eterae con aptitudes únicas tienen la posibilidad de ser fabulados aún más para convertirse en productos de gran valor... Tras pasar por alto la enorme cantidad de consumibles, el investigador escribe al final: "Gracias al cuidado de la Corporación, todos los eterae, por muy débiles que parezcan, se transforman por completo y se convierten en los obreros y productos de mayor calidad y valor". El Instituto de Ciencias de la Vida aloja el trabajo y la vida de los eterae en exquisitas vitrinas de cristal para exhibirlos como un importante logro biotecnológico de la nueva era. Agradecidos por los favores de la Corporación, estos eterae dóciles creen que aquí "has nacido para trabajar" y que "los fabulae más débiles hacen funcionar el grandioso Instituto". Cuando se sienten agotados, a algunos investigadores les gusta asomarse al cristal para observarlos. Allí ven cómo se reúnen los eterae en grandes cantidades y cómo avanzan las incesantes cintas transportadoras... Y, tal vez, quienes se asoman vean su propio reflejo.